Un testigo asegura que Gil Pereg "vive en otra dimensión"

Un testigo asegura que Gil Pereg "vive en otra dimensión"

El último testigo en declarar durante el juicio por jurados fue Mariano Castex, un profesional que tiene gran experiencia en el campo de la psiquiatría forense. Su postura es que Pereg es demente y no puede ir a una cárcel.

Facundo García

Facundo García

fgarcia@mdzol.com

La defensa de Nicolás Gil Pereg se reservó para el final del juicio la declaración de Mariano Castex, un especialista con 65 años de experiencia en psiquiatría, quien insistió en que el acusado está loco y "representa un riesgo cierto e inminente de producir daño para sí o para terceros".

Así lo repitió varias veces Castex, quien recordó haber entrevistado a Pereg en el penal. En aquella instancia lo dejaron ingresar a la penitenciaría con cámaras y grabar una conversación de 1 hora 38 minutos. Luego el psiquiatra redactó un informe de sesenta y cinco páginas: "mi conclusión fue que es un insano, un enfermo mental. Es un demente en el sentido jurídico, un ejemplo claro de parafrenia", subrayó el testigo.

"Él vive en una realidad paralela, e interpreta las cosas desde allí" (Castex)

La parafrenia -según definió el especialista- es un delirio de transformación corporal. "Implica que él esta viviendo una realidad distinta a la nuestra, pero con la particularidad de que la parte cognitiva permanece intacta y funciona dentro de otra dimensión. Es como el hombre que se cree Napoleón: todo lo que haga y diga lo hará desde esa realidad paralela", definió.

Reconstruyó además lo que a su criterio puede ser el camino que fue siguiendo el imputado. "Este tipo de delirio se instala en los dos primeros años de vida, luego avanza en la adolescencia y así. Él comienza deseando ser gato, luego vive como gato y al final se siente transformado en animal", recapituló.

Castex descartó que Pereg sea un psicópata, puesto que para él la psicopatía es "la incapacidad de amar"; mientras que en el caso del acusado él nota que existe la capacidad de sentir afecto por sus gatos, a quienes llama "sus hijos".

"A la vez, puede mostrar reacciones humanas como cualquiera. Lo que pasa es que él valora sus actos de acuerdo a esa realidad propia en la que vive. Incluso puede sobresimular, que es simular sobre su locura. Pero sigue siendo un enfermo, y a partir de eso afirmo que se ha faltado a sus derechos, que están explicitados en la Ley 26657", sintetizó Castex.

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