Argentina le pagó al Club de París y evitó un nuevo default

Argentina le pagó al Club de París y evitó un nuevo default

Fueron unos U$S230 millones que salieron íntegramente del Banco Central de la República Argentina.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Finalmente Argentina cumplió su promesa, y, paradójicamente, no entró en default. Entre el lunes y el miércoles de esta semana, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) terminó de pagarle a los países acreedores nucleados en el Club de París, respetando el acuerdo por un "Puente de Tiempo" negociado en mayo por Martín Guzmán con el grupo de estados. Fueron unos U$S230 millones, dinero que deberá repetirse en sus liquidaciones casi idénticamente el 30 de marzo del próximo año. Mientras tanto, Argentina y el Club están ya en paz.

Ese dinero salió íntegramente de las arcas de la entidad que maneja Miguel Pesce y serán descontados de la cuenta de julio de las reservas del BCRA, las que igualmente podrán terminar en azul. Hacia adelante quedan dos cumplimientos importantes que debe enfrentar el país; los dos pagos gemelos de unos U$S1.800 millones del 30 de septiembre y el 30 de diciembre.

El listado de países con los que Argentina cumplió entre el lunes y miércoles es más que ecléctico. El principal acreedor actual del país es Alemania. La deuda que se mantiene con ese estado se generó en los 90 a partir de una serie de préstamos para prefinanciar exportaciones japonesas y radicación de plantes de ese país en la Argentina, renegociados luego por Axel Kicillof como ministro de Economía como parte de la deuda global del Club de París en 2014.

El primer acreedor es Alemania con un 37,37%, dinero generado de manera mixta; con créditos directos para empresas privadas (también de los 90), sumado a viejas líneas del gobierno alemán a la Argentina de décadas anteriores. En el listado luego aparece Holanda con un 7,98% de la deuda. Se trata de otro caso complicado, donde por cuestiones culturales no existe mucha flexibilidad para países que no cumplen con sus pagos. Los Países Bajos votan tradicionalmente en contra en el board del FMI de los acuerdo que propone Argentina.

El cuarto acreedor del país es España, con un 6,68% de la deuda. Es el rezago generado por el crédito que en 2001 giró el gobierno de José María Aznar, para ayudar a sostener la convertibilidad y los giros de dividendos de las compañías españolas radicadas en el país. El total de ese crédito fue de unos U$S1.100 millones, Argentina los declaró en default en diciembre del 2001 con el resto de la deuda externa argentina y durante la primera etapa de gestión de Néstor Kirchner hubo un intento de negociarla por fuera del Club de París, en mejores condiciones que el resto de los acreedores.

La presión del resto de los socios de la Unión Europea hizo que el pasivo se sume a la demanda general del Club de París. Le siguen como acreedores Italia (6,29%), Estados Unidos (6,28%), Suiza (5,31%), Francia (3,62%), Canadá (2,02%) y un 2% distribuido en el resto del mundo.

A diferencia de lo que ocurre con el FMI, el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a los que se le paga como institución; en el Club de París la situación es diferente. Los acreedores son estados independiente y soberanos, que decidieron en el siglo pasado unirse en el grupo para reclamar las deudas con países emergentes de manera conjunta para tener más fortaleza en el reclamo. Curiosamente o no, el país que obligó a esa unión fue Argentina, y las dificultades de cobranza generados en la primera mitad de la década del 50 del siglo pasado.

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