Carta de Cristina Fernández de Kirchner: sensación de libertad de Alberto Fernández y Guzmán

Carta de Cristina Fernández de Kirchner: sensación de libertad de Alberto Fernández y Guzmán

Luego de la carta de la vicepresidenta, el jefe de Estado y todos los funcionarios responsables de negociar con el FMI se sienten liberados para acelerar y cerrar el Facilidades Extendidas. Sergio Massa comenzará a tomar contacto con la oposición.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

Desde el Gobierno nacional se interpretó la carta de Cristina Fernández de Kirchner de una manera unilateral. La frase de un alto funcionario muy cercano a Alberto Fernández fue la siguiente: "Nosotros interpretamos que es una aval total a cerrar y negociar con el FMI, y listo". En realidad no termina ahí. Se adorna con un exabrupto "lpmqlrp".

Lo importante para la lectura oficial es que la visión compartida por Alberto Fernández, Martín Guzmán, Sergio Chodos, Jorge Argüello, Gustavo Béliz y, por qué no, Sergio Massa; es la de poder, ahora sí, acelerar, avanzar y cerrar todo lo que se pueda el Facilidades Extendidas con el organismo que maneja Kristalina Giorgieva; y presentar en sociedad la semana próxima (probablemente el viernes 10 de diciembre), el proyecto de metas plurianuales a las que el país se comprometerá durante 10 años. O al menos cuatro. Hasta el 2025.

La interpretación del presidente, el ministro de Economía, el delegado oficial ante el FMI, el embajador argentino ante Estados Unidos, el secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia de la Nación y el titular de la Cámara de Diputados; es que cada uno en su deber, tarea y responsabilidad están liberados para acelerar las discusiones con el organismo para terminar de cerrar los números básicos del Facilidades Extendidas. Y de comenzar a tender puentes urgentes con la oposición para que apoye con votos positivos el acuerdo cuando llegue el momento de tratarlo en el recinto.

Ahora, los tiempos serán los siguientes. Son horas en las que Guzmán y Chodos deben teledirigir y recibir mensajes desde la sede del organismo en Washington, para cerrar el contenido técnico del acuerdo. Del otro lado de la computadora estará la directora adjunta para el Hemisferio Occidental ,Julie Kozac, y el encargado del caso argentino, Luis Cubeddu; quienes hace rato ya tienen definidas las líneas básicas del Facilidades Extendidas y los límites que no aceptarán negociar.

Ahora, con las manos libres, Guzmán y Chodos pueden superar las diferencias, cerrar conceptos y diseñar las metas fiscales, cambiarias, monetarias, nivel de reservas del BCRA, crecimiento e impositivas que tendrá que respetar el país en los próximos años para recibir los certificados de buena conducta.

Desde el Ministerio de Economía se entusiasman en que no habrá necesidad de grandes esfuerzos fiscales y que con la consecución de la política de ingresos y gastos de Guzmán, no habrá problemas para cumplir con las metas de reducción del déficit. El problema, saben en el Palacio de Hacienda, es que no habrá margen para un nuevo "plan platita" que se lleve un punto del PBI. Es un llamado al oficialismo que quiere ser competitivo en el 2023, pleno cronograma de cumplimiento estricto de las metas fiscales y cambiarias que se cerrarán con el FMI. Habrá que recordar que fue la intervención directa de la vicepresidenta la que pateó el tablero de la estrategia fiscal de Guzmán para este año, la que tenía como meta básica cerrar el 2021 con un déficit primario de no más del 3% del PBI, con un número final más cercano incluso al 2,5%.

El plan puesto en práctica por el oficialismo para recuperar votos luego de la derrota de las PASO, y que permitió pasar de una resultado humillante a una derrota competitiva; costó unos $ 450.000 millones, un punto del PBI, de los cuales la mitad se gastaron en el conurbano bonaerense. En teoría nada de este calibre podría aplicarse durante la vigencia del Facilidades Extendidas, lo que impondrá un primer corset a las aspiraciones de gastos del oficialismo.

Comienza también el período de convicción sobre la oposición, tarea que quedará en parte bajo responsabilidad del propio Alberto Fernández y también de Sergio Massa. Eventualmente se sumaría Máximo Kirchner. Se supone que los contactos ya están establecidos y que sólo habría que aceitarlos. Como se contó en estas líneas, Cambiemos apoyaría el proyecto siempre que incluya un "Certificado de Calidad" del Fondo y que garantice que lo que se presentará en sociedad será lo mismo que se negoció con el FMI. Y no una muestra del voluntarismo oficial, sin reflejos de realidad desde Washington.

Argüello y Béliz serán los encargados de monitorear la comunicación con el propio FMI. Aún no hay fecha de reunión del board, pero se especula que será antes del 20 de diciembre. Para esa fecha quiere mostrar el gobierno que el proyecto de metas plurianuales avanza en el Congreso y tiene el aval de toda la clase política argentina. Y el silencio de Cristina Fernández de Kirchner. Con eso bastaría.

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