La Bonaerense en llamas ante los rumores del regreso de Granados en lugar de Berni

La Bonaerense en llamas ante los rumores del regreso de Granados en lugar de Berni

Todo parece indicar que Sergio Berni quiere dejar el Ministerio de Seguridad bonaerense por la tensión que mantiene con varios sectores del Frente de Todos y sobre todo su pelea con Máximo Kirchner. Pero el rumor del regreso del tándem Granados- Matzkin puso al rojo vivo la interna policial.

Beto Valdez

Beto Valdez

No es ninguna novedad que la administración de Axel Kicillof ha sido intervenida por la liga de los Barones del Gran Buenos Aires con Martín Insaurralde a la cabeza. Ahora la movida que se anticipa es que los intendentes quieren el Ministerio de Seguridad para que regrese el alcalde Ezeiza, Alejandro Granados, a propósitos de los rumores de la salida de Sergio Berni para fin de año, peleado con todos los sectores del Frente de Todos y contando exclusivamente con el apoyo de Cristina Fernández de Kirchner.

Si bien el mediático funcionario tampoco es querido por las primeras y segundas líneas de la Policía Bonaerense, las versiones de una eventual designación de Granados significan el blanqueo del verdadero jefe en las sombras de la fuerza de seguridad más numerosa del país: Hugo Matzkin, jefe de la institución durante la última parte de la gestión de Daniel Scioli y con el intendente de Ezeiza como ministro del área.

De acuerdo a lo que confiesan jefes policiales del conurbano, el tándem Granados-Matzkin “representa la institucionalización de la recaudación ilegal en todo el territorio bonaerense que subía hacia la Gobernación”. “Fue un esquema de poder y manejo de todas las actividades ilícitas que sólo se registró en tiempos de Eduardo Duhalde con la llamada maldita bonaerense”, agrega un comisario preocupado por el retorno de la dupla con la probable designación del actual número dos de la fuerza, Jorge Figini, hombre de extrema confianza de Matzkin.

Figini, apodado por “Manotas”, está abiertamente enfrentado con el jefe policial, Daniel García, quien es más reconocido por sus pares por su dilatada experiencia en las calles y en comisarías. El candidato de Granados y Matzkin representa todo lo contrario. “No tiene una trayectoria de taquero y pasó por el servicio en cargos administrativos, pero es muy hábil para la rosca y la recaudación”, comenta un comisario de Zona Norte. Este equilibrio inestable es el que eligió Berni y sus colaboradores para manejar a la Bonaerense y los resultados fueron pésimos con rebelión policial incluida el año pasado.

La interna de “los patas negras”, como suele llamarse a los integrantes de esa fuerza, esta descontrolada por falta de conducción política y policial. Bajos sueldos, todavía no vacunaron al 100% de los efectivos, los móviles no funcionan y ven como los jefes se “enriquecen en tan poco tiempo”. Circula el llamado a una nueva rebelión para el viernes por reclamos justos y donde también se mezcla la interna entre los aliados de Matzkin y sus detractores, quienes critican duramente a Figini.

Y como si esto fuera poco, que el fantasma de Matzkin vuelva a sobrevolar el control de la Bonaerense le pone los pelos de punta al enigmático Antonio Stiuso, exhombre fuerte de la inteligencia local, y muy cercano al jefe de Gabinete, Juan Manzur. Quien fuera director de contrainteligencia de la SIDE se la tiene jurada al extitular policial por el insólito asesinato del exagente de inteligencia Pedro Viale, alias “El Lauchón" en 2013. Viale era un hombre de confianza que fue fusilado por una patrulla del Grupo Halcón en su domicilio.

Stiuso siempre consideró que ese crimen fue un mensaje mafioso de Matzkin y la Bonaerense contra él. Algunos hablan de un pase de factura por la detención del narco colombiano “Mi sangre” que tenía “protección” institucional de los “patas negras”. La operación de su captura fue manejada por Stiuso y el Lauchón. Un verdadero tembladeral donde se mezclan jefes policiales, narcos y la política.

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