Las claves para que una empresa pueda armar una estrategia de inversión

Las claves para que una empresa pueda armar una estrategia de inversión

Toda compañía debe crear un plan de financiamiento para poder crecer sostenidamente.

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En el mundo ideal, las compañías y los empresarios detrás de ellas se centrarían exclusivamente en crear bienes y servicios que mejoren la calidad de vida de las personas. Sin embargo, en la actualidad, es completamente necesario, además, buscar los métodos de financiamiento correctos para poder cumplir este objetivo. Esto solo se logra siguiendo una estrategia de inversión, la cual se puede crear siguiendo los siguientes pasos.

1. Determinar el objetivo del capital

En primer lugar, es necesario conocer cuánto dinero se necesita y para qué se utilizará. Evidentemente, si la empresa llegó al punto de requerir capital externo, entonces las respuestas a estas dos preguntas serán sencillas.

La primera puede resolverse simplemente siguiendo una plantilla de cálculos y realizando las proyecciones necesarias. La segunda se vincula estrechamente con los objetivos de la compañía y los planes de corto y mediano plazo.

2. Valuar la empresa correctamente

Posteriormente, se debe valuar la empresa, es decir, determinar cuál es su valor presente. Esta es una de las tareas más complejas, ya que entran en juego numerosos factores.

De todas formas, gracias al avance del campo financiero, se pueden utilizar diversos métodos, siendo los dos más importantes el método de flujo de fondos descontados (DCF, por sus siglas en inglés) y el método por comparables.

En el primer caso, se apela a una ecuación que toma los flujos de fondos futuros y los trae al presente descontándolos a una determinada tasa de interés. Lo interesante de esta técnica es estimar los porcentajes y los potenciales ingresos y ganancias.

Por otra parte, el método por comparables, como su nombre lo indica, se basa en comparar las diferentes compañías del mismo rubro y de similares características para alcanzar un valor cercano.

3. Escoger los métodos de financiamiento

Luego de conocer el objetivo del dinero y el valor de la compañía, hay que saber qué opción de financiamiento escoger para continuar creciendo. Afortunadamente, existen muchas, pero las principales son dos: acciones y bonos.

Mientras que las acciones hacen referencia a parte del patrimonio neto de la compañía, los bonos consisten en deuda que se emite y que los inversores adquieren a cambio de una tasa de interés.

Si bien cada forma de financiarse cuenta con sus ventajas y desventajas, lo que hay que saber es que al vender las acciones no hay que retornar un excedente de dinero a modo de rentabilidad, pero se pierde parte del porcentaje de la compañía. Por otro lado, al emitir bonos se mantiene la totalidad de la participación corporativa, pero se crea una obligación de pago.

4. Localizar a los inversores objetivos

Posteriormente, hay que tomarse el trabajo de localizar a los inversores objetivos. Aunque la elección del método de financiamiento escogido achica el posible abanico de interesados, lo cierto es que se trata de una actividad que lleva su tiempo, en especial porque hay que tratar de convencer a los potenciales inversores. Además, en este punto, la red de contactos creada con los años será de una gran ayuda.

5. Establecer las condiciones de la estrategia de inversión

Por último, como paso final, hay que establecer las condiciones de inversión. En este punto el trabajo es prácticamente todo legal, por lo que se requiere de un gran equipo de especialistas en leyes corporativas.

Al tratarse de acuerdos, hay que colocar los requisitos de financiamientos, los intereses a pagar, si es que los hay; la cantidad de acciones a intercambiar, los plazos temporales, y muchos factores más que permitirán que no existan conflictos en un futuro.

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