La alimentación y la mujer rural: asignaturas pendientes en Argentina

La alimentación y la mujer rural: asignaturas pendientes en Argentina

En el marco de la celebración del Día Mundial de la Alimentación junto al Día Internacional de las Mujeres Rurales, se realizó un encuentro nacional y virtual organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, y el Ministerio de Agricultura.

Melisa Bubica

En el marco de la celebración del Día Mundial de la Alimentación y el Día Internacional de las Mujeres Rurales, se realizó un encuentro nacional y virtual organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. La consigna fue subrayar la importancia económica y laboral del sector agrícola en Argentina y promover una alimentación sostenible.

La sostenibilidad agraria y la celebración del día de la alimentación son jornadas que instan al diálogo, hoy de manera más necesaria y urgente. Es que, existe una materia pendiente a nivel global , es la malnutrición y la desnutrición en el mundo.

Algunos datos al respecto son para alarmarse: un tercio de lo que se produce globalmente, termina siendo basura. Otro punto no menor, es que Argentina encabeza el ranking con una población de niños pobres en un 62.7%, según datos difundido por INDEC en mayo del 2021.

Argentina hacia la sostenibilidad alimentaria, es el camino que se impulsa y pone en énfasis para cuidar la biodiversidad, tener variedades de alimentos y productos. Para esto, es necesario que seamos protagonistas de una alimentación completa e informada. Nuestros hábitos de consumo tienen un impacto directo en la economía local, la huella de carbono, los puestos de trabajo y nuestra salud.

Las consecuencias y las carencias en logística, consumo, cánones de estética en los mercados y educación alimentaria (incluida la necesaria y pendiente ley de Etiquetado Frontal), forman parte de nuestra cultura y hábitos de consumo. La pandemia azotó todos los sectores, aquellos más vulnerados, condicionó la accesibilidad a un plato.

Pero, ¿cómo puede haber tanto desperdicio alimentario? La celebración mundial del día de la Alimentación data de 1979, pone en agenda a los actores, las necesidades del sector agrario y la pertinente necesidad de la perspectiva de género. Tito Efraín Díaz embajador representante interino  de la FAO Argentina, reflexionó las consecuencias de la pandemia, donde nos ha regresado a índices de hace 15 años. Sin embargo, destacó la labor del sector agrario debido a su resiliencia y compromiso con la seguridad alimentaria. Respecto a las mujeres rurales y la necesidad de valorar y ponderar, argumentó lo siguiente:

“Un estudio de la FAO en el 2011 encontró  que si las mujeres tuvieran el mismo acceso que los hombres en los recursos, la producción agrícola en los países en desarrollo aumentaría en un 2,5% y un  4%  y el número de personas desnutridas en el mundo disminuiría aproximadamente entre un 12 y un 17%”

En Argentina, un 45% de los predios rurales es encabezado por mujeres, Efraín destacó la necesidad de una agricultura sensible al ambiente, a la salud y a la nutrición, que genere valor agregado para los diferentes actores de la cadena alimentaria. Con la imperiosa necesidad de erradicar el hambre, el sobrepeso y la obesidad. También de proteger los ecosistemas y garantizar la prosperidad de los territorios rurales.

El otro gran planteo, es la población urbana, la pandemia lo cambió todo y también el hecho de cómo se desarrollan las urbes; el impacto se visualiza ante la demanda de alimentos y la contracara, la precarización laboral y la pobreza.

El encuentro virtual contó con la presencia de diversos sectores del ámbito público y privado, Fabiana Menna, presidenta de la Fundación Gran Chaco, trabaja desde la ruralidad en todo el país, tras 20 años de trayectoria en la región chaqueña menciona el tratamiento de agenda que tienen las mujeres rurales:

Todas tenemos una agenda común, problemáticas comunes, que podemos construir políticas entre todos los sectores para poder reducir la brecha de género.

Menna destacó los desafíos en la seguridad alimentaria y la innovación de los modelos productivos, encontrar el camino en la diversidad, la riqueza y la oportunidad de encontrar ingredientes. Ejemplificó con la producción de colorantes naturales para la industria alimenticia o como así también la harina de algarroba. Hilando fino, hoy en Formosa existen dos plantas que producen harina de algarroba, llegan a una producción de 30 toneladas cada una. Mientras la necesidad del mercado internacional apunta 200 mil toneladas.

“Hoy estamos en Formosa con dos plantas, de 30 toneladas cada una. Estamos con plantas en Salta, en Santiago del Estero y Chaco, podríamos llegar a 100 toneladas cuando tenemos un mercado de 200mil,  tenemos un potencial muy grande”

También resalta la oportunidad laboral que implica para las mujeres rurales del país, ante las ventajas de producirlo:

“Es un producto emblemático, colabora para evitar la deforestación, también tiene propiedades de edificación de carbono y se pondera el rol de las mujeres rurales, porque son las conocedoras de todos los procesos y cómo se tratan los frutos”

 

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