El curioso aliado que tendrá Massa en el exterior y que aportaría rápidamente U$S 1.100 millones

El curioso aliado que tendrá Massa en el exterior y que aportaría rápidamente U$S 1.100 millones

Sergio Massa y Mauricio Claver Carone tendrán hacia delante una buena relación. Argentina no pedirá más su renuncia a la conducción del BID y el banco liberará créditos trabados y acelerará líneas nuevas. Idas y vueltas en una relación clave para el financiamiento y el ingreso de dólares al BCRA.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Probablemente haya una foto. Seguramente sonrisas. Y, luego, agradecimientos mutuos y augurios de éxitos futuros. Se pasará inmediatamente a firmas varias de documentos importantes, y para terminar, abrazos efusivos entre Sergio Massa y Mauricio Claver-Carone.

Así nacerá una nueva etapa en la relación entre la Argentina y el principal financista real e institucional que tendrá el país en los próximos tiempos: el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La entidad está pronta para comenzar a liberar unos U$S 800 millones ya en agosto, y a la espera de instrumentar préstamos ejecutivos por unos U$S 1.100 millones más.

Se completarían en un año y medio el giro de casi U$S 2.000 millones, dinero que será como maná del cielo para una gestión escueta de divisas como la de Alberto Fernández. Será el regreso a la normalidad para una relación siempre productiva y generosa entre las dos partes, que en los últimos dos años y medio se empantanó por cuestiones ideológicas, hasta llegar al punto de pedir Argentina que la conducción de la entidad abandone el banco y calificar Claver-Carone al país como "insolvente".

Alberto Fernández con Claver-Carone cuando todavía fluía la relación entre ambos.

Massa y Claver-Carone ya arreglaron sus cuitas con rapidez y casi sin necesidad de profundizar los motivos que generaron la enemistad mutual. Simplemente, el banco levantó la tranquera del dinero para girar al país, y Argentina dejará de pedir la salida del banquero de la entidad. Sólo con esto último, desde la sede del organismo en Washington no habrá problemas en la relación bilateral. Ahora habrá que esperar al viaje del flamante ministro de Economía a la capital de los Estados Unidos, que se concretará en dos semanas, y que tendrá en el encuentro con Claver- Carone uno de sus hits.

Cambio de pantalla

Pero ya hay algo concreto. En 48 horas, para el BID, Argentina pasó de ser un país "insolvente" e imposibilitado de ser destinatario no sólo de nuevas líneas de crédito sino de liquidaciones de dinero ya habilitado, a recibir la aprobación de nuevos préstamos por unos U$S 1.500 millones en nuevos proyectos habilitados.

Esto, además de la promesa de liberación de otros U$S 500 millones de las líneas corrientes que ya tiene activadas en el país; más otros U$S 300 millones correspondientes a los giros de septiembre próximo. En lo que resta del año, sumando otorgamientos anteriores y nuevas líneas, Argentina recibiría rápidamente del BID unos 1.100 millones de dólares. 

Estos fondos le permitirán engrosar directamente las reservas del Banco Central y empoderar al ministro de Economía ante el mercado. Además de liberar al país de un opinador serial en contra de la estabilidad financiera local en grandes escenarios internacionales. Incluso, si la relación aún mejora, Claver-Carone pasaría a ser un vocero oficioso a favor de la recuperación del mercado local. Sin rencores.

Más allá del dinero, al país retornaría el financiamiento para rubros como la modernización del Estado nacional y provincial, para energía y transporte, agua y saneamiento, industrias como la vitivinicultura y la transformación de sectores manufactureros y hasta la prevención de incendios.

La novedad de las últimas horas es que dos proyectos fundamentales aprobados la semana pasada (el ya anunciado plan para la descarbonización de la energía y un reforzamiento de fondos para avanzar en proyectos de agua potable en la provincia de Buenos Aires), ya tienen estatus oficial de implementación (el banco comienza a liberar divisas hacia la Argentina) con lo que la cantidad de dinero activo del BID al país suma ahora unos U$S 11.767 en prestamos activados. 

Se descarta que en días se acreditarán los U$S 500 millones que la entidad tiene retrasada en su liquidación, dinero que para la entidad que maneja Miguel Pesce será maná del cielo en la necesidad de reforzar la llegada de divisas.

El punto de inflexión

¿Porqué cambió la actitud del BID?. Con la llegada de Sergio Massa, Mauricio Claver-Carone, sabe que puede tener otro tipo de relación con Argentina y que, hacia delante, el país dejará de pedir públicamente su eyección como titular del banco. El próximo ministro de Economía no sólo no tendrá cuestionamientos al ex funcionario de Donald Trump, sino que además ya consideró públicamente que el encumbramiento del tigrense representa el inicio de una nueva etapa en el país.

Claver-Carone considera que la llegada de Massa al máximo nivel decisorio en Economía es una buena noticia para la relación del país con el Banco Interamericano de Desarrollo.

La relación había quedado rota desde aquella embestida de Alberto Fernández en la cumbre de las Américas de Los Ángeles, en junio pasado. Allí, el Presidente argentino había pedido abierta y públicamente que se removiera a Claver-Carone .

Sostuvo que “la Banca de Desarrollo Regional, sin más demoras”, y “la gobernanza vuelva a América Latina y el Caribe". Además dijo que "el BID requiere un proceso de capitalización para tener más y mejores medios de financiamiento”. El pedido no tuvo mayor eco en los colegas del jefe de Estado presentes en la Cumbre. Pero sí en Claver-Carone que frenó inmediatamente los créditos vigentes con Argentina.

El norteamericano permanece en su cargo; ante el amparo técnico que su llegada al lugar es fruto de la votación de los miembros y que no hay en ningún lugar del estatuto de la entidad un impedimento legal para que un ciudadano de ese país sea elegido. Ante esta realidad, el reclamo del jefe de Estado argentino no fue aún tenido en cuenta. Esta posición sobre Argentina es un cambio de actitud por parte del norteamericano.

Cuidando el frente interno

Desde el primer momento de su asunción como presidente del BID, Claver-Carone, conociendo la realidad con la que llegó a dirigir el BID, pidió especialmente en reuniones privadas con economistas argentinos que integran la entidad, y que forman parte de sus cuadros técnicos más altos y calificados, que continúen en sus cargos pese a la embestida del Gobierno nacional.

En ese encuentro les dijo que contaba con ellos, que la idea era profundizar la ayuda sobre la base del trabajo que ellos habían hecho hasta el momento y que debían profundizar. Y, especialmente para el caso argentino, prometió apoyo para nuevos créditos y respaldo para las negociaciones con el FMI, que derivaron en el acuerdo de Facilidades Extendidas vigente.

Diplomático al fin, Claver- Carone, incluso, ponderó cada vez que pudo el proceso de reestructuración de deuda que comandó Martín Guzmán en agosto de 2020, y pronosticó futuros positivos para el país, pese a su crisis crónica.

La pulseada con Béliz

Claver-Carone había llegado al BID disputando el cargo con el argentino Gustavo Béliz. Fue en septiembre de 2020, cuando el 12 de ese mes la elección quedó en manos del norteamericano, luego de haber obtenido 30 votos a favor, contra potenciales 16 del argentino. En realidad, el acto nunca se llegó a concretar, ya que al no poder vencer, Béliz retiró su candidatura.

Claver-Carone, hasta ese día asesor sobre Latinoamérica de Trump, lanzó un muy diplomático comunicado, afirmando: “Quiero agradecer a todos nuestros socios en la región por mantener la integridad de este proceso electoral y por compartir nuestra visión común de un BID más fuerte y con una mayor capacidad de respuesta. Esta victoria es para Latinoamérica y el Caribe”. Llegó a la votación como único candidato y consiguió el 66,8% de los votos de los 48 gobernadores presentes en la elección virtual.

Hoy ya no está Beliz. Y Alberto Fernández delegó toda la gestión ante los organismos financieros internacionales a Sergio Massa, quién no tiene problemas en reestablecer la relación con el titular del BID. Tampoco en encontrarse con él y cerrar los giros pendientes hacia Argentina. E incluso aumentarlos. No es poco garantizar el 13% de los votos que el país mantiene en el directorio del BID.

 

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