Los cinco pecados del inversor argentino

Los cinco pecados del inversor argentino

En Argentina, los inversores cometen una serie de pecados que atentan contra los ahorros y todo el capital, arruinando por completo el futuro económico.

Inversor Global

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Al vivir en un país como Argentina, el salto de ahorrista a inversor es casi obligado. La idea de defender nuestro dinero ya no pasa por lo que te pueda rendir un plazo fijo (tasa negativa, producto de la elevada inflación) o la idea de comprar dólares (estrategia que sigue siendo restringida). Más allá de la recomendación de pedir asesoría profesional, también es clave que busques información por tu cuenta para evitar caer en los cinco pecados que la mayoría comete.

1. El bróker es mi amigo

Este es el punto de partida. Es importante que te capacites con toda la información bursátil que puedas adquirir para discernir si lo que te están recomendando comprar es realmente beneficioso para tu perfil. No se trata de desconfiar de la ética de los asesores que trabajan en las sociedades de bolsa, pero es importante que entiendas que el principal objetivo de ellos no es que ganes dinero, sino obtener mayores comisiones. En ocasiones, esto se logra comprando y vendiendo con mucha frecuencia, aunque también existen otras formas.

2. La bolsa es una timba

Muchos de los que están dando sus primeros pasos en el mundo de las inversiones se acercan al mercado con esta visión. De esta manera, lo manejan como si fuera el hipódromo. Alguien les sopló una fija y le apuestan todo a ese caballo. También están los que lo asocian con un casino, enfoque igualmente erróneo.

La diferencia clave es que a los mercados acuden inversores en busca de un rendimiento basado en un estudio pormenorizado, ya sea por análisis técnico o por medio de análisis fundamental. como por medio de fundamentals (fundamentos de la empresa o bonos en cuestión).

3. Dejar correr las pérdidas y recortar las ganancias

Este es otro de los pecados clásicos de un inversor novato y por eso es tan importante establecer stop loss y stop gain antes de destinar un sólo peso. Otra de las verdades tácitas del mercado, que se repite cual refrán, recita exactamente lo opuesto al subtítulo y es lo siguiente: “Hay que dejar correr las ganancias y recortar las pérdidas”.

No obstante, una mezcla de miedo y ego desembocan en este final. Es decir, al comenzar a ganar, el miedo hace que tomemos las ganancias rápido para evitar cambios futuros. Por otra parte, cuando venimos perdiendo, la esperanza y el exceso de confianza en nuestro análisis previo nos hacen pensar que estamos atravesando una mala racha, lista para revertirse.

4. No tomar en cuenta el contexto

En ocasiones, aquellos que, por ejemplo, realizaron una investigación exhaustiva de una acción y que están orgullosos de ella tienden a olvidarse del contexto.

En mercados como el de Argentina, este es un error garrafal. En muchas oportunidades, la política y la macroeconomía se imponen a los fundamentos de las empresas, llevando el humor inversor para lugares inimaginables.

5. Invertir de más

El monto a invertir debe ir de menos a más cada mes. Se debe empezar con un número que no complique nuestro presupuesto e ir subiéndolo en la medida de lo posible.

La idea es tomarse como una cuenta más por pagar y extraer esa suma (realista) a principio de mes. No obstante, muchos caen en el error de fijar un monto que está por encima de sus posibilidades y eso los obliga a financiar parte de su consumo vía tarjeta de crédito, por ejemplo.

Esto, sin saber que el interés que nos están cobrando es difícil de superar con una inversión, al menos sin tomar grandes riesgos. Es decir, nos estamos haciendo trampa nosotros mismos.

 

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