La tristeza de ver que un número nos nubla la memoria

La tristeza de ver que un número nos nubla la memoria

En las redes sociales la discusión se centra en si fueron o no 30.000 los desaparecidos. No en las madres a las que separaron de sus hijos y luego las asesinaron. Tampoco en el mecanismo para torturar y matar en la clandestinidad. Eso es lo que ocurrió en Argentina y no podemos olvidarlo.

Mariano Bustos

Mariano Bustos

mbustos@mdzol.com

Terrorismo de Estado. El Gobierno, supuesto garante de derechos y justicia, utilizó mecanismos horrorosos al margen de la ley para secuestrar, desaparecer y asesinar personas. Cuerpos que nunca aparecieron, bebés que fueron sustraídos, y seres humanos torturados con métodos crueles. No importa si fueron 30, 300, 3.000, 30.000 o 3 millones. Tenemos que recordar esa página oscura de nuestra historia y repetirnos nuevamente: Nunca Más.

Duele ver que en las redes sociales las tendencias sean #NoFueron30mil o #Son30mil. En lugar de reflexionar sobre los hechos, los argentinos nos dedicamos a discutir sobre números, como si lo grave fuese cuántas personas fueron torturadas y desaparecidas. 

Existió un plan sistemático para perseguir, secuestrar, torturar y desaparecer personas. Cientos de mujeres embarazadas que dieron a luz en la clandestinidad y adultos que hoy caminan por la calle sin conocer su verdadera identidad.

En Argentina hay 130 nietos recuperados. Bebés separados de sus madres al nacer y que, décadas después, supieron quienes fueron sus padres. Conocieron a sus abuelos. Supieron que toda su vida fue construida sobre una mentira y ese día volvieron a nacer. A eso es a lo que decimos Nunca Más.

Discutir el número es dejar que el árbol tape el bosque. Ya sean 7954, 8961 o 30 mil, el dolor que deben generarnos como sociedad es el mismo.

El exmontonero Luis Labraña aseguró hace tiempo que el número 30 mil fue una estimación que hicieron para poder generar impacto a nivel internacional y recibir ayuda. "No fue una leyenda, fue una necesidad hablar de 30 mil desaparecidos", explicó pero aclaró que no sabían si en realidad eran 7 mil, 8 mil, 12 mil, 30 mil o 50 mil.

Y en realidad, no saber a ciencia cierta cuántas fueron las víctimas de la dictadura militar también marca el oscurantismo de esa época. Se suprimió el estado de derecho y se persiguió y sentenció a muerte sin juicio ni proceso. Sin registros. Eso es lo que debemos condenar.

Nada puede justificar que el Estado torture, asesine, secuestre y desaparezca ciudadanos de forma sistemática.

Ver que nos detenemos tanto tiempo a discutir sobre cuántos fueron los argentinos desaparecidos genera una sensación de angustia. O incluso miedo a que no hayamos entendido la gravedad de lo ocurrido y la importancia de defender siempre la democracia, la división de poderes y las instituciones.

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