Putin, acorralado por sí mismo

Putin, acorralado por sí mismo

La decisión de Vladimir Putin de movilizar a cientos de miles de reservistas rusos para continuar con su cruzada criminal contra Ucrania devela el nivel de desesperación del autócrata.

José Luis Jacobo

José Luis Jacobo

Esta semana, Vladimir Putin anunció la decisión de “movilizar parcialmente” a la población que haya recibido en algún momento entrenamiento militar. Sin embargo, los documentos oficiales no establecen ningún límite para el llamado de los reservistas y, al ser Rusia un país donde casi toda la población recibe formación militar en algún punto, significa en la práctica que casi cualquier ciudadano puede ser llamado al frente.

Al respecto, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky ha sido muy claro al señalar: “La decisión de Rusia de movilizar sus reservas es admitir que el ejército ruso se ha desmoronado por completo”.

Esta medida desesperada del autócrata ruso se da en respuesta del avance del ejército ucraniano, que ha logrado recuperar buena parte del territorio ocupado. Los planes de Putin se ven frustrados no solo por la destreza y la valentía de los ucranianos, sino también por las deficiencias de sus propias fuerzas armadas que están agotadas y mal equipadas, a consecuencia en gran medida por la rampante corrupción dentro del gobierno.

Cientos de ciudadanos rusos han abandonado o piensan abandonar el país en las próximas horas. Las búsquedas en Internet han explotado, con preguntas como “Cómo quebrarse un brazo” o “Cómo salir de Rusia”. Las protestas contra la guerra se han multiplicado y las autoridades rusas han puesto a decenas de activistas bajo arresto.

Otra señal de la desesperación de Putin es la alarma que se ha encendido en la Casa Blanca al respecto del posible uso de armas nucleares. En las últimas horas ha transcendido que, además de las advertencias públicas de Joe Biden al respecto, también han existido comunicaciones directas por canales no diplomáticos entre Washington y Moscú que buscan desalentar este escenario.

Mientras el horror de la invasión de Ucrania continúa, la única esperanza que queda para un fin rápido del conflicto es que el pueblo ruso, el verdadero soberano, haga escuchar su voz y le ponga un fin a esta locura a la que tanto Vladimir Putin como sus aliados en la criminalidad y la corrupción han empujado a Europa y a todo el mundo.

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