Dólar soja: la culpa no es del chancho

Dólar soja: la culpa no es del chancho

En el mercado siguen debatiendo la fecha de la devaluación como algo inexorable. Sin embargo, en el FdT nadie quiere escuchar hablar de ello. El tipo de cambio promocional para que los sojeros liquiden ya cumplió su objetivo. Pero el dólar blue y los financieros recobraron el ímpetu. ¿Cómo se entiende?

Jorge Herrera

Jorge Herrera

El Banco Central (BCRA) no paró de comprar reservas desde la implementación del régimen transitorio del dólar soja de $200. Así hasta el día 20, último dato oficial, el ente monetario presidido por Miguel Pesce lleva acumuladas compras netas por US$2.537 millones. Recuperó ampliamente los pocos más de US$1.800 millones perdidos entre julio y agosto. Sin embargo, el stock de reservas brutas apenas trepó a US$38.340 millones, o sea, casi el mismo nivel de comienzos de agosto. Claro que, lo que se ha mejorado, levemente, es el stock de reservas netas, es decir, los billetes contantes y sonantes del propio BCRA que había caído a menos de US$1.000 millones cuando comenzó el programa y que representaba unos tres días de importaciones.

Ahora bien, a esta altura, cuando solo resta esta semana de vigencia del dólar soja, cabe plantearse cómo es posible que, a diferencia de lo ocurrido con la salida de Martín Guzmán y la transición Silvina Batakis ahora que Sergio Massa hizo que el BCRA volviera a ser comprador neto de divisas, las cotizaciones de los dólares informales y financieros parecen no ceder. ¿Los fondos, los inversores y los ahorristas exageran o ven algo más que el resto de los agentes económicos?

En la actualidad el dólar blue, que el 22 de julio tocó los $338 luego cayó a $282 el 1 de agosto, y hasta $270 el 5 de septiembre, ha vuelto a estacionarse en niveles de entre $277 y $288. Por su parte el Contado con liquidación (CCL), que el 27 de julio tocó los $340 y luego deambuló entre $280 y $300, ha retornado a niveles por encima de los $310. Algo parecido se dio con el dólar MEP o Bolsa. Al parecer, entonces, las aguas no se calmaron como se presuponía. Las olas sí bajaron, pero por debajo de la superficie las corrientes retomaron cierto ritmo en el mercado cambiario.

Una vez más debemos recalcar que el mercado sigue muy de cerca un valor referencial, no como pronosticador de una cotización diaria sino como tendencia, y ese indicador es el llamado tipo de cambio convertible. Se trata ni más ni menos de tener una referencia entre la cantidad de pesos emitidos por el BCRA y el stock de reservas internacionales, no como indicador estricto de una convertibilidad sino más bien un faro de hacia a dónde puede ir el tipo de cambio de mercado.

Al respecto, lo que vemos es que la base monetaria (cantidad de dinero en circulación más los encajes bancarios en el BCRA) no ha crecido mucho en los últimos meses, al día 20 apenas aumentó un 2% desde julio y 8% desde junio. Comparado con la inflación acumulada en estos meses no parece relevante. Pero ocurre que, amén de la emisión directa e indirecta para el Tesoro, el impacto del dólar soja se hizo sentir. Porque toda esta emisión terminó impactando en el stock de la deuda remunerada del BCRA, vía Pases o Leliq, usados precisamente para retirar del sistema los pesos excedentes. Mientras vimos que la base monetaria creció un 2% entre julio y el 20 de setiembre y un 8% desde junio, el stock de deuda del BCRA aumentó un 20% y 43% respectivamente. Esto lo ven en el mercado.

Y esto se traduce en que el tipo de cambio convertible de referencia se encuentre en la actualidad en torno a los $320, no muy alejado del CCL y MEP. En el mejor momento del dólar soja bajó a $310 pero rápidamente volvió a posicionarse por encima. Así la brecha entre el convertible y el oficial continúa superando el 120%. Claro que cae al 60% con relación a dólar soja. Pero lo cierto es que esta brecha es transitoria y solo para los sojeros, así que la que vale para el resto es la de 120%.

Por ende no es de extrañar que tanto el dólar blue como el CCL y el MEP hayan reaccionado pese a que el BCRA volvió a comprar divisas y recuperar reservas. En sustancia nada ha cambiado, es cierto que el BCRA mejoró el stock de reservas netas pero rezando hasta la llegada del próximo desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de otros organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que deben concretarse el próximo mes. Pero la contracara es una fuerte emisión que fue a parar al stock de deuda del BCRA, lo que retroalimentó las expectativas devaluatorias y llevó el tipo de cambio de referencia a más de $320.

Entonces, porqué razón habría que esperar que la brecha cambiaria cediera a niveles más o menos tolerables. Mientras tanto, el devenir de las variables macro como la inflación sigue haciendo de las suyas.

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