Rodrigo Bascuñán: "Estoy viviendo un sueño"

Rodrigo Bascuñán: "Estoy viviendo un sueño"

En uno de los jinetes más ganadores de la actualidad en los máximos. Está a punto de recibirse de jockey profesional y fue galardonado con el premio "Carlos Pellegrini" al "Aprendiz del Año" 2021.

Fernando Gabrielli

Rodrigo Bascuñán ha sido una de las mejores noticias del turf de Mendoza de los últimos años. La actividad de esta zona del país se ha destacado históricamente por la calidad de sus profesionales, pero “Polilla” ha ido un paso más adelante. Afincado en Buenos Aires desde hace algunos años, pudo terminar la Escuela de Jockeys Aprendices y salir a correr con rotundo éxito. Al momento acumula 118 victorias oficiales y es considerado entre los grandes jockeys del momento en nuestro país.

Rodrigo Bascuñán, una de las mejores apariciones del Turf mendocino.

El Relator / Noticias de Turf accedió a una nota exclusiva con el destacado jinete en la cual repasa momentos profesionales en Mendoza, sus comienzos en Buenos Aires y la actualidad. Un recorrido imperdible para el ganador del premio “Carlos Pellegrini” al “Aprendiz del Año” en los hipódromos centrales.

¿Cómo estás Rodrigo?

-Estoy muy bien, la verdad que muy contento.

¿Esta actualidad tan exitosa es lo que siempre habías soñado?

-Yo estaba muy bien en Mendoza porque es mi provincia y estaba con mi gente. El comienzo acá, sinceramente, fue muy duro. Por suerte todo cambió cuando pude salir a correr. Hoy estoy viviendo algo muy lindo. Es un sueño hecho realidad.

Difícil como muchos comienzos…

-Exacto, costó como todo comienzo. Sobre todo por los cambios. Pero el entorno me motivó a seguir. Los caballos, los jockeys, los cuidadores...Estar trabajando con tantos profesionales de alto nivel, te motiva para salir y seguir adelante.

¿Qué te pasó por la cabeza el otro día cuando ganaste un Clásico de Grupo III con el caballo Señor Artista?

-Yo corro a todos los caballos con la ilusión de ganar. Pero cruzar adelante en un clásico tan importante, fue espectacular. Casi no lo podía creer. Es algo que he deseado mucho y finalmente llegó. Hace unos días (por el sábado) tuve la suerte de correr el Gran Premio Estrellas Distaff (Grupo I-2000 metros). Fue mi primer Grupo I. El sólo hecho de competir es impresionante. Mirar hacia el costado y ver a tantos profesionales de renombre es un sueño. Es muy lindo poder disfrutar de este lugar al que he llegado. Yo no quiero ponerlo techo a esto y voy a seguir trabajando para que las puertas se sigan abriendo, para que todo continúe en el mismo camino en el que va. Para que eso suceda hace falta mucha constancia.

¿Ese es el secreto?

La responsabilidad y la palabra son las dos cosas que más valen. La dedicación y la seriedad, también. Trabajar con cuidadores tan grandes te hace ser parte de equipos de profesionales muy destacados.

¿Gustavo Scarpello es uno de los cuidadores que más te ha ayudado?

-Si, totalmente. Es uno de los que más cerca ha estado. Desde el principio, incluso el sábado corrimos con Que Chula en las Estrellas. También he tenido desde el primer día un gran apoyo de Gustavo Romero y Carlos Bani.

¿Tu meta siempre fue competir en los hipódromos grandes?

-La meta siempre fue esta, pero no lo he ido buscando. Más bien lo voy viviendo. Cuando estaba en Mendoza vivía aquella realidad y hoy toca esta. Pero siempre con los pies en la tierra y entendiendo todo el sacrificio que hice para llegar hasta acá. Personalmente no he cambiado, pero creo que si me he profesionalizado. Hoy veo las cosas diferentes, estoy más grande. Hoy esta profesión me permite darle una mano a mi familia y eso es muy lindo.

Hay muchos aprendices en el interior que sueñan llegar a ganar tantas carreras como vos. ¿Cómo es un día de Bascuñán?

-Los días que me toca trabajar algún caballo en Palermo arranco a las 5 de la mañana, pero yo monto en San Isidro. Los días que me toca alguna partida en el Argentino estoy en la cancha a las 6 y a las 6.20 ya me estoy yendo a San Isidro. Allá la pista abre a las 7. En San Isidro los días lunes, martes y viernes monto unos 16 caballos por mañana. Trato de tener el trabajo ordenado. Cerca de las 11 ya estoy libre y a las 13 vuelvo a los hipódromos para los días de carreras.

¿Has pensado en irte a correr al exterior?

-Hoy vivo mi actualidad en Buenos Aires. Tal vez más adelante salga alguna chance de ir a correr afuera y seguramente la evaluaré.

¿Te quedan muchos sueños por cumplir?

-Tengo 26 años y creo que esto recién empieza. Mendoza fue una gran parte de mí, allí pude formarme y eso me ayudó mucho a ser quien soy hoy. Héctor Libré ha sido una persona que me ha ayudado mucho también. Está siempre cerca y me corrige permanentemente. Me ha apoyado mucho.

Te ha tocado ganar con chaquetillas muy importantes del turf argentino como la del Firmamento, ¿qué ha significado eso para vos?

-Héctor Libré siempre me ha dejado las cosas muy claras. Ha sido un gran guía. El en una charla que tuvimos el otro día me hacía ver que con Que Chula no iba a correr un Grupo I, que era una carrera. El caballo no sabe que es un Grupo y los que corren son ellos. Yo sé que cuando corro al Firmamento significa mucho para mí, pero también tengo que tener la cabeza fría y quitarme presión.

¿Cómo fue haber recibido el premio “Carlos Pellegrini” al “Aprendiz del Año”

-Yo ya estaba feliz con ser parte de la terna, lo digo con la mano en el corazón. Cuando me nombraron como ganador no lo podía creer. Se me vinieron muchos recuerdos a la cabeza, sobre todo relacionados con los comienzos

¿Cuándo fue la primera vez que te subiste a un caballo

-Era muy chiquito, creo que a los 8 años. Mi papá me llevaba de tiro

¿En algún momento pensaste en que podías ser otra cosa que no fuera jockey

-Siempre amé la profesión, sobre todo por ver a mi papá. Siempre estuve cerca de él. También por Miguel Salcedo, que siempre me ayudó mucho y gracias a Dios me brindó una mano muy grande

Me imagino la alegría de tus papás

-Ellos están siempre, al igual que mis hermanos. Estamos en contacto permanente. A mi me cuesta ir a Mendoza por el trabajo, pero ellos vienen a visitarme

Mi gran sostén en Buenos Aires ha sido Yamila, mi novia. Yo sé que era un tiro al aire (risas), pero ella me ayudó a encaminarme en todo sentido. Desde la alarma para despertarnos a la mañana, hasta acompañarme en las carreras. Tenemos muchas ganas de armar una familia y tener un hogar y eso hace que estemos siempre en el mismo camino

Antes de irse continúa con los recuerdos: “En el final le quiero mandar un gran saludo a todos los cuidadores y gente amiga de Mendoza. En especial a Osvaldo y Daniel Mignani, Ramón Abrales y Coria. Hasta el día de hoy recibo sus mensajes y eso me pone muy feliz. Hay caballos que no voy a olvidar nunca como Correme Vos, Orange Nugget, Euclidiana y mucho más...

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