China y su encrucijada

China y su encrucijada

Los conflictos en China no cesan y Evergrande es tan solo la punta del iceberg. Para colmo, están sufriendo la crisis energética. ¿Podrán resolver la bola de deuda que tienen? ¿Qué efectos puede causar? En esta nota te explico todo.

Miguel Ángel Boggiano

Miguel Ángel Boggiano

La historia de Evergrande es conocida y es una sola parte de la burbuja inmobiliaria creada por China gracias al desarrollo desmedido del sector de la construcción, que llegó a representar más de un cuarto del PBI. Obviamente, esto no podría haberse gestado sin la utilización de un alto grado de apalancamiento (utilización de deuda para financiar los proyectos).

El gigante inmobiliario de China pudo realizar, a último momento, el pago de intereses de un bono que vencía. De esta manera, esquivo el default momentáneamente. El monto era de USD 83M y el plazo de vencimiento era el 23 de octubre. Esta noticia trajo calma y cierto alivio al mundo financiero, ya que es una señal importante haber evitado el default.

Sin embargo, el problema claramente no se solucionó, ya que va a tener que seguir enfrentando pagos. Totaliza una deuda de más de USD 300.000M y el próximo desafío es el 29 de octubre, fecha en que vencen otros intereses.

Deuda de China

La deuda del país asiático ha crecido drásticamente durante la última década y es uno de los mayores desafíos económicos que enfrenta, además de haber sido la causante de la burbuja inmobiliaria.

Les dejo el ratio de Deuda/PBI, que compara el peso que tiene la deuda en relación al tamaño de su economía:

La relación de la deuda de China respecto a su PBI.

Se puede ver cómo, desde la crisis de 2008, el ratio ha crecido más del doble. La pandemia del año pasado afectó el crecimiento económico y llevó a las autoridades a facilitar a las empresas la obtención de préstamos. Como resultado, la deuda de China, medida en función del tamaño de su economía, se disparó a niveles récord en 2020.

Burbuja inmobiliaria

La crisis arrastró ahora a otra inmobiliaria, llamada Modern Land, que retrasó un pago de bonos por USD 250M, en vistas a poder mejorar la liquidez y evitar cualquier incumplimiento. Situación similar se dio con Fantasia Holdings Group, un desarrollador de lujo, que incumplió un pago de más de USD 200M que vencía el 4 de octubre.

Los gigantes inmobiliarios se han endeudado no solo de los bancos, sino también de sociedades fiduciarias y de personas que ponen sus ahorros en inversiones denominadas productos de gestión patrimonial. En el extranjero, se convirtieron en un pilar de los mercados internacionales de bonos basura, ofreciendo jugosos rendimientos para cerrar acuerdos.

Como si la burbuja inmobiliaria fuera poco, a China se le suma la escasez de carbón, lo que alimenta la crisis energética que el mundo atraviesa. Esto pone en jaque la recuperación del país asiático dada la importancia que tiene dicho hidrocarburo en su economía, que se vio paralizada.

Varias regiones de China, el principal consumidor de metales del mundo, han impuesto restricciones al uso de la electricidad por parte de industrias intensivas en energía, como las fundiciones de aluminio. Además, se vio obligado a vender existencias de cobre, zinc y aluminio por primera vez en más de 10 años, para tratar de garantizar el suministro.

Rol del Gobierno

Hay que entender que estos gigantes inmobiliarios fueron funcionales a la recaudación de impuestos: todos los edificios construidos se hacen con un lease donde cobran distintos gobiernos regionales. Es decir que también hubo un interés manifiesto de los políticos por hacer crecer a estos monstruos.

Resta conocer la postura que tomará el gobierno con la situación de Evergrande, que ha incumplido los requisitos impuestos: relación entre pasivos y activos de al menos el 70%, apalancamiento neto menor al 100%, y deuda a corto plazo que no supere la caja.

Evergrande es tan solo un eslabón de la cadena pero, como ya se ha visto, el efecto contagio es muy peligroso. El gobierno podría amortiguar el impacto con una amigable reestructuración de la deuda, para evitar conflictos mayores, aunque aún es incierto.

Momentáneamente ha conseguido sortear el default, pero enfrenta numerosos pagos en el futuro cercano, con una deuda que asciende a más de USD 300.000M.

Conclusión

China es un jugador muy importante en la economía mundial, por lo que sus decisiones afectarán globalmente, especialmente en el rubro energético.

La bola de deuda que generaron será de difícil resolución, al igual que la burbuja inmobiliaria. Se teme que los incumplimientos se vayan repitiendo a lo largo del tiempo y los mercados financieros se vean gravemente afectados.

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