Los arrolló un tren y sus familias juntaron los huesos en bolsas de papa

Los arrolló un tren y sus familias juntaron los huesos en bolsas de papa

El grave siniestro vial se produjo el miércoles por la tarde y generó gran conmoción. Una periodista relató el drama que vivieron las familias en las redes sociales.

MDZ Policiales

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Una verdadera tragedia se vivió en Tucumán luego de que dos hombres que circulaban en un auto quedaran atrapados en las vías del tren y fueran atropellados. Sin embargo, una periodista que cubrió el caso contó a través de sus redes sociales el drama que vivieron ambas familias, entre ellos: caminar con las bolsas de huesos "para que ningún perro los agarrara".

El trágico hecho ocurrió a las 17.30 del miércoles, a la altura de la calle Bulnes al 2.500, en Tucumán. Tres hombres circulaban a bordo de un Renault 9 y, mientras estaban cruzando las vías, fueron atropellados por la formación del tren Belgrano Carga. Dos hombres de 27 y 33 años fueron las víctimas fatales mientras que un tercer pasajero ingresó al hospital Padilla lúcido con politraumatismos, un corte en la cabeza que fue suturado, contusiones en el tórax y raspones y permanecía internado.

"Pudimos observar que los vecinos a lo largo de los años se fueron posicionando en cercanía de todo lo que hace a las vías férreas, este no es un paso autorizado, no tiene las medidas de seguridad, quita visibilidad", expresó el comisario Juan Ibáñez, segundo jefe de la Unidad Regional Capital.

El tren pasa a centímetros de una vivienda.

En medio de la tragedia, Mariana Romero, una periodista tucumana, decidió compartir a través de sus redes sociales el drama que generó la situación para sus familiares. Al inicio, indicó que el accidente se produjo en una calle de unos 30 metros de largo, "que ni veredas tiene". "Es como un cajón, terminan las tapias y a un metro (UNO) de distancia corre la vía del tren. Imposible verlo", dijo.

Y agregó: "Cuando la formación se acerca, viene tocando la bocina (¿bocina también se dice en el tren?). Entonces, los vecinos salen corriendo a meter a los chicos a las casas y a los animales. Cada tanto pierden alguna gallina. Los caballos de los carros se guardan en las casas".

En ese contexto, Mariana indicó que "no se sabe si el tren en esta ocasión vino tocando la bocina", ya que "hay algunos testigos que dicen que no y otros que sí, pero que los chicos venían con la música fuerte en el auto y no la escucharon". Minutos más tarde, cuando lograron recuperar los restos, "a los familiares les dijeron que les iban a dar las bolsitas ahí nomás, en las casas, para que las metan en un cajón y las velen".

Según el relato de la periodista, las familias pidieron que "por favor" se llevaran los restos a la morgue y, desde allí, se los entregaran diferenciados. Y eso fue lo que hicieron los efectivos policiales. Sin embargo, al retirar el tren del lugar y finalizar las tareas correspondientes, los vecinos "se dieron cuenta que los investigadores no habían recogido muchos restos".

"Los juntaron y los pusieron en una bolsa, de esas en las que se vende papa. Y se los dieron a los familiares", indicó Romero.

En medio del dolor surgió otra preocupación: que los perros no se comieran los restos de sus familiares mientras esperaban para realizar el correspondiente velorio. Por este motivo, sin saber bien qué hacer, las familias "fueron a la comisaría 14 a entregarlos, aunque allí les dijeron que no les podían recibir la bolsa".

"Entonces, se fueron a la 12, que es la que intervino. Allí les dijeron lo mismo. Se fueron a la Morgue y adivinen qué les dijeron allí. Sí, que tampoco podían recibirles los restos. Ya era más de medianoche y la viuda de Ponce, la hermana de Medina y otros familiares se fueron de nuevo a la comisaría 14. No sabían qué hacer y llamaron a la prensa", explicó Romero.

Finalmente, Mariana Romero puntualizó que todo se solucionó gracias a la buena voluntad de un comisario que dio la orden de que en la comisaría 12 les reciban los restos "para que pudieran ir a descansar sin tener que cuidarlos toda la noche de los perros y los animales".

Por último, la periodista tucumana concluyó su relato con una conclusión: "La muerte es horrible, pero la muerte en la pobreza a veces no tiene una pizca de dignidad. Nunca imaginé, ni en la fantasía más perversa, ver una viuda con la mandíbula de su marido deambular por la ciudad porque nadie se la quiere recibir".

 

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