Habló por primera vez el chofer imputado por el secuestro de Diego Aliaga

Habló por primera vez el chofer imputado por el secuestro de Diego Aliaga

Se trata de Yamil Rosales, uno de los cinco acusados por la desaparición y muerte del excorredor de aduana. En esta entrevista, el detenido relata su versión de los hechos y reclama que lo llamen a declarar una vez más. "Lo único que hice -asegura- fue dar un consejo, y eso no se le niega a nadie".

Facundo García

Facundo García

"Lo único que hice fue dar un consejo, algo que no se le niega a nadie. Vino Gastón Curi y me contó que su padre se había mandado una cagada. Entonces le dije que llevaran el cuerpo a Costa de Araujo, por el lado de Lavalle", admite Yamil Rosales en la entrevista con MDZ; e inmediatamente niega haber conocido a Diego Aliaga o haber participado en su secuestro y asesinato (el audio está al final de esta nota).

Desde el teléfono público del pabellón en el que se encuentra detenido hace más de doce meses, uno de los cinco acusados por el crimen que sacudió a Mendoza -un caso que tiene vasos comunicantes con la causa de las coimas en la Justicia Federal- da su visión de los hechos y jura que "se está comiendo un garrón de arriba". 

"No sé si esto tendrá que ver con algo que sabe Diego Barrera o qué, la cosa es que yo estoy encerrado sin comerla ni beberla", dice el hombre que, por los duros cargos que enfrenta -entre ellos, homicidio criminis causa- arriesga prisión perpetua.

Nota importante: el difunto Diego Aliaga es señalado como la "mano derecha" del juez Walter Bento en la banda que habría operado cobrando coimas en tribunales federales. Y Barrera es quien dice haberlo matado en el marco de una discusión.

Días clave

Rosales cuenta que cuando se declaró la pandemia, empezó a verse más seguido con la gente de Transportes Solcito, propiedad de Bibiana Sacolle -la pareja de Diego Barrera-. Tanto esa mujer como sus hijos Gastón y Lucas Curi están acusados de secuestro extorsivo seguido de muerte, al igual que el propio Barrera y el entrevistado. La hipótesis del fiscal Fernando Alcaraz es que juntos se conjuraron para capturar, golpear y asesinar a Aliaga.

Pero Rosales jurará una y otra vez que él no tiene relación con el crimen. Afirma que le falta dinero para pagar un abogado, y su representación legal está a cargo de un defensor de pobres y ausentes. Desde la cárcel intenta recapitular lo que pasó aquel 28 de julio, día en que -según la fiscalía- Aliaga fue secuestrado. "Yo no tuve nada que ver. Estaba haciendo el traslado de un chico discapacitado cerca de la calle Jujuy, y después me fui a seguir con los repartos en mi auto, como lo he hecho toda la vida".

La acusación, en contraste, afirma que él participó conduciendo una camioneta en la que estaban trasladando al excorredor de aduana, ya cautivo, hacia un garaje que queda justamente en la calle Jujuy. "Obviamente que en la camioneta va a haber huellas mías, porque yo la manejaba cuando salía a trabajar. Pero en la necropsia que se le hizo al cuerpo de Aliaga no encontraron nada mío", subraya.

"Encima -añade-, por preguntar en una llamada telefónica por una bicicleta para mi hijo me acusan de haber trasladado el cuerpo de Aliaga, como si yo hubiese hablado en código acerca de su cadáver, ¿podés creer? Por eso me quieren condenar a perpetua".

Consejo

"Acá Diego Barrera ya dijo que fue él quien mató a Aliaga -repetirá Rosales varias veces-. Lo único que yo hice fue darle un consejo a su hijo, Gastón Curi, cuando vino a contarme que su papá 'se había mandado una cagada'".

Dice que Gastón se comunicó con él porque estaba desesperado. "Ese pibe es lo más bueno que puede existir", define. "Entonces yo le aconsejé que llevaran el cuerpo por la zona de Costa de Araujo, en Lavalle. De lo demás no sé nada. Cómo lo hicieron, con quién lo hicieron, no lo sé. Ni siquiera sé si fueron ellos". 

Para concluir los trazos de una secuencia que por momentos se asemeja a un thriller, Rosales recuerda las curiosas circunstancias del día en que lo detuvieron. Fue en un hospital, donde había ido a atenderse por la picadura de una araña. "Fue una viuda negra. Se dijo que me había mordido en un campo. Nada que ver, me picó en mi casa; si hasta yo la había llevado en un frasco para que la vieran", repasa. 

El principal pedido de Rosales es volver a declarar de forma presencial. "Al no poder pagar un abogado, yo soy mi propia defensa", define. Después corta la llamada, mientras de fondo se oyen los sonidos de la cárcel. 

En el siguiente video, pueden escucharse los tramos más importantes de la entrevista exclusiva:

  • ¿Aportes? ¿Otra perspectiva? Puede escribir a fgarcia@mdzol.com
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