La inflación de septiembre, el mal pronóstico de octubre y el error oficial

La inflación de septiembre, el mal pronóstico de octubre y el error oficial

Alarmante resultado en septiembre y el anticipo de un complicado último trimestre. La carrera por los salarios. El peligro de otro año de sueldos atrasados.

Carlos Burgueño

Carlos Burgueño

La inflación de septiembre de 2021 arrojó un resultado alarmante: 3,5%. Acumula en el año un 37% y anualiza un 52,5%. El problema continúa en octubre. Según la consultora OJF- Ferreres, de Orlando Ferreres, en la primera semana de este mes el alza de los precios alcanzó el 1,7% con lo que sería muy difícil que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) sea inferior al 3%. Teniendo en cuenta que siempre diciembre es un mes inflacionario, se puede especular con un alza final del último trimestre del 9% con lo que el indicador final se acercaría más al 50 que al 45%. La principal consecuencia de este resultado es que nuevamente aparece el peligro de un ejercicio donde los salarios puedan llegar a perder contra el alza de precios. Si esto sucediera, sería el cuarto ejercicio consecutivo donde los salarios pierden; hecho inédito en la historia económica argentina.

La primera respuesta oficial del Gobierno fue el acuerdo de precios cerrado el miércoles unilateralmente, que les impide a las empresas de alimentos, bebidas, higiene y limpieza aumentar los valores de unos 1.240 productos hasta el 7 de enero. ¿Alcanza para solucionar el problema? ¿O al menos contenerlo? Para esto habrá que mostrar qué sucedió durante septiembre y en el resto del año con los principales rubros que influyen en el IPC.

El sector alimentos y bebidas creció 2,9%, los textiles y calzado 5,9% y salud 4,3%; todo frente a un nivel general de 3,7%. En lo que va del 2021, el rubro alimentos y bebidas creció 36,6%, textiles y calzado 43,6%, educación 51,2% y restaurantes y hoteles 42,9%; frente a un acumulado de 37%.

En ambas comparaciones se demuestra que los incrementos de alimentos y bebidas se ubican en el mismo nivel o un poco menos que el IPC general; mientras que son otros los rubros que impulsan el índice. Textiles, educación y gastronomía y hotelería empujan al alza; mientras que otros sectores con tarifas congeladas o controladas al máximo como comunicación, vivienda y salud, mientras indicadores similares al de bebidas y alimentos. Si no existieran estos controles y sin un techo fijado al dólar oficial, la situación sería aún peor; pero no necesariamente aplicable al alza de los alimentos y bebidas, los que, en realidad, sólo siguieron el índice general. 

Como se contó ayer en estas líneas, la antecesora de Roberto Feletti, Paula Español, estaba en plena negociación con las grandes empresas productoras de alimentos bebidas y bienes de consumo masivo, para incrementar los precios un dígito y relanzar el plan Precios Máximo y Super Cerca. La discusión estaba centrada hasta el jueves pasado en la voluntad de la funcionaria que sólo aumenten 3% los valores hasta fin de año, mientras que los privados contraofertaban ese 3% hasta después de las elecciones y un total de 9,9% para fin de año.

El problema estaba concentrado en dos grupos de alimentos: lácteos y harinas y derivados; y, se esperaba, llegar a un acuerdo esta semana. Español fue renunciada el viernes por la tarde y Feletti nombrado el sábado y presentado en sociedad el martes. Lo que vino fue la demolición de las negociaciones, y la imposición del nuevo acuerdo. Es por ahora la gran arma que aplicará el Gobierno para controlar la inflación y mantenerla en línea. Lo que se supone, es que todo durará al menos hasta las elecciones legislativas del 14 de noviembre. Luego, será como en el ajedrez. Cuando se termina una partida, las piezas se juntan, se vuelven a ordenar y comienza un nuevo juego.

Buen tiempo para recordar el último informe presentado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) el lunes pasado sobre el ranking de inflación de los estados miembros. Según el informe sobre Perspectivas Económicas Mundiales, Argentina se encuentra en el cuarto puesto de mayor inflación mundial luego de Venezuela (2.700%), Sudán (115,5%) y Surinam (48,6%). Es posible que en octubre Argentina logre el tercer puesto.

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