La horrenda experiencia de Julieta Prandi con una vecina que le pidió que torturara a su perro

La horrenda experiencia de Julieta Prandi con una vecina que le pidió que torturara a su perro

La modelo describió un episodio álgido y muy sensible que se produjo con un pedido muy tajante de una persona de su edificio.

MDZ Show

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Julieta Prandi atravesó decenas de situaciones complejas, de esas que nadie desea experimentar por la gravedad de las acciones, porque la sumieron en un dilema y en un infierno personal. La modelo continúa luchando por esclarecer en la justicia todo lo que padece de su ex marido, Claudio Contardi.

Claro que nada se compara con el dolor que se internalizó en Julieta con toda esta pesadilla, aunque también transitó por otro episodio muy extraño con una vecina, en la época en la que solicitó préstamos y ayudas para salir de la casa que compartía con su ex y se alquiló un departamento.

Julieta abrió su corazón para describir la inverosímil exigencia que le extendió una mujer del edificio y que se englobaba en los ruidos naturales que emanaba su perro Popeye. Una situación cotidiana en todas las propiedades horizontales y que no amerita más que paciencia y empatía.

No obstante, esta vecina irrumpió en el hogar de Prandi. Todo esto surgió a la luz a partir del relato de la blonda en el ciclo Es por ahí, en el que conduce con el Tucu López en América. “Yo no estaba en el chat de los vecinos, pero tuve peleas con una vecina. Tenía una vecina a la que le molestaba que mi perro ladraba mucho. No es el que tengo ahora, es otro”, describió.

Hasta que Julieta tomó valor y se sumergió en el quid del conflicto, en esa confrontación con tintes violentas que vivió en el interior de su propia casa. “Un día, muy amablemente, me sugirió que le compre el collar que les da pataditas”, expresó.

En cuanto a los detalles de ese intercambio, Prandi compartió: “Era alemana y me decía ‘le comprás el collar, querida, y cada vez que ladra le da una descarga y se va a callar. Terminó muy mal la situación. La eché, le dije que se vaya y que le dije que si quería silencio que se fuera a vivir a un country. Es un edificio”. 

A la hora de argumentar su posición y dejar en claro que ella se comportaba como una vecina normal, Julieta agregó: “Yo me tengo que fumar las discusiones de todo el mundo. Ya no vivo en ese edificio, pero hay gente desubicada”.

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