Sector clave

Vitivinicultura: bajas a nivel mundial y el desafío de buscar nuevas estrategias

Aunque la macroeconomía argentina no favorece a muchos sectores productivos, la vitivinicultura es una actividad que se ha desacelerado en el mundo y pide alternativas para ampliar mercados.

Diana Chiani
Diana Chiani viernes, 10 de noviembre de 2023 · 08:11 hs
Vitivinicultura: bajas a nivel mundial y el desafío de buscar nuevas estrategias
Los desafíos de la vitivinicultura no son solo argentinos Foto: Archivo

Los números de la vitivinicultura argentina no han sido alentadores en lo que va de 2023 y, lo que en grandísima parte se explica por las dificultades macroeconómicas, en otra se ancla a una tendencia mundial. En este contexto, el mundo del vino se plantea desde hace tiempo estrategias para poder crecer y, sobre todo, para competir más de cerca con la cerveza, su principal competidor.

En el Foro El Futuro del Vino organizado por el Fondo Vitivinícola y la Corporación Vitivinícola, Giorgio Delgrosso, especialista en Estadísticas y Digitalización de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) brindó diversos datos. Entre ellos, que en el mundo hay 7,3 millones de hectáreas implantadas con viñedos con una tendencia estable desde 2017 y un mayor crecimiento de la superficie cultivada para uvas de mesa en contraposición con las de vino.

Con relación al consumo, se observó una baja generalizada con un alto impacto en China así como una disminución del volumen de las exportaciones en todo el mundo y una suba en el precio. Tanto es así que se registró una cifra récord en los valores comercializados. Aunque lo último parece una buena noticia, no lo es tanto si se piensa que se debe al aumento global de precios y costos de producción por el contexto de guerra.

A esto, en Argentina se suma la propia inflación así como las dificultades de competitividad del sector debido a la brecha cambiaria, los frenos en las importaciones de productos para la industria y una crisis que retrae aún más el mercado interno. En este marco, las cifras del Observatorio Vitivinícola Argentina muestran una baja en los últimos 20 años de la superficie cultivada tanto en hectáreas como en viñedos. Dentro de las 207.000 hectáreas cultivadas, no obstante, el porcentaje de baja es mínimo.

La superficie cultivada con uva viene en baja

En cuanto a la comercialización, el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) mostró para el mes de septiembre una caída del 9,3% para el mercado interno. En cuanto a las exportaciones, que vienen prácticamente desplomadas desde inicio de año, en octubre tuvieron una disminución total del 10,9%. El mes no alcanzó a reflejar la quita de las retenciones en septiembre que, no obstante, se conjugó con un aumento en las importaciones del 7,5%.

Las buenas noticias

Aunque lo pareciera, no todas son malas para este sector. En primer lugar porque tiene una alta posibilidad de crecer a nivel mundial debido a que, según Delgrosso, el 46% del vino que se consume en el mundo se exporta. Es decir, quienes toman vino, eligen productos que no son oriundos de su país. China, Brasil y Estados Unidos (principal comprador de los vinos locales) son los mercados que hoy se ven con mayor potencial.

Otro punto a favor del vino es la versatilidad de este producto así como la posibilidad de diversificación que ofrece a diferencia de otras bebidas como gaseosas y cervezas.  Este es el primer punto de apoyo que la industria tiene para comenzar a proyectarse, aunque en primer lugar debería dejar de perder lugar en el mercado y en las góndolas ya que no es fácil recuperarlo después. Los datos aportados por la consultora Kantar Word Panel fue que en cinco años, unos 600.000 hogares argentinos dejaron de consumir vino.

Fabián Ruggeri, presidente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi), expresó que lo exquisito de la vitivinicultura es la diversidad. Por otra parte, en tiempos normales, los vinos argentinos se destacan por su relación precio-calidad y aquí aparecería la posibilidad de exportar a granel, un formato con alta variabilidad que podría apuntalares.

Los espumantes todavía tienen mucho para crecer 

Para Daniel Rada, miembro del Observatorio Vitivinícola, subrayó que en este formato podría aparecer una oportunidad debido a que, cada vez más el mercado busca fraccionar en el destino. Es el caso de Reino Unido y Estados Unidos, importantes compradores de Argentina. El crecimiento de los espumantes a nivel global también muestra una oportunidad para el sector.

Los desafíos

Sin dudas, el factor precio es clave debido a que el vino no es un producto de primera necesidad por lo que se trata de una de las primeras cosas que la gente resigna en la compra del súper. No es el único motivo ya que la cerveza no es un bien mucho más económico, pero no muestra la baja del vino.

Desde el punto de vista de Rada es preciso plantearse la ecuación rentabilidad versus presencia en el mercado. Como la del vino es una industria atomizada, no es sencillo unificar criterios ni con relación a precios ni en función de los productos que se ofrecen. Esto es porque los expertos coinciden en la necesidad de un cambio en la oferta hacia productos más frescos, con menos alcohol y más elegidos por los jóvenes.

Ruggeri coincidió en la importancia de cuidar el lugar dentro de la góndola y comentó que los más afectados son los vinos de gama baja y media. Sin embargo, este rubro, en palabras de Ruggeri, “ya no tienen más rentabilidad para resignar” con costos cada vez más altos –influidos por la baja cosecha- y dificultades para conseguir insumos; entre otras dificultades.

Si la situación económica mejorara para las pymes vitivinícolas –la mayoría en este rubro- el principal desafío se plantea en la apuesta a los blancos, espumantes así como en cambio de formatos. Desde pensar en los llamados ready to drink hasta hacer más foco en la lata con propuestas que amplíen la oferta para sumar a lo que el vino ya tiene ganado como es el tinto fraccionado.

    

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