A seis años de la "cacería" del profesor de artes marciales y un triple femicidio

A seis años de la "cacería" del profesor de artes marciales y un triple femicidio

Un profesor de artes marciales fue condenado por asesinar a tres mujeres a puñaladas e intentar prender fuego la vivienda. Los sobrevivientes del triple crimen aún no pueden creer lo que ocurrió.

Gabriela Guilló

Gabriela Guilló

Daniel Zalazar Quiroga era un profesor de artes marciales de 31 años. Sus redes sociales estaban llenas de fotos con sus alumnos y de las competencias en las que participaba. Aparentemente era un hombre respetado y querido. Nadie sospechó de lo que era capaz de hacer.

Nació en Santa Cruz y en 2006 llegó a Mendoza donde se radicó. Su paso por la provincia le dejó varios amigos y buena reputación. Durante el 2016 mantuvo una relación sentimental con Claudia Arias, una de sus alumnas.

El 22 de octubre de 2016 por la noche fue a la casa de la joven ubicada en el barrio Trapiche de Godoy Cruz. Durante la mañana del 23 llegó al Hospital Central con heridas de arma blanca en sus manos. Les dijo a los médicos que había sido víctima de un robo. Estaba vestido con ropa deportiva y bastante calmado.

El profesor en sus redes sociales

Todo indicaba que sería un día común en el Central, pero un llamado de la policía alertó al personal. Se había perpetrado un triple crimen en Godoy Cruz y buscaban a un hombre que podía estar herido de arma blanca.

Las piezas encajaron con rapidez y los uniformados que estaban en el centro asistencial arrestaron a Zalazar y lo trasladaron a la comisaría Séptima.

Su estado de calma seguía inalterable. Era descabellado pensar que ese hombre había asesinado a sangre fría a tres mujeres y había herido a dos niños horas antes.

Pero las pericias en su contra eran abrumadoras. En la casa del barrio Trapiche si bien había cometido un triple femicidio, un niño logró esconderse y fue el testigo principal de la causa. El pequeño de 8 años, hijo de Claudia, se refugió en el interior de un auto y salió ileso del ataque. Fue él quien les dijo a los investigadores que el asesino era el “Sabón”.

Zalazar había estado junto a Claudia la noche anterior y al parecer habían discutido porque creía que no era el padre de la beba de 10 meses de la joven.  Tras la pelea, tomó un cuchillo y mató a puñaladas a la mujer. En la casa estaba su abuela Vicenta y su tía, Marta. Todas corrieron la misma suerte. La mujer de 90 años fue asesinada en su habitación mientras que Marta murió en el pasillo de la casa.

Claudia, una de las víctimas

El sangriento hecho aún no se terminaba. El profesor de artes marciales recorrió todas las habitaciones y de esta manera hirió a los otros dos hijos de Claudia, la beba de 10 meses y un nene de 11.

Antes de marcharse dejó las hornallas encendidas con la intención de hacer explotar la vivienda y ocultar así los crímenes, pero sus planes no terminaron de concretarse.

Un año después de su detención reconoció los hechos y en un juicio abreviado fue condenado a prisión perpetua. Nunca declaró y solo pidió que lo trasladaran a una prisión de Santa Cruz para estar cerca de su familia.

Los niños que lograron sobrevivir y el resto de la familia de las víctimas permanecen en Mendoza. No les fue fácil superar lo ocurrido.

Miriam Ortiz, madre de Claudia, en diálogo con Mdz sostuvo que a seis años del triple femicidio la familia “está bien, recordando los momentos vividos. Seguimos con dolor, pero con el consuelo de Dios y de nuestra Madre María y sabiendo que un día nos reencontraremos”.

Los familiares de Zalazar nunca los contactaron.

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