Cómo invertir y encontrar activos de valor según los principios de Warren Buffett

Cómo invertir y encontrar activos de valor según los principios de Warren Buffett

Invertir como el Oráculo de Omaha y su socio es posible y rentable luego de entender cómo funciona la mentalidad de negocios de ambos magnates.

Inversor Global

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Por Diego Matianich*

Desde que existen los mercados financieros, millones de pequeños inversores buscan constantemente “gurúes” o expertos que les digan cómo invertir el dinero para poder triunfar e incrementar el patrimonio.

Uno de los más populares y seguidos es Warren Buffett, actual director ejecutivo de Berkshire Hathaway, el conglomerado corporativo más grande del mundo, dueño parcial de marcas como Apple, The Coca-Cola Company y American Express, entre muchas otras.

Con más de 70 años de experiencia en el ámbito de las inversiones, y con cifras que demuestran su éxito (tiene un patrimonio neto de USD 103.000 millones), el “Oráculo de Omaha” es una buena guía para navegar entre la volatilidad bursátil.

Y por si su vasta sabiduría no fuera suficiente, también vale la pena interpretar cómo piensa Charlie Munger, su socio y amigo, quien actualmente es el vicepresidente del holding.

En el libro Warren y Charlie: lecciones sobre la inversión, los negocios y la vida, se recopilan cientos de testimonios y charlas de ambos magnates con el fin de dar a conocer cómo piensan. A continuación, los puntos más importantes.

Warren Buffett es uno de los inversores más seguidos por el mercado. Fuente: Forbes.

Qué significa invertir para Warren Buffett

Antes de pensar en invertir como Warren Buffett y Charlie Munger, es importante entender qué significa esto para los queridos multimillonarios. En simples palabras, resumen que invertir es poner dinero hoy para obtener más dinero en el futuro. Simple.

Sin embargo, destacan que hay dos maneras de obtener el dinero: por lo que alguien estará dispuesto a pagar en el futuro y por lo que puede producir el propio activo. Y esta última forma es precisamente invertir.

“Si estás analizando lo que produce el activo, te da igual su cotización, el activo generará el dinero para ti. Imagina que vas a comprar un campo: sabes lo que va a producir, lo que costará el fertilizante, los impuestos, lo que tendrás que pagar al agricultor para que haga el trabajo, etc.”, comenta Warren.

“Siendo conservador, llegarás a una estimación de los beneficios anuales. Por ejemplo, 175 dólares por hectárea sin tener que trabajar. La pregunta es cuánto pagar por esos 175 dólares. Los precios no han mejorado mucho en la agricultura así que tendría sentido asumir que esos 175 no van a crecer en el futuro. Si te parece un retorno razonable un 7%, pagarías 2.500 dólares por hectárea. Si se vende a 1.900, comprarás. Si se vende a 3.200, seguirás buscando. Eso es lo que hacemos”, revela.

Además, Warren y Charlie dejan en claro que tampoco basta con obtener más dinero en el futuro, sino también con lograr un mayor poder adquisitivo. En palabras del Oráculo de Omaha, “si dejas de comer diez hamburguesas para realizar una inversión y al vender tu posición el dinero que obtienes después de impuestos te permite comprar diez hamburguesas, no has obtenido ningún retorno”.

El objetivo de la inversión es ganar un mayor poder adquisitivo con el paso del tiempo. Fuente: Pexels.

Tres tipos de activos

Por fortuna o por desgracia, existen miles de activos que pueden comprarse con el objetivo de aumentar el poder adquisitivo con el paso del tiempo, pero Warren y Charlie los dividen a todos en tres categorías.

  • Activos denominados en una moneda

En primer lugar, existen los activos considerados “seguros”, como los bonos, los depósitos bancarios, los fondos del mercado monetario y el propio dinero en efectivo.

El problema de estos instrumentos financieros es que en muy pocas circunstancias son realmente rentables, ya que la historia demostró que la inflación les ganó año tras año, en promedio.

  • Activos no productivos

A su vez, los empresarios engloban en esta categoría a todos aquellos activos que no producen nada y que solo se comercian con la esperanza de que alguien venga más adelante y pague más.

El ejemplo clásico es el oro, ya que se puede fundir, pulir y exhibir, pero no produce, no crea, más dinero. Según Warren, si compras una onza de oro, “en 100 años seguirás teniendo una onza de oro”.

  • Activos productivos

Por último, se encuentran los llamados activos productivos, como los inmuebles, los negocios o los campos. En esta clasificación se encuentran los favoritos de Warren y Charlie, ya que se pueden comprar en base a lo que producirán en un futuro.

“Da igual si en 100 años la moneda son conchas marinas, dientes de tiburón o trozos de papel, la gente siempre estará dispuesta a cambiar el valor de unos minutos de trabajo por una Coca-Cola, por una silla o por una pieza de fruta. Así que nosotros queremos ser dueños de los negocios que producen Coca-Cola, sillas o de los campos que producen fruta”, expresa Warren.

Su conclusión es que es mucho más seguro invertir en un grupo diversificado de negocios que en activos denominados en una moneda, ya que son más volátiles, pero a largo plazo incrementan el poder adquisitivo.

Warren Buffett explica que hay tres tipos de activos disponibles para tratar de invertir. Fuente: Pexels.

Principios de inversión

El profesor y verdadero mentor de Warren Buffett fue Benjamin Graham, el “padre” del value investing. Por lo tanto, sus principios de inversión son básicamente los mismos.

  • Una acción no es un “papelito”

Una acción es una parte de un negocio, no un simple papelito que sube y baja de precio. Es importante entender esta diferencia para poder invertir con éxito.

Para Warren, si fueses a comprar un campo, pagarías un precio razonable basado en lo que puede producir al año. Tomarías la decisión basándote en números, no te basarías en algo que viste en las noticias o que te dijo tu vecino.

Lo mismo sucede con las acciones. Al comprarlas, ya somos propietarios de negocios. Si el negocio va bien, nos irá bien.

  • Mr. Market

Mr. Market, nombre que se le da a todo el mercado en su conjunto, debe ser interpretado como un entorno que está para servirnos, no para instruirnos, ya que solo ofrece precios de compra y venta, no dice cuánto valen realmente las cosas.

De acuerdo a Warren y Charlie, hay que mirar muchísimo más allá de las cotizaciones antes de tomar una decisión de inversión. En conclusión, y a diferencia de lo que piensan muchos, para invertir no sirve solamente el análisis técnico.

  • Margen de seguridad

Otro de los principios de inversión fundamentales del famoso magnate es adquirir negocios con un cierto margen de seguridad, es decir, comprar algo por un precio bastante más bajo que su valor real.

“Si conduces un camión de 9.800 kilos, no cruces por el puente que dice ‘máximo 10.000’, busca uno que diga ‘máximo 20.000’. Del mismo modo: si crees que algo vale 100, no lo compres por 95, cómpralo por 40”, ejemplifica Warren.

Invertir va más allá de simplemente observar los precios de los activos en el mercado secundario. Fuente: Pexels.

Valuando negocios

Conociendo los principios de inversión de Warren Buffett y Charlie Munger y qué significa invertir para ellos, es hora de aprender a valuar negocios según sus estándares.

Tal como comentan en numerosas ocasiones, el valor de cualquier activo es el valor presente de todos sus flujos de caja futuros, por lo que la fórmula es muy sencilla, pero el problema es encontrar los flujos futuros y la tasa de descuento, ya que pequeños cambios pueden marcar grandes diferencias.

La clave está en tratar de predecir, con una alta probabilidad, cuáles serán los flujos durante las próximas décadas. Para hacerlo bien, hay que entender a la empresa. No obstante, al ser un cálculo subjetivo, dos personas mirando el mismo negocio pueden llegar a valuaciones totalmente diferentes.

  • Los flujos de caja

Para Warren Buffett, los beneficios contables sumados a la amortización de intangibles, es decir, lo que no es gasto real, da una “buena aproximación” de los beneficios reales generados por un negocio, lo que realmente le queda al propietario.

“Siendo puristas, los beneficios de los propietarios serían los beneficios contables más la depreciación, el agotamiento, la amortización de intangibles y otros gastos no reales, menos el gasto de capital”, sintetiza.

  • La tasa de descuento

Por otra parte, el multimillonario estadounidense explica que mucha gente piensa que la tasa de descuento ideal es el bono del Tesoro a 10 años, pero dice que puede no ser lo más correcto debido a que las tasas de interés en algunos momentos no son representativas de las tasas futuras.

Entonces, tanto él como su socio toman de referencia el costo de oportunidad, ya que están prediciendo ese costo para el futuro. “Creemos que en algún momento tendremos oportunidades de inversión con unas rentabilidades esperadas atractivas, así que aplicamos ese listón mental a todas las inversiones”, menciona Charlie.

Calcular los flujos de fondos futuros descontados al presente es la clave para encontrar el valor de un activo. Fuente: Pexels.

Qué buscan Warren Buffett y Charlie Munger

Conocer cómo valuar un negocio es indispensable, pero también lo es introducirse en las mentes de Warren y Charlie para saber qué buscan exactamente en estos antes de descontar los flujos de fondos y buscar el valor presente.

En primer lugar, se centran en negocios que puedan entender, a tal punto que sean capaces de predecir sus beneficios y posición competitiva en diez años. Saber cómo evolucionará la industria y dónde estará la compañía dentro de ella les resulta indispensable.

Además, quieren que la empresa haya generado altos retornos sobre el capital en el pasado. Para esto, necesariamente tienen que tener una larga trayectoria, no ser startups o compañías muy jóvenes.

Por otro lado, la compañía analizada tiene que tener una ventaja sostenible que proteja los altos retornos, cualidad que ellos denominan “foso defensivo”, como The Coca-Cola Company con su bebida estrella o la propia Gillette.

El mejor negocio

Si bien las características mencionadas anteriormente son las bases de los negocios en los que invierten Warren y Charlie, el negocio ideal cumple seis requisitos.

  • Se enfrenta a decisiones difíciles: el buen negocio se enfrenta a decisiones difíciles, ya que le permiten crecer y mejorar año tras año.
  • Debe ser inteligente solo una vez: no hace falta innovar constantemente, solo basta con acertar una única vez, como Coca-Cola.
  • No necesita tanto capital: si no necesita demasiado capital para crecer, entonces los beneficios aumentarán a largo plazo, al igual que el margen.
  • Puede aumentar los precios: el poder de fijación de precios es esencial para llamar la atención de Warren y Charlie, porque permite que la empresa sobreviva en épocas de inflación.
  • Supera las adversidades: si afronta los problemas con éxito y sigue para adelante, es un buen indicio.
  • Es fácil de entender: los negocios extraordinarios se entienden en pocos minutos, por eso Berkshire Hathaway no invierte en “cosas raras” como pueden ser las nuevas tecnológicas.
The Coca-Cola Company es una de las empresas favoritas de Warren Buffett por cumplir con todos los requisitos planteados. Fuente: Pexels.

El directivo perfecto

Además de los aspectos más técnicos y financieros de una empresa, Warren Buffett y Charlie Munger les prestan muchísima atención a los directivos, los encargados de liderar y llevar adelante los negocios y a sus empleados.

“En los directivos buscamos inteligencia, energía e integridad. Si consigues esa combinación y el negocio es bueno, puedes conquistar el mundo”, detalla Warren. Sin embargo, también clasifica las cuestiones en la que tienen que destacarse los altos ejecutivos.

  • Asignación de capital

Los directores ideales tienen que entender sobre inversiones y asignación de capital. No pueden no gestionar su propio dinero o no estar capacitados para analizar balances de otras compañías.

  • Comunicación clara

A su vez, los líderes corporativos tienen que poder comunicar de forma fácil y entendible lo difícil y complejo del negocio, y eso se puede observar claramente en las memorias anuales. Si están hechas por un consultor externo, es una mala señal.

  • Foco en el accionista

Por otra parte, los directores deben tratar a sus accionistas como socios, mediante sólidos programas de recompras de acciones por debajo del valor intrínseco, distribución de dividendos y otras estrategias que beneficien a los inversores.

  • Visión de largo plazo

Quienes piensan en el largo plazo, sacrificando, si es necesario, el corto plazo, demuestran que tienen parte de lo necesario para llamar la atención de Warren y Charlie. Siempre y cuando no cometan errores excusándose con la idea del futuro lejano.

  • Honestidad

Los negocios son demasiado impredecibles como para cumplir constantemente las expectativas del mercado. Si se falla, el director tiene que admitirlo y explicar las causas, no tratar de “maquillar” los resultados financieros.

“Un directivo excepcional marca la diferencia. Ha habido directivos que han creado miles de millones de valor para Berkshire. Piensa en el valor que ha creado Jeff Bezos para Amazon, no habría pasado sin él”, resume y ejemplifica Warren.

Charlie Munger, el socio de Warren Buffett, también se fija en el director de una empresa antes de invertir. Fuente: Forbes.

Una alternativa masiva

Hasta el momento, aprendimos en qué se fijan estos dos multimillonarios para escoger activos de forma individual y tratar de vencer al mercado. Sin embargo, muchas personas no quieren o no están capacitadas para hacerlo. Para todas ellas, Warren tiene un simple consejo:

“Si no le vas a dedicar tiempo a la inversión, lo mejor es poner tu ahorro periódicamente en un fondo índice de bajo costo y olvidarte. Lo harás mejor que la media. No será una inversión extraordinaria, pero será decente”, comenta.

Para Warren, los negocios americanos, en conjunto, lo han hecho “extraordinariamente bien” y lo seguirán haciendo bien a largo plazo, siempre con sus años buenos y sus años malos.

Pero para gozar de la revalorización, es importante realizar la inversión de forma periódica, ya que el principal problema al que se enfrenta un inversor pasivo es comprar un fondo índice en un momento de euforia extremo.

Si un inversor compra un fondo indexado de bajo costo de forma periódica y no vende cuando las noticias son malas y las acciones están bajando, sus retornos a largo plazo serán, “sin duda, satisfactorios”, expone. “De hecho, ese inversor batirá a la mayoría de gestores profesionales y fondos”, sentencia.

El magnate confía tanto en este simple método que dejó en su testamento instrucciones de que el dinero que reciba su familia se invierta en un 10% en bonos americanos a corto plazo y en un 90% en un fondo índice del S&P 500 de bajo costo.

Invertir directamente en todo el mercado mediante un fondo índice es una gran estrategia pasiva. Fuente. Pexels.

Aprendiendo de los mejores

Invertir puede ser una actividad muy sencilla o muy compleja. Todo depende del enfoque que se adopte. Siguiendo los principios de Warren Buffett y Charlie Munger, la elección de activos puede ser rápida y muy rentable.

No obstante, siempre hay que invertir con una visión de largo plazo y con disciplina. Día tras día, semanas tras semana, mes tras mes, e incluso año tras año, habrá volatilidad y las cotizaciones de las acciones fluctuarán violentamente.

Pero hay que tener la fortaleza mental para hacerle frente a estos vaivenes para poder aprovechar los beneficios que solo se exponen con el paso del tiempo.

Simplemente comprando y manteniendo buenos negocios en cartera, directamente o mediante índices, los inversores pueden vencer a la inflación sin muchas complicaciones y con poco tiempo de dedicación. Prácticamente el sueño de todos.

*Diego Matianich es jefe de Investigación en Inversor Global, editor del newsletter Mercado en 5 Minutos y principal colaborador de Plan de Retiro Soñado y Super Acciones Millonarias.

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