Fin al ajuste silencioso de Guzmán: pelea contra La Cámpora por Basualdo

Fin al ajuste silencioso de Guzmán: pelea contra La Cámpora por Basualdo

En el primer trimestre del año, las cuentas públicas mejoraron con una reducción significativa del rojo fiscal. Pero los subsidios a la energía (si las tarifas suben menos de 10% en el año) pueden complicar el panorama del 2021. La cuestión es clave para acordar con el FMI. Es la clave de la pelea.

Guillermo Laborda

Guillermo Laborda

Las pujas entre Martín Guzmán y su subsecretario de Energía Federico Basualdo justo ocurren en medio de un ajuste silencioso de las cuentas públicas que estaba desarrollando el ministro de Economía. La recaudación del Impuesto a los Ricos y un freno en gastos como el IFE y el ATP permitían anticipar un recorte sustancial en el rojo fiscal del 2021.

Ahora, la ligera suba de tarifas que impulsa Basualdo en electricidad obliga a Guzmán a aumentar subsidios a consumidores, sin importar su nivel de ingresos. El cierre fiscal del 2021 es un interrogante y nadie sabe cómo se lo financiará, temas que terminan impactando en el tipo de cambio y nivel de actividad.

Un informe reciente del IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) refleja cuanto venía ocurriendo este año en materia de ajuste fiscal, y lo que puede sobrevenir. Estos son los puntos principales de ese trabajo:

  • El déficit primario del Sector Público Nacional no financiero del año 2020 fue del 6,5% del PIB, y no del 8,3% como se previó que sería al momento de presentar el Presupuesto 2021 en el mes de setiembre. Esta “mejora” de 1,8 puntos porcentuales del PIB se logró debido a que los ingresos resultaron 0,6 puntos superiores a lo previsto, mientras que por el lado del gasto, se cerró el 2020 con erogaciones 1,2 puntos por debajo de lo previsto. Entre la previsión original y el cierre definitivo, el ajuste más fuerte vino por el lado del gasto de capital, que cerró 2020 con una ejecución equivalente al 1% del PIB cuando se preveía que fuera del 1,7% del PIB.
  • Los intereses de la deuda definitivos fueron equivalentes a los previstos, del orden del 2% del PIB. En efecto, el déficit fiscal efectivo fue del 8,5% del PIB.
  • Para 2021 se esperaba que el resultado primario mejore, pasándose de un déficit primario del 8,3% del PIB a uno del 4,2% del PIB. Para cumplir esta previsión, se presupuestaba una mejora en los ingresos junto a una baja en el gasto primario. Si tal evolución se cumpliera respecto al dato efectivo de 2020 (déficit antes de intereses del 6,5% del PIB), el rojo primario del 2021 estaría en el 2,4% del PIB.
  • Cumplir con las metas de gasto en 2021, según la letra del Presupuesto original, tenía algunos desafíos importantes. El más relevante, por ser el principal gasto público nacional, era que alcanzar la meta presupuestaria en la línea de Jubilaciones y pensiones implicaba un ajuste del 0,5% del PIB en esta sensible partida.
  • Pero el ajuste más relevante, de 3 puntos del PIB, se agrupaba en la partida de Transferencias corrientes, donde se registran los subsidios a personas, empresas y envíos no automáticos a provincias. Cabe recordar que dentro de este rubro están los principales componentes que en 2020 aumentaron fruto de la pandemia (subsidios a familias como IFE y ATP) y el presupuesto no previó su continuidad en 2021. La realidad sanitaria actual, con la segunda ola en pleno desarrollo y las restricciones socioeconómicas asociadas, indican que la realidad marca un contrapunto con este escenario conjeturado.
  • En el primer trimestre se observó que los ingresos totales crecieron un 10,5% real respecto a igual periodo de 2019, mientras que el gasto primario se ubicó casi al mismo nivel en pesos constantes (creció solamente un 0,7%). El gasto total (incluye intereses) cayó un 5,7% real debido a la fuerte reducción de los intereses pagados (cayeron un 52% real, básicamente por la reestructuración de la deuda). En este periodo se pudieron ver reducciones reales del 6% en rubros como el gasto en salarios públicos y las prestaciones sociales, compensadas con subas en rubros como los subsidios a la energía y el transporte (23,6% real y 19,3% real, respectivamente), que ganaron así participación en la estructura del gasto público nacional. El crecimiento real de la obra pública, frente a la relativamente baja base de comparación que resultó el primer cuarto de 2020, fue significativo, llegando al 84,3% real. En comparación con el año pasado, hubo una mejora en los resultados fiscales en el primer trimestre. El déficit primario se redujo un 69,7% en términos reales, y el déficit fiscal resultó un 60% real inferior al de 2020.
  • Con los datos disponibles del comportamiento de ingresos y gastos del sector público en los tres primeros meses del 2021, y teniendo en cuenta la estructura temporal habitual de los diferentes rubros, se estima que el resultado primario del sector público nacional no financiero para el 2021 será deficitario y podría ubicarse en 2,7% del PIB, es decir algo más elevado que el déficit del presupuesto “corregido” por cierre efectivo 2020, pero definitivamente más bajo que el 4,2% que figuraba en la ley escrita para 2021.
  • Claramente, la “confirmación” de la segunda ola de la COVID-19 desde abril, sumada al aumento de las restricciones a la movilidad y a la economía asociadas a la estrategia para su contención, generarán la necesidad de mayores transferencias de ingresos a familias y empresas afectadas. En ese sentido, estos mayores gastos y el posible freno en los ingresos fiscales podrán empeorar el resultado fiscal. El punto es que el piso para el déficit se estima en un nivel alrededor de 1,5 puntos más bajo que el presupuestado. Este 1,5% del PIB sería el pulmón o colchón fiscal para enfrentar al coronavirus en 2021 sin empeorar el resultado deficitario originalmente previsto.

De esta manera, lo que está en juego en esta puja entre Guzmán y Basualdo es la posibilidad de encarrilar las cuentas públicas en el corto plazo, y tras ello, la posibilidad de lograr un entendimiento con el FMI en el primer trimestre del 2022. A fin de mes el país probablemente ingresará nuevamente en default con el Club de París, con un vencimiento de deuda de u$s 2.460 millones que difícilmente se pueda cumplir. El tiempo y la necesidad de fondos, complican la continuidad de Guzmán. Es lo que está detrás de su puja con Basualdo y en definitiva con La Cámpora.

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