Carabineros siguen en el ojo de la tormenta: corrupción y violaciones a los derechos humanos

Carabineros siguen en el ojo de la tormenta: corrupción y violaciones a los derechos humanos

Esta fuerza armada viene ganando fama de extorsiva, represiva y violadora de derechos fundamentales y reconocidos por distintos organismos internacionales.

Augusto Guisasola

Augusto Guisasola

La fama de Carabineros en Chile gozaba de cierto prestigio hasta hace algunos años. No era extraño oír que los consideraban infranqueables ante cualquier intento de coima y respetuosos del uso del poder que el uniforme les otorga. Sin embargo, se trata de una fuerza de seguridad que en la última década ha reincidido en hechos de corrupción y abuso de poder. De hecho, fue Amnistía Internacional la institución que, hace pocos meses, solicitó que se investiguen varios casos ocurridos en el último tiempo.

Amnistía Internacional solicitó que la Fiscalía Nacional de Chile investigue a los altos mandos de Carabineros por violaciones a los derechos humanos

Uno de los estallidos sociales en que más acciones represivas se registraron fue el último, en 2019, cuando un grupo de estudiantes comenzó a saltar las vallas del subte por negarse al pago de boletos luego de que este sufriera un aumento garrafal. A ellos se sumó gran parte de la población joven de Chile y mantuvieron protestas durante semanas en las que se desataron múltiples hechos de violencia.

En ese marco, Amnistía Internacional solicitó que la Fiscalía Nacional de Chile investigue a los altos mandos de Carabineros, en concreto al ex General Director y al actual General Director, por violaciones generalizadas de derechos humanos cometidas durante ese conflicto social.

La falta de entrenamiento, la brutalidad para reducir o desintegrar manifestaciones quedó expuesta durante aquel conflicto. De hecho, varios uniformados debieron enfrentar cargos y a muchos se los dio de baja. “Los mandos estratégicos de carabineros permitieron la comisión de actos de tortura y malos tratos en contra de manifestantes por considerarlo un mal necesario para lograr dispersarles a toda costa”, había dicho Érika Guevara Rosas, directora de Amnistía Internacional para América.

Un video que compila el accionar abusivo de Carabineros

En el marco del accionar represivo de Carabineros, se denunciaron cientos de casos en que personas habían recibido disparos en la cara y, la mayoría, hasta llegaron a perder directamente un ojo, o parcialmente la visión pero de manera irreversible. Al respecto, y como bien señala el informe de AI titulado Ojos sobre Chile: Violencia policial y responsabilidad de mando durante el estallido social, "los estándares internacionales de derechos humanos son contundentes en exigir que el uso de la fuerza por parte de la policía en el manejo de manifestaciones debe ser un último recurso y guiarse por los principios de legalidad, necesidad, proporcionalidad y rendición de cuentas".

El dinero que desapareció, o el Pacogate

Otro de los hechos por los que esta institución es investigada fue la desaparición de un monto de dinero que alcanzaría los 30 mil millones de pesos chilenos. Se trata de un Fondo para Hospitales que aglomera en una cuenta la recolecta mensual del 1,5% de los haberes de todos los carabineros. El hecho fue denunciado mediante un panfleto que también denuncia maltratos, contratos truchos e ineficiencia funcionaria.

El panfleto que circuló y que reúne todas las denuncias al funcionario.

Por este hecho, hace poco más de un mes debió renunciar Luis Soto Barrientos, que era el director general de Salud de la institución y quien quedó apuntado como el responsable de corbos anómalos que alcanzaron hasta al propio Director General de Carabineros, Ricardo Yáñez Reveco. 

La actualidad

Amnistía Internacional publicó, el último 21 de julio, su informe y pedido de investigación y justicia. "Es decepcionante que, tras más de 20 meses, sólo se hayan dado pequeños pasos para investigar a algunos de los mandos estratégicos de Carabineros, y ninguno en casos individuales. Existen fundadas razones para pensar que el ex General Director y el entonces Director de Orden y Seguridad, actual General Director, podrían haber consentido la comisión de actos de tortura y malos tratos en contra de manifestantes, como casos tan graves como el de Gustavo Gatica o el de Fabiola Campillai,” dijo Clara del Campo, encargada de campañas para Suramérica de Amnistía Internacional.

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