El balance social, cada vez más trascendente para las empresas

El balance social, cada vez más trascendente para las empresas

Hace tiempo vienen surgiendo nuevas formas de organizaciones sociales, económicas y políticas, vinculadas con la innovación en tecnologías de la información y la evolución de las comunicaciones.

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Por Juan Ignacio Renna, Director en Lisicki Litvin & Asociados

Hace tiempo vienen surgiendo nuevas formas de organizaciones sociales, económicas y políticas, vinculadas con la innovación en tecnologías de la información y la evolución de las comunicaciones. Nuevas tendencias se vienen imponiendo, lo que implica el remplazo de espacios y recursos, el borrado de las fronteras, una mayor competitividad y nuevas especializaciones en el mercado laboral.

Con todos estos cambios, la modernidad global afecta a las organizaciones que deben afrontar nuevas situaciones que resolver. Particularmente, esta globalización acelerada genera también que el accionar de las empresas y su trascendencia repercuta con mayor velocidad en los accionistas, acreedores, empleados, el Estado, la comunidad en general y el medio ambiente. Por eso, cada vez con mayor dedicación, las mismas tienden a responder por las consecuencias o efectos de sus actividades sobre los agentes sociales a los que afecta. A su vez, los consumidores, clientes e inversores, como también los organismos de control y gubernamentales, les demandan una mayor cantidad de información y transparencia.

Juan Ignacio Renna, director en Lisicki Litvin & Asociados.

El conocimiento del impacto ambiental, social y económico es vital conocerlo, pues es requerido en numerosas ocasiones, tanto para el accionar de la firma, como para ganar mercados, internacionalizarse y más.

Para esto es importante tener en claro la información contable-social que brinda la contabilidad social, que se diferencia de la tradicional pues contempla las consecuencias en el patrimonio del ente, entre otros, de hechos y acciones del entorno. Por lo tanto, las empresas, como entes sociales, cada vez estarán más expuestas a elaborar y difundir información contable para rendir cuenta sobre la responsabilidad social-empresaria y la sociedad ponderará cada vez más esta información. Esto significa, dar cuenta sobre los diferentes efectos originados de las interacciones socio-ambientales a los diversos grupos de interés involucrados y esta información puede transmitirse, mediante las memorias que se vinculan con los estados contables básicos de acuerdo a la Ley General de Sociedades, las memorias de sostenibilidad y fundamentalmente los estados contables socio-ambientales o balances sociales.

En la Argentina, si bien aún sin reglamentar, la Ley 25.877, estableció la realización con carácter obligatorio de un Balance Social anual para empresas existentes en nuestro país que ocuparan a más de trecientos trabajadores. Particularmente, en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires existe un requisito adicional de obligatoriedad para aquellas empresas que posean una facturación que supere los valores indicados para las medianas empresas según lo dispone la Resolución SEPyME y para el resto de las organizaciones es voluntaria la presentación.

En resumen, el Balance social es un instrumento para medir, evaluar e informar en forma clara, precisa, metódica, sistemática y principalmente cuantificada, el resultado de la política económica, social y ambiental de la organización y su contenido está definido por la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas, el cual incluye la Memoria de sustentabilidad y el Estado de valor económico generado y distribuido.

Actualmente, la responsabilidad social de la empresa es un paradigma de gestión que comprende una visión del negocio a largo plazo y que incorpora valores como la ética, la transparencia y la responsabilidad en la toma de decisiones, integrándolos a todas las actividades que desarrolla la organización.

Cada vez es mayor el interrogante de cómo informar el desempeño social, lo cual ha dado origen al concepto de Balance Social y esto ha llamado a las empresas a mejorar los conocimientos y las prácticas debido a que este campo debe respaldarse en un enfoque humanista y centrado en valores que no olvide que la organización tiene un compromiso con el hombre y en definitiva con la comunidad nacional e internacional, que evoluciona cada vez más rápido y se vuelve cada vez más exigente, lo que genera que esta situación no podrá dejarse de lado en un futuro no muy lejano en aquellas sociedades que tengan a la sustentabilidad como visión de negocio.

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