Silvina Batakis deberá prenderle una vela a los ahorristas en dólares

Silvina Batakis deberá prenderle una vela a los ahorristas en dólares

¿Argendólares adormecidos? Por ahora, esta manada se mantiene incólume. Es un dato clave lo que pase con los depósitos privados en dólares no sólo para las empresas tomadoras de créditos en dólares sino para el propio BCRA.

Jorge Herrera

Jorge Herrera

Desde hace días el BCRA enfrenta jornadas frenéticas. No para de intervenir, no solo en el mercado de títulos públicos, sino también en el mercado de cambios presente (spot) y futuros. Todo sea para frenar la estampida de los dólares financieros e informales y la caída de las cotizaciones de la deuda pública en pesos. Claro que a costa de una emisión galopante. Pero así y todo, hay una señal del sistema financiero, por ahora, alentadora. Más bien, digamos, se observa un comportamiento que deja traslucir que, por el momento, no hay pánico entre los ahorristas. Se trata de los depósitos privados en dólares, o llamados argendólares.

Por lo visto en las últimas semanas pareciera que los titulares de los argendólares están mirando otra película o bien meditando qué hacer. Ya veremos. Por lo pronto, el stock de argendólares se mantiene en torno a los u$s15.600 millones, según los últimos datos oficiales al cierre de junio.

Incluso, a lo largo del mes pasado el total de los argendólares registra un incremento de u$s58 millones. La cifra no es relevante, pero sí que sea positiva. En cualquier otro momento, en las actuales circunstancias, lo más esperable era ver una caída. Sin embargo, nada de eso ocurrió en junio, y eso que la crisis comenzó el 9, es decir bien al principio de mes. De esta manera con junio, se encadenan cuatro meses consecutivos en los que los argendólares crecen. 

Vale recordar que en 2021 el balance fue una caída de u$s181 millones como resultado de la salida que comenzó en setiembre y octubre y se intensificó en noviembre. En ese trimestre se fueron u$s1.065 millones. Luego, como es costumbre, por motivos impositivos, en diciembre se recuperaron y volvieron casi u$s400 millones. Hay que tener en cuenta que si los argendólares están en un plazo fijo o en una caja de ahorro esquivan el pago del Impuesto a los Bienes Personales.

Pero 2022 comenzó mal: en enero, si bien es estacional que haya un flujo inverso de aquellos que depositaron por el tema impositivo y vuelvan a salir, los argendólares acusaron una baja de u$s444 millones, o sea, más de lo que reingresó el mes anterior; mientras que en febrero volvieron a registrar salidas netas por u$s138 millones. Cabe señalar que en ambos meses el BCRA fue neto vendedor en el mercado de cambios (u$s136 millones en enero y u$s187 millones en febrero). En cambio, a partir de marzo comenzó a comprar (u$s275 millones) y ganar reservas.

En marzo el stock de argendólares creció u$s94 millones, luego en abril otros u$s78 millones y u$s148 millones en mayo. Así se llegó a junio con un stock de u$s15.485 millones que cerró el mes en u$s15.543 millones. Con todo lo que pasó durante junio no es un dato menor, ya que se hayan mantenido. ¿Por qué tanto hincapié con los argendólares?

En primer lugar, hay que recordar que son los depósitos de familias y empresas en moneda extranjera. O sea, son dólares principalmente constantes y sonantes que fueron depositados en cuentas a la vista, en cajas de ahorro o a plazo fijo, en dicha moneda. La evolución de los argendólares no solo refleja la sensación térmica de la confianza de los ahorristas en dólares sino que es clave para la capacidad prestable del sistema financiero en dicha moneda y además nutre, indirectamente, el stock de reservas brutas del BCRA. ¿Por qué? 

Porque con estos fondos los bancos financian, principalmente, a las empresas exportadoras y a otras vinculadas con operaciones con comercio exterior, que puedan demostrar que cobrarán en divisas sus ventas. En momentos en que el país no tiene acceso a los mercados de capitales internacionales el poder disponer de esa oferta crediticia es importante para el sector privado.

Pero además, porque los encajes bancarios, es decir la porción de los depósitos que los bancos deben guardar como reservas en el BCRA, son en dólares, y por son computados dentro de las reservas brutas del Banco Central. Por ende, si hubiera una salida de argendólares, no solo se pierde capacidad prestable en dólares sino también caerían las reservas vía la merma en los encajes de los depósitos en dólares. Vale señalar que también el sector público tiene argendólares, en la actualidad menos de u$s3.000 millones, que son utilizados principalmente para afrontar compromisos con el exterior.

Está claro a esta altura que todo ruido interno y sobre todo político, no les hace nada bien a los titulares de los argendólares y sobre todo a los que ya salieron del sistema y miran de afuera. De ahí que sea una variable clave a monitorear, sobre todo, en momentos de crisis. Además, luego de la crisis del 2001, el sistema financiero está bien calzado y con liquidez. Al respecto, es insoslayable el nivel de liquidez que tiene el sistema para afrontar cualquier turbulencia: entre efectivo (dólares billetes) en las entidades y dólares en el BCRA (encajes), los bancos tienen prácticamente un stock similar al de los argendólares. De modo que no debería haber ningún tipo de temor por la liquidez de estos depósitos. El resto es confianza en el Gobierno de turno.

Además dado el perfil de los titulares de argendólares, donde el 75% está en cajas de ahorro (más del 20% son depósitos de más de un millón) y el resto en plazos fijos (casi el 30% son de más de un millón), y muy poco en cuentas a la vista, cualquier ruido puede detonar una rápida salida. La mayor parte se trata de pequeños y medianos ahorristas dado que más del 70% pertenece a personas físicas, que a la hora de moverse en manada puede generar serias turbulencias al sistema financiero. En cuanto a las cajas de ahorro, vale señalar que la mayor parte son de montos inferiores a los u$s3.000. Ahora bien, del stock total de plazos fijos privados en dólares, más del 60% está colocado entre 30 y 59 días de plazo, entre 60 y 89 días un 10%, entre 90 y 179 días un 14%, entre 180 y 359 días el 12% y el resto a más de un año de plazo. 

Vale recordar que en 2019 el stock de argendólares sufrió una caída de u$s9.503 millones de la mano de la crisis del último año de Macri y el advenimiento del binomio Fernández, y de u$s3.513 millones a lo largo del 2020. De modo que en los últimos tres años se perdieron casi u$s13.200 millones de depósitos privados en dólares. No es un dato menor.

 

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