¿Diciembre tranquilo? Las discusiones que faltan zanjar en Provincia

¿Diciembre tranquilo? Las discusiones que faltan zanjar en Provincia

Varios referentes sociales han movilizado a organizaciones a algunos hipermercados del Gran Buenos Aires para establecer una "ayuda" para fin de año. Si bien todos los diciembres son de tensión tras la crisis de 2001, ahora se suma la discusión abierta entre intendentes y grupos piqueteros.

Alejandro Cancelare

Alejandro Cancelare

Los intendentes del Gran Buenos Aires están siguiendo con preocupación algunos movimientos de las organizaciones sociales, autodenominadas de la “economía informal” por las presiones que empezaron a realizar en diversos puntos de sus distritos en las puertas de los hipermercados y empresas distribuidoras de manera mayorista.

La semana pasada, en Tigre, un día después que el intendente Julio Zamora les haya entregado a través de la Secretaría de Desarrollo Social un importante cantidad de mercadería, los seguidores de la agrupación Aníbal Verón se plantaron al frente de un importante superficie comercial de Don Torcuato para también “acordar lo que nos darán a fin de año”.

Algo similar sucedió el fin de semana pasado en Ituzaingó, en este caso, por parte de Barrio de Pie que su referencia en Silvia Sarabia, enfrentada con Daniel Menéndez, que también conduce una agrupación con el mismo nombre pero participa del kirchnerismo y el movimiento de “Los Cayetanos”.

“Ninguno de estos grupos que se vienen manifestando forman parte del Gobierno nacional”, le dijo a MDZ Gustavo Aguilera, secretario de políticas territoriales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, ante la consulta de cómo trabajan con la presión que viene desde los miembros del Frente de Todos.

Efectivamente, ni Sarabia ni los agrupados de Aníbal Verón tienen ningún funcionario. Caso contrario, Fernanda Miño, que aún es secretaria del Gobierno, es una persona de extrema confianza de Juan Grabois, quien viene manifestando ciertas diferencias con las políticas aplicadas por Alberto Fernández y, esta semana, por el gobernador Axel Kicillof, a quien le pidió que “se anime a echar a Sergio Berni”.

El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, hace diez años, y el de Mauricio Macri, hace cinco, les dio de manera directa el manejo de planes y censos en los que se involucraban directamente a los trabajadores informales y desocupados.

Esto trajo aparejado una creciente tirantez con los intendentes, que se vieron “pasados” por parte de las organizaciones en un trabajo social que antes ejecutaban directamente. Inclusive, desde el Movimiento Evita, Emilio Pérsico los acusó a los jefes comunales de “burócratas” que no sentían la pobreza.

Hartos de que “se le de plata que nadie sabe como la gastan y a quien contienen”, varios jefes comunales empezaron a dialogar con uno de los suyos, Juan Zabaleta, el ministro más directo de todos los que hoy están en el Gabinete nacional, para “empezar a empalmar, efectivamente, los planes con trabajo genuino”.

En diálogo con MDZ, el jefe de Gabinete de Ituzaingó, Pablo Descalzo, no tuvo ningún empacho en acusar a “diferentes organizaciones sociales que utilizan la pobreza para un negocio personal”.

Lo hizo en el marco de la presentación de un programa territorial destinado a ordenar, capacitar y dotar de vehículos a los trabajadores de la economía informal que “además de trabajar le deben alquilar los carros y los caballos a los dueños de los lugares donde llevan lo que encuentran en la calle”.

“Los intendentes tenemos denuncias sobre la utilización de la pobreza. Denunciaremos a los que utilizan los recursos que les da el Estado para uso personal y en contra de los beneficiarios de la economía popular”, dijo Descalzo.

Para el funcionario es cierto que en el mes de diciembre “se encienden todas las alarmas y todos tenemos que tener máxima responsabilidad. Lamentablemente, estamos viendo como algunos están haciendo abuso del rol que tienen y en lugar de trabajar con transparencia lo hacen de presionando a los que participan de sus organizaciones sociales”.

Según los consultados, "no vemos riesgos de desbordes. Pero estamos atentos. Venimos monitoreando todo, y en todos los ámbitos posibles estamos trabajando para que no haya situaciones violentas. Los barrios están mucho mejor, han aparecido algunas changas y trabajos temporales que bajaron la tensión que teníamos el año pasado", advirtió un dirigente social que se referencia en la Corriente Clasista y Combativa. 

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