El secreto para conseguir una verdadera “riqueza”

El secreto para conseguir una verdadera “riqueza”

No se trata de apuntar a ganar millones de dólares, sino de administrar inteligentemente las finanzas personales y ejecutar un cambio de mentalidad.

Inversor Global

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Por Bruno Perinelli*

Nos guste o no, el dinero es esencial en la vida. Sin él, es imposible cumplir muchos de nuestros más grandes deseos, como recorrer el mundo, comprar una linda casa o hacerles algunos regalos a los seres queridos; y si su carencia es extrema, ni siquiera podremos cubrir las necesidades básicas, lo que es aún más grave.

Debido a esta verdad irrefutable, hay que trabajar y buscar diversas fuentes de ingresos. No hay discusión alguna. El problema surge cuando esta actividad se convierte en una obsesión porque la meta es “tener una gran riqueza”.

Afortunadamente, llegar a este estado podría ser más fácil de lo que parece, ya que no es necesario ganar millones de dólares, sino administrar inteligentemente las finanzas personales y adoptar una nueva mentalidad.

Trabajar es esencial en un principio para poder ganar dinero y vivir cómodamente. Fuente: Pexels.

La riqueza, un concepto subjetivo

Equivocadamente, se cree que la riqueza es el conjunto de bienes y servicios costosos y lujosos que solo pueden ser adquiridos por millonarios o personas de muy alto poder económico.

En realidad, el concepto de riqueza es subjetivo, ya que simplemente consiste en el grupo de bienes y servicios necesarios para tener aquella calidad de vida que nosotros deseamos.

Sí, puede resultar una definición algo “filosófica” o poco precisa, pero lo cierto es que no todos son ricos por tener ciertas cosas caras.

Pongamos un ejemplo. Un profesional de las finanzas trabaja día y noche operando en los mercados con el objetivo de ganar “mucho” dinero para poder vivir en una mansión y conducir un vehículo deportivo.

Sin embargo, cuando, finalmente y luego de muchos años, consigue estos bienes, continúa trabajando sin parar, sin disfrutar y afectando su calidad de vida porque ahora desea un avión privado y una mansión con vista a la playa por sentir que no tiene “suficiente riqueza”.

Por otro lado, hay un trabajador independiente que tiene su propio comercio y gana lo necesario como para tener que trabajar pocas horas al día y así poder hacerles frente a sus gastos mensuales y generar un pequeño ahorro, pero sin sacrificar el tiempo que le dedica a realizar deportes, juntarse con amigos y vivir momentos con la familia, entre otras actividades de ocio.

Tal vez, el patrimonio neto del primer profesional sea más grande, pero ¿quién consiguió una mayor riqueza?

Algunos son ricos con muy poco dinero, ya que gestionan muy bien los gastos. Fuente: Pexels.

El éxito del minimalismo

Para lograr tener una verdadera “riqueza”, lo primero que hay que hacer es tratar de adoptar un estilo de vida minimalista. Evitar los consumos innecesarios hará que nuestro costo de vida sea menor y, por ende, se requiera de menos dinero para estar satisfechos.

Millones de personas, ya sea por crianza o por genética, son austeras, lo que significa que no sienten la necesidad de comprar numerosos bienes y gozar de múltiples servicios para ser felices.

Desde afuera, podría parecer que estos individuos son tacaños y se privan de vivir experiencias que realmente desean por ahorrar dinero, pero la realidad es que simplemente no se sienten atraídos por ellas.

Su principal ventaja es que no requieren de un alto capital o de un enorme flujo de ingresos mensual para poder tener una buena calidad de vida. Pueden tenerlo, sí, pero no lo necesitan. En este caso, la principal beneficiada es la capacidad de ahorro.

Sin embargo, lo cierto es que gran parte de la sociedad se encuentra en la otra vereda: quieren gastar dinero en cosas que realmente no necesitan porque simplemente “lo sienten”.

En este grupo se encuentran, por ejemplo, todos aquellos que derrochan en vehículos de alta gama que utilizan muy pocas veces a la semana, o incluso al mes. O bien quienes se endeudan para pagar objetos de ocio que no pueden aprovechar al máximo o para “acumular” ropa de marca a la que no le dan uso.

No siempre derrochar dinero en grandes lujos genera felicidad a largo plazo. Fuente: Pexels.

Para ellos, alcanzar un estado de “riqueza” será muy difícil, ya que no solo siempre querrán más, más y más, sino que también tendrán altos gastos fijos mensuales, por lo que deberán obtener importantes ingresos.

Además, si por alguna razón pierden parte de su flujo de ingresos periódico, la calidad de vida podría verse duramente dañada, debido a que tendrían que recortar su consumo, lo que atentaría contra su “felicidad”.

En cambio, los austeros que aplican el minimalismo podrían seguir viviendo cómodamente aún tras una baja de sus ingresos porque sus gastos contenidos suelen ser muy manejables.

Austeros vs. consumistas

Caso A – Consumista: gana USD 1.000 por mes y gasta USD 900. Tiene una capacidad de ahorro de USD 100. Si sus ingresos caen un 10% (USD 100), automáticamente pierde su poder de ahorro y hasta debe recortar gastos si aumentan ligeramente.

Caso B – Austero: gana USD 1.000 por mes y gasta USD 500. Tiene una capacidad de ahorro de USD 500. Sus ingresos deberían caer un 50% para que deje de ahorrar y su calidad de vida pueda verse afectada.

Como se puede apreciar, el usuario consumista tiene un mayor riesgo de vivir peor ante cualquier ligera baja de sus ingresos, mientras que el austero tiene un margen de seguridad mucho más amplio, lo que también le permite tener una mayor tranquilidad.

Llevar una vida austera que requiera de poco dinero es la clave para alcanzar la riqueza fácilmente. Fuente: Pexels.

Tranquilidad económica y mental

En el desafortunado caso de que un consumista pierda parte de sus ingresos, no tendrá más remedio que recortar sus gastos para poder seguir viviendo sin tener que endeudarse. Como consecuencia, su estilo de vida al que estaba acostumbrado ya no será tan ostentoso y tendrá menos bienes y servicios de ocio, lo que interrumpirá su “felicidad”.

Claramente, hay excepciones, como en el caso de los millonarios que pueden consumir mucho y aún así estar financieramente cómodos, pero son casos aislados. La mayoría de los consumistas pertenecen a la clase media o baja, o un intermedio.

Si el consumista es consciente de esta situación, no tendrá una gran tranquilidad mental por saber que existe el riesgo de que su día a día pueda cambiar drásticamente.

Y por si esto fuera poco, también tiene que saber que, al tener una menor capacidad de ahorro o existir el peligro de que se reduzca muy fuerte, un gran gasto inesperado del futuro, como una enfermedad o un accidente, puede poner definitivamente en jaque a la situación financiera personal.

En contraposición, el austero puede dormir tranquilo todas las noches porque, como mencionamos anteriormente, no solo sus ingresos tienen que caer contundentemente para que su calidad de vida se vea afectada, sino que también el potencial gasto imprevisto del futuro tiene que ser muy grande como para que no pueda hacerle frente con sus ahorros.

Para dormir tranquilo por las noches, hay que gestionar muy bien las finanzas personales. Fuente: Pexels.

Potenciando el flujo de dinero

Si al nivel de gastos bajo se le suma un ingreso alto, el resultado es un camino hacia la riqueza mucho más allanado, con un punto final más cercano y factible.

Inicialmente, el flujo de ingresos periódico se puede incrementar con horas extra, la venta de objetos viejos que no usemos, un trabajo paralelo o una combinación de todo esto.

Más adelante, cuando tengamos un capital considerable, podremos aumentar los ingresos mensuales mediante una cartera de inversión centrada en rentas. Llegado este punto, tenemos que diversificar entre bonos y acciones correspondientes a empresas que repartan buenos dividendos.

En principio, el pago de renta de los bonos está asegurado, ya que es un préstamo. Según la calidad crediticia de la empresa o gobierno emisor, la probabilidad de default o reestructuración será mayor o menor, pero algunas entidades cumplen siempre.

En cuanto a las compañías de dividendos. Si bien el flujo no está garantizado por contrato, algunas grandes marcas acumulan décadas y décadas de historial positivo de distribución de beneficios, y año tras año incluso los aumentan.

La idea es proyectar los gastos mensuales y tratar de buscar un flujo de ingresos proveniente de las inversiones que alcance para hacerles frente. La fórmula es sencilla:

Dinero necesario = (gastos anuales x 100) / tasa anual

Suponiendo que se arma una cartera diversificada compuesta por acciones que pagan dividendos y bonos que, en promedio, paga un 7% anual en dólares, y los gastos anuales son de USD 7.200, entonces habría que colocar USD 102.900, aproximadamente (7.200 x 100 / 7 = 102.857).

De otra forma, si se logran adquirir activos que paguen una tasa del 10% y los gastos anuales alcanzan los USD 10.000, entonces el capital a colocar debe ser de USD 100.000 (10.000 x 100 / 10 = 100.000).

Es importante armar una cartera de inversión centrada en la distribución de rentas. Fuente: Pexels.

Ser rico es posible

Para realmente tener riqueza, no hay que apuntar a ganar millones de dólares, sino que hay que tratar de encontrar el equilibrio entre ingresos y egresos de dinero.

Si llevamos una vida austera, y somos felices de tal forma, entonces podremos lograr este balance de una forma más sencilla, ya que los requerimientos serán menores. Y si, además, aumentamos los ingresos, tendremos una mayor capacidad de ahorro, lo que efectivamente potenciará nuestro futuro económico.

En resumen: gastar poco y ganar lo suficiente. Esa es la clave para ser realmente ricos.

*Bruno Perinelli es licenciado en Economía especialista en Mercado de Capitales; analista colaborador de Cash Flow Semanal, Súper Acciones Millonarias y Plan de Retiro Soñado; y columnista de Mercado en 5 minutos en Inversor Global.

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