Presupuesto 2022: sigue la batalla y el Gobierno apunta a los gobernadores

Presupuesto 2022: sigue la batalla y el Gobierno apunta a los gobernadores

El Ejecutivo intentará introducir una cuña en Juntos por el Cambio, convenciendo a los gobernadores de Mendoza, Córdoba, Neuquén, Jujuy y Corrientes. La oposición quiere mantenerse unida y que el futuro tratamiento sea posterior a un acuerdo con el FMI.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Para el Gobierno y Juntos por el Cambio la batalla no terminó. Incluso, en cierto sentido, se podría decir que sólo comenzó una nueva y larga etapa. La caída del Presupuesto 2022 y el estallido político de Diputados sólo hizo que este fin de semana se reagruparan las fuerzas de ambos bloques, y que hacia adelante comiencen las primeras escaramuzas de la próxima batalla. El Gobierno intentará durante el primer trimestre del 2022 insertar una cuña directa dentro del principal bloque opositor, con comunicaciones directas y con alto contenido privado; con los responsables de JxC de manejar provincias y que, sí o sí, necesitarán en algún momento más cercano que tarde buena sintonía con la Casa Rosada. Simplemente, para sobrevivir.

Todos saben que Argentina es un país presidencialista, cuyo centro ejecutor está en Buenos Aires. Más concretamente en la lapicera del presidente. Más teniendo en cuenta que ahora no hay partidas predeterminadas y preasignadas, y que la extensión del Presupuesto 2021 por decreto sólo servirá para mantener lo que hay. Sin mucha capacidad de maniobra más allá de lo girado durante este año; lo cierto es que muchos gobernadores comenzarían a tener problemas de ingresos a medio de caminar el próximo ejercicio. Y, sospecha el oficialismo, hacia fines de febrero o transcurrido marzo; muchos de los responsables de manejar las finanzas provinciales, tendrán que comenzar a llamar a los dueños de las lapiceras presupuestarias de la Capital Federal.

En la mira de la jefatura de Gabinete de Juan Luis Manzur hay cinco teléfonos a transpirar en llamadas de convencimientos. Son los de los gobernadores, Rodolfo Suarez, Juan Schiaretti, Gerardo Morales, Omar Gutierrez y Gustavo Valdez. La intención es la de lograr que los legisladores de Mendoza, Córdoba, Jujuy, Neuquén y Corrientes, piensen más en los fondos que podrían llegar a sus provincias si aceptaran, aunque sea, no estar presentes en el eventual momento de volver a votar un Presupuesto 2022; que en su militancia partidaria.

Aún en el caso neuquino, donde los diputados no responden a la conducción del principal grupo opositor. Convencer a los gobernadores será la tarea que encabezará un selecto grupo de trabajo del oficialismo, que comandará el propio Manzur, pero al que se sumará el ministro de Economía Martín Guzmán, el de Producción Matías Kulfas y el canciller Santiago Cafiero. Los tres funcionarios tendrán el rol de hablar con los gobernadores y "explicarles" los grandes beneficios económicos que tendrían si aceptan la negociación con el Ejecutivo. Luego sería tarea del ala política para conseguir el apoyo legislativo final.

La intención de lograr que sea la presión de los gobernadores el que termine torciendo la voluntad de la oposición de Diputados para que se destrabe hacia marzo el tratamiento de un nuevo proyecto de Presupuesto. Esto aunque haya circulado la desmentida de Martín Guzmán sobre estas intenciones.

La estrategia opositora es, obviamente, diferente. Y se basa en la convicción que se debe sostener el bloque cerrado y que la negociación debe ser con todo JxC. Y que los cambios tienen que ser discutidos a nivel macroeconómico, y no por simples partidas fiscales.

Como se contó el viernes, Juntos por el Cambio exigirá además incluir los términos del acuerdo potencial con el Fondo Monetario Internacional (FMI), o al menos incluir los datos que se negocien con el organismo para aplicar el 2022, para avalar al menos parte del Presupuesto 2022; siempre que el Gobierno quiera aprobarlo vía ley. Lo que debería ocurrir hacia marzo. A qué apunta la oposición: a que el Presupuesto 2022, si el Gobierno  quiere aprobarlo el año próximo, sea un instrumento meramente burocrático que sirva únicamente como aval de lo cerrado con el FMI. Algo que a los ojos políticos de Máximo Kirchner es una inaceptable humillación.

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