El detrás de escena de una designación que marca un cambio en la Corte

El detrás de escena de una designación que marca un cambio en la Corte

La llegada de José Valerio al Consejo de la Magistratura tiene connotaciones políticas, ideológicas y -sobre todo- prácticas. Luego de meses de tensión, hubo consenso entre los jueces de la Corte y proponen avanzar en cambios dentro del órgano que presidirá Valerio.

Mariano Bustos

Mariano Bustos

mbustos@mdzol.com

La designación de José Valerio como presidente del Consejo de la Magistratura debe leerse desde distintas perspectivas. Sin lugar a dudas demuestra que finalmente la política de trinchera que se estaba observando en la Suprema Corte le ha dado paso a una nueva etapa de diálogo y consenso. Pero también es indudable que en el gobierno de Rodolfo Suarez celebran que ese asiento lo ocupe Valerio e incluso que su reemplazante designado sea Julio Gómez. Sobre todo cuando la alternativa que se presentaba era que el lugar lo obtuviera Omar Palermo, un juez que se encuentra del otro lado de la biblioteca respecto a la concepción de la Justicia.

El Consejo de la Magistratura es el órgano que evalúa a los postulantes y aspirantes a magistrados de la provincia de Mendoza y el presidente del mismo tiene un voto a la hora de definir ternas de aspirantes. Por eso en el Ejecutivo no veían con buenos ojos que el lugar quedara en manos de Palermo, a quien catalogan como representante de Justicia Legítima y el mal llamado "garantismo". En término llanos, el radicalismo asegura que Palermo sitúa su razonamiento en la defensa del delincuente, mientras que Valerio representaría lo contrario. Es decir, una concepción del derecho con énfasis en la víctima. 

Por ese motivo, desde el Ejecutivo celebran la designación de Valerio al frente del Consejo de la Magistratura e incluso no ven con malos ojos que su reemplazante sea Julio Gómez y no el propio Palermo.

Pero ese es sólo uno de los puntos de vista desde el que hay que observar la oficialización de Valerio al frente de ese órgano. En los hechos también sirve para demostrar que luego de meses de una batalla descarnada entre los jueces supremos, definitivamente han puesto a un costado sus diferencias y han vuelto a dialogar entre ellos. Aunque parezca mentira, en los últimos meses las conversaciones estaban rotas y por un lado se abroquelaban los jueces Mario Adaro, Omar Palermo y Julio Gómez, mientras que por el otro se mostraban alineados Dalmiro Garay, Pedro Llorente y José Valerio. A ese último grupo se unió también Teresa Day.

Esto no quiere decir que no existan diferencias internas, lo cual es innegable. Pero desde el interior de la Justicia se animan de una nueva etapa de consensos con reuniones mensuales entre los siete jueces para hacer aportes sobre diferentes temas. En este sentido, hablan de cambios en el Consejo de la Magistratura que apuntan a lograr una mayor profesionalidad del órgano. 

Por ejemplo, señalan la importancia de cambiar la visión que se tiene en los exámenes, sumando también cuestiones como perspectiva de género, compromiso con el cumplimiento de impartir el servicio de justicia y también contemplar la formación académica. "Incluir psicofísicos en las entrevistas de los aspirantes y buscar que exista anclaje en lo práctico del rol que cumplirán", apuntan. A su vez, hay quienes aprovechan para plantear la necesidad de incluir en esa renovación medidas o criterios que apunten a evitar que se prioricen afinidades partidarias por sobre capacidad técnica, jurídica y práctica.

"Cuantas más coincidencias hayan dentro de la divergencia, más fuerte será la Corte y más legitimidad tendrá ante la ciudadanía" coinciden distintos jueces supremos. Esa es la principal apuesta de esta nueva etapa que parece abrirse: recuperar la legitimidad perdida.

"Y dónde hay tensión política, lograr que las reglas sean claras", agregan en relación a casos puntuales como puede haber sido la cautelar de intendentes peronistas contra la enmienda del artículo 198 de la Constitución para limitar las reelecciones o la interpretación del artículo 152 de la Constitución provincial para determinar si Teresa Day cumple los requisitos para ser jueza de la Corte.

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