El brillante diamante de Pink Floyd que cayó en la locura

El brillante diamante de Pink Floyd que cayó en la locura

Syd Barrett fue el primer gran líder de la banda. La locura y las drogas lo consumieron, sin embargo, sus compañeros no se olvidaron de él.

Santiago Hernandorena

Santiago Hernandorena

Algunas bandas sufren cambios importantes: AC/DC tuvo que enfrentar la muerte del vocalista Bon Scott, The Rolling Stones despidió a Brian Jones por motivos varios y así la lista podría ser muy larga. Muchas se logran reformar y replantear el estilo. Algunas veces, incluso llegan a homenajear al exintegrante con su música. Un caso emblemático de esto es Pink Floyd. Uno de sus miembros no solo inspiró una de sus canciones insignias, sino además al personaje de la emblemática película Pink Floyd - The Wall.

Interpretado por Bob Geldof, el protagonista del film va cayendo en la locura, agobiado por las relaciones rotas, el stress de la fama y el exceso de drogas. Parte de eso vivió el primer líder de la banda. Por eso hoy, en Cruzarte una Historia: El diamante loco de Pink Floyd, Syd Barrett.

Nace un líder

Cuando en 1964 la banda The Tea Set, formada por los guitarristas Bob Klose y Roger Waters, el tecladista Richard Wright y el baterista Nick Mason, recibió un nuevo miembro, tuvo que reestructurarse. Se había unido el guitarrista y también cantante Syd Barrett. Para equilibrar la cantidad de músicos, Waters pasó a tocar el bajo. Sin embargo, Klose dejó la banda al poco tiempo, presionado por su familia.

Pink Floyd en 1966. Desde la izquierda: Roger Waters, Nick Mason, Syd Barrett y Richard Wright

Barrett tomó el liderazgo y comenzó a componer canciones inspiradas en rhythm and blues de Bo Diddley, pero la aparición de Revolver de The Beatles y  Eight Miles High de The Birds lo llevaron a volcarse por el rock psicodélico. De la mano de eso, un día fueron a tocar en las afueras de Londres y descubrieron que ese mismo día otra banda, también llamada Tea Set, se presentaba en el mismo lugar, lo que los llevó a cambiar el nombre de su agrupación a Pink Floyd, inspirado en Pink Anderson y Floyd Council, dos músicos de blues admirados por Barrett.

A medidos de los 60, Pink Floyd era uno de los principales exponentes del underground inglés, y en 1967 lanzaron dos sencillos: “Arnold Lane” y “See Emily Play”. Ambos entraron en los charts británicos, llegando el segundo al 6to lugar de los ratings.

El éxito les permitió editar su primer disco ese mismo año: “The Piper at the Gates of Dawn” (el flautista en las puertas del alba), hoy considerado clave en el rock psicodélico. Si bien Syd Barrett fue el compositor principal, Wright y Waters colaboraron en varias de las canciones.

Atrapado sin salida

Sin embargo, las drogas y el stress comenzaban a hacer mella en la salud mental de Barrett. El consumo de LSD generó que en varias oportunidades no pudiese tocar la guitarra ni cantar. Dice la leyenda que mezclaba el gel para el cabello con la droga para poder consumirla durante los conciertos.

Para suplir este inconveniente comenzaron a buscar un nuevo cantante y guitarrista. Si bien Jeff Beck fue uno de los nombres que se consideraron, la designación cayó en David Gilmour, amigo de Syd y Waters. La idea era que Barrett continuara componiendo para la banda mientras el nuevo guitarrista se encargaría de los conciertos. No funcionó. Las nuevas canciones eran demasiado erráticas, extrañas, inaudibles, según algunos críticos. Finalmente Syd, con su comportamiento errático, fue cordialmente invitado de dejar la banda luego de grabar “Jugband Blues”, para el segundo álbum de la banda.

Mientras Pink Floyd se alejaba lentamente de la psicodelia, sus miembros, especialmente Gilmour, ayudaron a Barrett a grabar dos discos. Al mismo tiempo, muchos critican que la ayuda del guitarrista le quitó naturalidad a lo registrado para los álbumes.

Nadie sabe con exactitud qué tenía Syd. Nunca hubo un diagnostico seguro. Cada vez que intentó volver a grabar, su comportamiento era más errático y pocas cosas quedaban registradas.

Una visita inesperada

Completamente alejado del resto de sus excompañeros de Pink Floyd, vivió en el ostracismo con sus padres durante años. Pero estos aún lo recordaban y compusieron una canción dedicada a Syd y su caída en la locura.

Mientras grababan “Shine on you crazy diamond”, la canción dedicada a Barrett, un hombre fornido, completamente afeitado, sin cejas ni cabello, entró en el estudio. Waters y Wright lo reconocieron: era Syd. Aseguró que había engordado por comer mucho cerdo y que iba a grabar su parte en las guitarras. La canción le pareció vieja pero estaba dispuesto a participar. Luego lo vieron en la fiesta por el casamiento de David Gilmour. Esa fue la última vez.

Syd Barrett en 1975, como lo vieron por última vez.

Syd se encerró definitivamente en su casa y en su mente. Durante años estuvo al cuidado de su madre y luego de su hermana. Falleció en 2006, con un buen pasar económico gracias a los discos de recopilaciones de Pink Floyd. Muchos músicos lo nombran entre sus influencias, entre ellos David Bowie, la banda Blur e incluso Paul McCartney.

Shine on you crazy diamond” no es el único homenaje que la banda le hizo a su antiguo miembro. El personaje Pink, de la película Pink Floyd - The Wall, dirigida por Alan Parker, está inspirado en Barrett, al punto que cae en la locura y en un momento rasura sus cejas y cabeza, tal como lo vieron aquella última vez. Si bien el film no es exclusivo sobre Syd, es su manera de recordar a su primer gran líder.

Ideas o comentarios: escribir a shernandorena@mdzradio.com

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