La cláusula "china" para exportar carne y el pronóstico de inflación

La cláusula "china" para exportar carne y el pronóstico de inflación

El Gobierno volverá a permitir la exportación de carne, pero con un orden de prioridades. A pesar de los números, hay esperanza de una baja de la inflación a futuro.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Si se cumplen los planes oficiales, el gobierno estaría en condiciones de anunciar entre mañana y el miércoles el nuevo acuerdo con los frigoríficos para reabrir las exportaciones de carne. Según la información que surgió este fin de semana desde el gabinete económico, la liberación de las ventas al exterior se limitaría al 50% de lo permitido antes de las restricciones; mientras que los cortes vinculados al acuerdo con el gobierno (cortes de hueso y vacío) no podrán venderse al exterior.

Por lo demás, la negociación entre el oficialismo y los privados incluyó una cláusula no escrita por la cual los envíos al exterior deberán tomar como prioridad a China. Europa y el mercado israelí, reabiertos en los últimos años, serán destinos secundarios y dependiendo de la existencia de cortes. El acuerdo fue negociado entre referentes del gabinete económico y frigoríficos habilitados para las exportaciones, pero no se incluyó a la producción ganadera. No se sabe entonces el clima que habrá en este sector una vez que se anuncien los lineamientos del acuerdo. Mientras tanto, ya hay conclusiones sobre qué pasó durante la prohibición a exportar y el paro con los precios: aumentaron entre 5 y 8% según el corte. Habrá que tomar en cuenta la enseñanza. 

La inflación es el principal problema económico. 

El "optimismo" por la inflación

El Gobierno mantiene la confianza. Confía en que se le podrá dar pelea a la inflación, y que hacia delante, y durante tres meses (junio, julio y agosto) peleará el 3%, para luego perforar esa frontera y discutir el 2% mensual hasta fin de año. Y ubicarse finalmente más cerca del 40% que del 50% que aún estiman algunos privados.

La proyección oficial es la siguiente: en junio la evolución debería acercarse al 3,3% de mayo; con preocupación con lo que suceda con la liberación de los alimentos que ya no están bajo el amparo de los Precios Máximos, y que las empresas con capacidad de manejar su política de costos pudieron incrementarlos rápidamente hasta 10%. Desde julio y agosto la tendencia debería ser pelear el 3%, y hacia delante mantenerse por debajo ese índice. Finalmente en el último trimestre, en el que hay elecciones, los datos que arroje el INDEC debería ser cercanos al 2%. Y, si esto se diera, el 40% final sería posible.

El enemigo de la proyección es la visión ortodoxa. Los incrementos en la capacidad de compra de las familias, fruto de la aplicación de paritarias y la mejora salarial para los empleados en relación de dependencia que cobren hasta 150.000 pesos brutos por mes; provocará mayor presión sobre los precios, si no existe una mejora en el ritmo de producción y el aumento de la oferta de bienes. Ese es el gran dilema que enfrentará el gobierno hacia delante. Mientras tanto, hay ya una decisión tomada: no habrá aumentos de tarifas de servicios públicos hasta fin de año, sin importar quién sea el prestador.

Pronósticos y expectativas

Fue un fin de semana de alta circulación de informes de consultoras e institutos privados. Esta sección rescata dos, donde se incluye mucho contenido y análisis. Se trata de los de Consultatio IAE Business School de la Universidad Austral. Las conclusiones son las siguientes.

Consultatio: la reunión trimestral de la FED, la conversación virtual del ministro Guzmán con el Tesoro de EEUU por la deuda de Club de París, y el dato de mayo de la inflación argentina fueron los tres eventos centrales de la semana. Y están íntimamente ligados entre sí: en el modo en que se articule la resolución de estos tres temas se define la coyuntura y una gran parte de la perspectiva de mediano plazo de Argentina. Si la FED está en lo cierto con su diagnóstico, la inflación internacional es transitoria, la recuperación del nivel de actividad en EEUU se va a seguir acelerando vs el resto del mundo, el dólar comenzará a fortalecerse globalmente y el precio de las materias primas comenzará a aflojar. Club de París: la respuesta del Tesoro de EEUU acelera los tiempos. El catalizador de mercado que se esperaba como resultado de las elecciones, tal vez tarde muchísimo menos en manifestarse y se convierta en un tema de la campaña electoral. Inflación: el dato de mayo vino mejor de lo esperado. El ancla cambiaria empieza a funcionar y muy posiblemente se refuerce con la contracción monetaria real que implicó el primer semestre del año. Nuestro escenario base de inflación 2021 terminando el año en 50% punta a punta enfrenta más riesgos a la baja que al alza. Dicho esto, la postergación de ajustes para 2022 sigue agregándole presión al mediano plazo. 

Informe Económico Mensual IAE Business School Junio 2021(Universidad Austral): uno de los aspectos seriamente afectados por la pandemia COVID-19 y el consecuente confinamiento social, es la economía mundial. En el plano económico, esta crisis desconectó a la población con el circuito productivo, generando una disrupción en gran escala sobre la oferta agregada y, por lo tanto, fuertes restricciones sobre el ingreso y la demanda en 2020. De acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI), las perspectivas de crecimiento económico mundial son de una recuperación general de 4% después de una caída equivalente en el año 2020. No obstante, para el año 2021 la recuperación es auspiciosa a modo de rebote, aunque supone un arrastre estadístico y no crecimiento genuino. Un aspecto muy particular en la economía argentina es la notoria falta de recursos fiscales y monetarios lo cual hace que haya poca munición para contrarrestar esta recesión.

Proyecciones

En Argentina se destinaron recursos durante 2020 que representan el 3% del PBI, mientras que en otros países de la región los recursos representaron 10%, y en países europeos ese monto estuvo cercano al 15%. La pospandemia es clave, durante la crisis se puede hacer mucho, pero la gestión del día después es determinante. Se requiere una salida política con liderazgo, un plan fiscal y monetario coherente, impulso a las exportaciones y evitar un intervencionismo estatal excesivo.

Sobre la coyuntura y la política del segundo semestre, al margen de la pandemia que lo domina todo, el país estructuralmente es muy poco productivo. La industria manufacturera salvo manchones de enorme eficiencia como los de Techint o Arcor es muy precaria.

El campo sigue con buen ritmo.

El campo tira bien, todo lo vinculado a servicios basados en el conocimiento tiene potencial y ya supone 10.000 millones de dólares de facturación de exportaciones. Puede haber más unicornios en este sector de servicios que podría complementar parcialmente el desarrollo de la industria. La sociedad sigue anómica, poco solidaria, no quiere vivir las pautas de baja circulación, se rebela contra los controles. No se educa bien, solo el 42% termina el secundario respecto al total que ingresa en primer año, lo cual es dramático que en 2021 tengamos esa situación.

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