MDZ en Wembley: cómo se sintió ser locales con Argentina en la catedral del fútbol

MDZ en Wembley: cómo se sintió ser locales con Argentina en la catedral del fútbol

Unos 40.000 argentinos que llegaron de todas partes del mundo festejaron al ritmo de la Selección de Scaloni y deliraron con el gran nivel de Messi. Así se vivió la histórica localía en Londres.

Octavio Petrich

Por Octavio Petrich, especial para MDZ

Uno de los estadios más emblemáticos del fútbol mundial fue el punto de encuentro de miles de argentinos que en su mayoría llegaron provenientes desde otros puntos de Europa y de Norteamérica. Pero también mucho aguante llegó desde la India para alentar a la Selección argentina en Wembley.

La localía en la Finalissima fue evidente. “Y ya lo ve, y ya lo ve, somos locales otra vez”, cantaban con entusiasmo los argentinos al descubrir con alegría que la mayoría de las camisetas en Wembley eran blancas y celestes.

La abrumadora cantidad de hinchas argentinos fue madurando en la previa al partido, pero explotó notablemente desde el día antes de la gran final. Lo que reconstruyó MDZ en su cobertura especial en Londres es que durante el fin de semana previo solo podía verse en los sitios turísticos de la ciudad apenas a un puñado disperso de argentinos. Pero todo cambió entre el martes, un día antes del partido, y el miércoles, día que se disputó la Finalissima: en 48 horas una marea humana de argentinos invadió Londres para copar el mítico estadio que aquí llaman “Home of Football” (la Casa del Fútbol, en español). Entonces ya podía presagiarse que la fiesta en las tribunas iba a estar garantizada.

Los grupos menos bulliciosos eran familiares y estaban más bien compuestos por argentinos que residen en Europa, como una pareja con su pequeño hijo León, que vinieron a vivir a Holanda el año pasado y se instalaron en Ámsterdam. O un joven hincha que vive y trabaja en Mallorca y le juraba a MDZ que estaba haciendo realidad su sueño de ver jugar a Messi. Y la pareja que se mudó de Isidro Casanova a Las Vegas y viajó a Inglaterra porque tampoco quería perderse la energía positiva que transmite la Scaloneta. También Eduardo, el profesor de tango que nació en Villa Crespo y en 2002 se mudó a Londres para crear una vibrante comunidad tanguera en Bristol, al suroeste de la capital.

Los “neutrales” alentaron a la Argentina por Messi

Un aporte por demás pintoresco a la localía argentina llegó de fanáticos de diversos puntos del mundo que no dudaron en inclinar su favoritismo por apoyar a Leo Messi. Como el caso de dos grupos de amigos de la India, que hasta compraron la camiseta de su ídolo -otros la “fabricaron”- y desbordaban de felicidad y expectativa por ver al astro argentino.  

Cuando el juego era parejo e Italia se mostraba aguerrida, no tardó en bajar de las tribunas el aliento albiceleste: “Vamos, vamos, Selección, hoy te vinimos a alentar, para ser campeón, hoy hay que ganar”. Luego del estruendoso grito de gol con el que abriera el marcador Lautaro Martínez, tras una guapeada de Messi por el sector izquierdo, se levantó la gente y se pudo oír desde las gradas el esperanzador: “Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar, que de la mano de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar”. Pero el momento de ebullición en el termómetro de la hinchada iba a llegar promediando el primer tiempo, para que Wembley rugiera al grito de: “Y ya lo ve, el que no salta, es un inglés”, y también hubo dedicatoria para los italianos: “Hay que saltar, hay que saltar, el que no salta, no va al Mundial”.

Finalmente, con el transcurrir del partido, el desenlace favorable a la Argentina y con la consagración prácticamente consumada, los 40 mil argentinos festejaron entonando el infaltable "Cada día te quiero más, soy argentino, es un sentimiento, no puedo parar”. Así, Wembley fue testigo de la segunda copa oficial ganada por la Selección argentina en este ciclo y del auténtico aliento para la Scaloneta que transciende fronteras.

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