Crónicas del viernes: un indicio que ilusiona a quienes esperan la devolución de Ganancias

Crónicas del viernes: un indicio que ilusiona a quienes esperan la devolución de Ganancias

Pandemia complica la recuperación. Primer indicio de la devolución de Ganancias. Suba obvia en el precio de la carne. Empresarios y privados en contra de las restricciones a las exportaciones.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Se complica la recuperación del EMAE

En mayo 2020, el PBI argentino medido a través del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) cayó 20,6% en mayo de ese año contra el mismo mes de 2019. Según la medición del INDEC, el índice había crecido 10% contra abril; fruto de la flexibilización de las restricciones que había habilitado el gobierno nacional en algunas provincias clave como Mendoza, Córdoba, Santa Fe y el interior de la provincia de Buenos Aires. Será contra ese mes contra el que habrá que comparar lo que puede suceder con la actividad económica del país, para saber lo que podrían provocar las restricciones duras que comienzan en horas; ante el crecimiento exponencial de los casos de Covid 19. Lo que podría confirmarse es que existen altas posibilidades que se frente la recuperación del EMAE que se venía registrando desde noviembre del año pasado, y que en el primer trimestre del 2021 generó una recuperación de la economía de 2,4%. El gobierno y los analistas privados esperaban que el segundo trimestre sea el tiempo en el que se consolidara la recuperación y la salida de la recesión, y que repitiera el incremento ubicando incluso el alza por encima de los registros de 2020. De replicarse las trabas a la actividad en junio (aunque sea en pocos días), sería esperable que el segundo trimestre del 2021 se ubique en índices inferiores a los de los primeros tres meses del año; frenando la recuperación. El primer indicio no es auspicioso. Ayer el INDEC informó que en marzo la actividad cayó 0,2% contra febrero.

Primer indicio de la devolución de Ganancias

Finalmente, y con algo de retraso, el Gobierno dio a conocer ayer los primeros indicios sobre la devolución del impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría. Al menos en lo que tiene que ver con el retroactivo descontado de más a los trabajadores en relación de dependencia con salarios inferiores a los 150.000 pesos. En medio de los anuncios de ayudas económicas lanzados por el Ejecutivo en el momento de anunciar las nuevas restricciones, se aclaró que se habilitará la devolución de los montos cobrados de más desde enero a empleados que quedarán ahora excluidos de ese tributo. Según lo dicho por el propio Alberto Fernández “la reducción del impuesto a las ganancias para las y los trabajadores del sistema privado registrado, hará que cerca de 1.270.000 de trabajadores y jubilados dejen de pagar este impuesto con retroactividad a enero. La devolución de los importes retenidos se hará en cinco cuotas a partir del mes de julio. Esto equivale a un esfuerzo fiscal de más de $40.000 millones”. Sin embargo aún quedan dudas. No se sabe si el Presidente se refirió a la liquidación de los salarios de junio que se pagan en julio, o a los de este último mes. Tomando como válido que se trata de esta opción, aún restaría reglamentar la devolución en cinco meses (de julio a noviembre); y, lo más importante, si el descuento salarial comienza a aplicarse desde la liquidación de los salarios de mayo, con lo que se cobrarán en junio, o si con los de este mes. En este caso se percibirían en julio. Aún restan un decreto desde el ministerio de Economía donde se establezcan las nuevas bandas para los que perciben salarios en bruto de entre 150.000 y 175.000 pesos mensuales. Luego debe establecerse el nuevo sistema operativo de la AFIP para que las empresas y organismos públicos puedan calcular los descuentos de los salarios de sus empleados. El tiempo apremia. La mayoría de los privados afirman que les resulta imposible aplicar los nuevos montos a pagar con sólo tres días hábiles de reglamentación.

Carne: resultado obvio

Luego del anuncio del cierre de las exportaciones de carne anunciada por el gobierno, y ante el lanzamiento de un paro en la actividad ganadera, los precios en pie en los mercados de carne vacuna de todo el país experimentaron alzas de precios de casi 10%. Como sucede en general en estos casos, los valores también se incrementaron tanto en los comercios de proximidad y las grandes cadenas de súper e hipermercados. Se percibe en el caso de la carne una nuevo ejemplo de la fórmula cultural de incremento de precios en el país: ante la especulación de alzas, los privados se cubren e incrementan los precios con anticipación, tomando en cuenta el valor de reposición y no el costo efectivo que resultó de la compra de ese mismo bien.

Privados en contra de las restricciones para exportar

Según la Industria de Alimentos y Bebidas nucleada en la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), las trabas generaron mucha "preocupación". El sector, que representa indirectamente a los productores ganadores, afirmó en un comunicado que la medida "se suma a una serie de normativas que profundizan la difícil situación que viene atravesando el sector, impactando considerablemente al comercio exterior y vulnerando los contratos internacionales preexistentes, y en consecuencia, ocasionando la pérdida de mercados". Menciona COPAL que "Argentina se encuentra en el 5to puesto en el ranking de exportaciones de carne, generando un superávit comercial de 3.200 millones de dólares, el cual se vería comprometido por el riesgo de perder mercados ante otros países que pudieran sustituir la producción nacional". Insiste en que "en conjunto con el resto de la industria, el comercio de alimentos y bebidas posibilita la generación genuina de divisas y la alternativa concreta que hoy tiene la Argentina para compensar los déficits del balance de pagos". El comunicado lleva además la firma del presidente de la entidad, Daniel Funes de Rioja, quién además, desde este mes, ocupa la titularidad de la Unión Industrial Argentina (UIA). La COPAL, finalmente, llama al gobierno a que "reconsidere la medida adoptada y se atiendan los problemas estructurales que se han profundizado durante la pandemia, enfatizando en la necesidad de retomar el diálogo intersectorial".

Por su parte, la Asociación Empresaria Argentina (AEA), la entidad que representa a las compañías privadas más importantes del país, también se manifestó en contra de las restricciones a exportar carne vacuna. "El futuro argentino depende vitalmente de las exportaciones. Sólo exportando más saldremos del estancamiento y nos encaminaremos hacia el desarrollo", afirma la entidad, asegurando que "restringir las exportaciones de carne vacuna es una decisión muy negativa que nos aleja de dicho objetivo". Asegura que mantener las restricciones "afectará a toda la cadena de valor de dicha actividad distribuida en diversas regiones de nuestro país, nos hará perder valiosas divisas, y desalentará inversiones y la generación de empleo en el sector. Pondrá también en riesgo el acceso a mercados en el exterior que con tanto esfuerzo se ha logrado abastecer.

También los analistas privados se manifestaron en contra de las restricciones. Más allá de los economistas que exponen simpatías más o menos cercanas o lejanas al oficialismo, resulta interesante detenerse en los analistas menos comprometidas con posiciones políticas y económicas predeterminadas. Especialmente cuando se trata de especialistas dedicados a la investigación privada y universitaria. Carlos Steiger, director de la maestría en Agronegocios de la Universidad Austral, recuerda lo que sucedió cuando el kirchnerismo aplicó estas medidas en 2006 cuando "comenzaron las restricciones a las exportaciones, implantación de los ROE rojos, etc.; la ganadería argentina entró en un proceso de liquidación de vientres (destrucción de capital) que culminó en el año 2011 con una faena récord de 16.000.000 de cabezas, de las cuales un 49 % eran hembras. Ello se convirtió en un proceso de desinversión en ganadería, como resultado no sólo de la falta de incentivos, sino también un castigo al sector provocado por las medidas del dúo Kirchner/Moreno. A partir de allí, Argentina fue desapareciendo de los mercados internacionales (bajando a 180.000 toneladas exportadas). Se cerraron plantas frigoríficas, se perdieron más de 15.000 puestos de trabajo y, finalmente, esa menor producción se tradujo en un incremento en los precios de la carne vacuna al consumidor, logrando resultados diametralmente opuestos a los deseados”. Steiger menciona que "las medidas que se han tomado en esta semana ignoran todo el daño que medidas similares de un gobierno del mismo signo político causaron en el pasado a toda la cadena de carne vacuna, a la economía y a los sectores de menores ingresos”. El informe concluye que "la decisión del Presidente Alberto Fernández de suspender las exportaciones de carne vacuna por 30 días refleja la incapacidad del gobierno de comprender las causas del proceso inflacionario que sufre la Argentina y buscar una solución apelando a fórmulas que, lejos de resolver el problema en el mediano plazo, lo agravan. Y, al mismo tiempo, provocan daños muy grandes a toda la cadena de la carne vacuna y a la credibilidad argentina en el exterior, y afectan al consumidor”.

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