Una escapada a Catamarca con amigos: gran opción para disfrutar

Una escapada a Catamarca con amigos: gran opción para disfrutar

En MDZ Estilo comenzamos una sección, en el apartado de Trip, en donde compartiremos columnas vivenciales enfocadas a experiencias turísticas diferentes, a modo de "boca a boca virtual", para que aparezcan las ganas de hacer un mini viaje. Hoy, el recomendado es la provincia de Catamarca.

Matias da Rocha

"Cambiamos la semana y vienen con nosotros, eso es lo de menos". Tal fue la respuesta de Myrian y Patricio, nuestros amigos, cuando les dijimos que era imposible para mi esposa Faby y para mí ir a Catamarca la última semana antes del receso de invierno, debido a nuestros trabajos. Ellos tenían planeado el viaje a esa provincia porque una amiga les había hecho la recomendación.

Una opción que presenta una naturaleza distinta.

Pasaron varias semanas hasta el viaje. Fuimos planeando todo con mucho cuidado (Pato y yo somos iguales en ese sentido… todo bien ordenado y planificado). Y la realidad es que en Catamarca no hay muchos lugares para alojarse, ni tampoco mucha gastronomía. Casi que sacamos “lo que encontramos”. Nuestras esposas no tienen mucho problema respecto a los lugares de alojamiento, y debo decir que en general el resultado fue muy bueno a pesar de la poca oferta disponible.

Elegimos hacer dos rutas distintas dentro de Catamarca. Una desde Antofagasta de la Sierra a 3.323 m.s.n.m, y que se encuentra unos 580 km al norte de San Fernando del Valle, capital provincial. La otra desde Tinogasta y Fiambalá (muy conocida esta ciudad por sus termas), más hacia el Oeste, y también más popular.

Justamente a Antofagasta de la Sierra, por la altura en la que se encuentra, se lo llama coloquialmente "la antesala del cielo". Está rodeado de montañas que superan los 6000 m de altura y es cercano a enormes salares. Es el principal oasis de la Puna catamarqueña. Constituye, además, la cabecera departamental que se encuentra a mayor altitud en la provincia y la más alejada de la ciudad capital, San Fernando del Valle de Catamarca.

Dos parejas y un viaje colmado de anécdotas.

En Antofagasta de la Sierra nos alojamos en la Hostería Pueblo del Sol, recomendable. Desde allí hicimos una primera excursión al Salar de Antofalla, espacio que pertenece a la parte de la Puna de Atacama catamarqueña, al cual llegamos luego de una travesía en 4 x 4 de varias horas, y habiendo alcanzado una altura máxima de 4.635 m.s.n.m.

Allí en este pequeñísimo pueblo, Antofalla, está la comunidad Kolla Atacameña, en la que viven unos 60 indígenas. En este lugar paramos a almorzar para luego seguir viajando en esta excursión de unas 9 hs. en total. Al día siguiente, desde el mismo lugar hicimos otra excursión, esta vez al Campo de Piedra Pómez.

La inmensidad del paisaje catamarqueño.

Esta excursión dura unas 5 hs. en total. En el camino pasamos por la laguna y el Volcán Carachi Pampa, dignos de verse. Al tercer día y ya desde El Peñón, una pequeña localidad unos 60 km al sur de Antofagasta de la Sierra hicimos la excursión al Volcán Galán (también de unas 5 hs.), cuyo cráter tiene 45 km. de norte a sur y 24 km de este a oeste, y está en actividad. Tanto así, que tiene unas “fumarolas”, con vertientes de agua a 80 grados centígrados. En esta travesía, en su punto máximo alcanzamos una altura de 4.760 m.s.n.m. Mucho frío y poco oxígeno, pero una vista espectacular. Imposible no dar
gracias a Dios ante tanta belleza.

Tanto en Antofagasta de la Sierra como en El Peñón, y así también durante las excursiones es recomendable asegurarse de tener oxígeno “a mano”. En ambas localidades hay servicios de salud que pueden proveerlo en caso de necesidad, lo que depende mucho del organismo de cada persona. Las excursiones en 4 x 4 habitualmente llevan, por seguridad. Pero sobre todo es muy importante consultar al médico antes del viaje. Esto es esencial, y es algo que la web de Catamarca –dentro de sus muchas recomendaciones- no indica.

Las excursiones son agotadoras, pero también increíblemente bellas. La naturaleza en toda su magnificencia nos muestra lo mejor que tiene. Nuestro país es increíble. Realmente.

Luego de estas tres excursiones “en las alturas”, viajamos hacia un muy lindo hotel boutique llamado Las Pircas, entre Tinogasta y Fiambalá (en la otra ruta, y ahora a solo 1.300 m.s.n.m.) Está “en el medio de la nada”. Tiene solo 6 habitaciones, cada una con el nombre de una variedad de aceitunas. Una experiencia excelente.

En nuestro último día, junto con nuestros amigos Myri y Pato fuimos a pasear y a visitar una bodega donde también almorzamos.
Al regresar al hotel ya nos buscaba el transfer para viajar hacia San Fernando del Valle. Llegamos a la tardecita y enseguida nos fuimos a la Catedral Basílica y Santuario de Nuestra Señora del Valle, a pedirle a la Virgen por nosotros, nuestra familia, nuestros amigos, los proyectos y para llevarle las intenciones que nos habían pedido. A la mañana siguiente muy temprano salimos hacia el aeropuerto a abordar el único vuelo diario que une Catamarca con Buenos Aires.

Durante todo el viaje fuimos los 4 en la camioneta de nuestros amigos. Myri y yo éramos los folkloristas del grupo (a Pato y a Faby no les gusta tanto). Siempre veníamos cantando la zamba Paisaje de Catamarca… “vengo desde Aimogasta pa` las pirquitas, traigo una flor del aire de la lomita, pa` mi tinogasteña, niña churita”. Por eso, a uno de los guías le preguntamos qué
significaba “churita”… significa linda, buena, bonita. Catamarca es extraordinaria, sin lugar a dudas, con muy diversos paisajes de distintas características y colores. Y digo esto a pesar que algunas rutas nos quedaron por hacer ya que con Faby tuvimos que acortar un poco el viaje por temas familiares.

Es muy llamativo que las excursiones no estén muy difundidas, y que no haya ni siquiera un puesto del gobierno provincial entregando folletos, cobrando una entrada para preservación del lugar. Eso permitiría, por ejemplo, mejorar los caminos de llegada a estos parajes, que son en algunos casos bastante complicados, lo que de hecho hace que no sea recomendable recorrerlos por
cuenta propia.

Hablando con gente del lugar, inclusive con los guías de las excursiones, hay coincidencia en el asombro que genera que esta provincia no esté turísticamente difundida. Recién ahora hay una campaña que está haciendo el actor Facundo Arana junto con su familia para fomentar el turismo.

Nota de color: Viajamos con él en el vuelo de regreso y Faby pudo tener su foto. Este viaje tuvo muchos condimentos antes, durante, y después. Pero me quedo con uno fundamental: viajar es vida. En este caso me tocó hacer la experiencia con mi “niña churita” y también con Myri y Pato, queridos y excelentes amigos, lo que nos permitió disfrutar aún más. La amistad y los viajes son regalos.

Recomendación: No lo duden. Viajen a Catamarca. Una experiencia para no perderse.

Matías da Rocha

Comunicador

matiasdr44@gmail.com

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