Las Heras: lo mataron por un celular y ahora su familia vive amenazada

Las Heras: lo mataron por un celular y ahora su familia vive amenazada

Osvaldo Héctor Peñaloza (68) fue asesinado hace una semana por delincuentes que ingresaron a su casa y le robaron dos teléfonos viejos. Ya hay un detenido, pero los allegados de la víctima dicen que tienen miedo de salir a la vereda. El drama de buscar justicia cuando se vive en la periferia.

Facundo García

Facundo García

Tal vez las cenizas de Osvaldo Héctor Peñaloza (68) ya estén distribuidas sobre la cancha de fútbol donde le gustaba ir a jugar los fines de semana. Es el plan que idearon quienes lo querían. Y será un hito más en el duelo de su familia, que el domingo pasado tuvo que presenciar cómo varios sujetos ingresaron a su casa del barrio Plumerillo Norte (Las Heras) y le pegaron un tiro al hombre para sacarle un magro botín: dos teléfonos.

"Nos está costando aguantar la situación mientras avanza la causa", cuenta en diálogo con este diario Susana -la hija de Peñaloza-, y desanda una lista de problemas que se presentan cuando alguien busca justicia en las periferias de la ciudad.

Por el homicidio ya hay un detenido. En base a testimonios, el fiscal Caros Torres apuntó contra un joven de 24 años que sería uno de los que participó en el crimen. "El asunto es que todo el entorno de este muchacho vive acá cerca, y nos sentimos amenazados", admite Susana.  

"Los niños no duermen porque tienen miedo. Sabemos que nos vigilan"

Cada noche -cuenta- hay un grupo de pibes que mira desde la esquina. Susana: "Se empezaron a juntar ya cuando mi papá estaba convaleciente en el hospital. Vigilan los movimientos y luego reportan". Claro: si la víctima moría, la causa pasaba a Homicidios, y la situación de los sospechosos se agravaba. Finalmente Peñaloza falleció.

"Hoy nos vemos obligados a mantener las ventanas cerradas. Los niños no pueden dormir porque tienen miedo. Ni siquiera se animan a salir a la vereda. No sabemos dónde ir. No tenemos plata para alquilar otro lugar y a la vez necesitamos justicia. Voy a hacer cargo a las autoridades si nos llega a ocurrir algo", resume la entrevistada.

En la casa viven 8 personas, entre ellas 5 menores

Dentro del domicilio que el hombre fallecido habitaba desde hace más de cuatro décadas viven hoy 5 menores y 3 adultos. Mientras el lector o la lectora lee esta nota, ellos siguen a la espera de que les pongan una custodia policial fija, al menos hasta que se resuelva el caso. 

Otras experiencias

Y lo del Plumerillo Norte, lejos de ser un episodio aislado, es parte de una problemática compartida por diversos barrios mendocinos. Las películas y el sentido común tienden a relatar este tipo de conflictos como un choque de individuos, donde hay un asesinado y uno o más asesinos. Pero es más complejo. Un hecho violento puede alterar la dinámica de varias manzanas a la redonda.

¿Cómo recuperar los barrios?

En este mismo diario se ha contado la historia de un vecino de Panquehua que se animó a salir como testigo en un juicio contra una banda de narcomenudeo que operaba en su zona. Poco después, los amigos de los delincuentes que fueron condenados se dedicaron a extender falsos rumores en los que se acusaba a este testigo de un abuso sexual. Semanas después una turba le quemó la casa. De nuevo: los narcos imputados quedaron tras las rejas, pero la dinámica del barrio se fue al diablo.

Ejemplos similares se ven en la Triple Frontera de Maipú, Luján y Godoy Cruz, donde la detención de algunos líderes que tienen "kioskitos" de drogas suele desatar tiroteos entre mandos medios que luchan por quedarse con el territorio vacante.

En ese sentido, está claro que ni el trabajo policial ni el judicial alcanzan por sí mismos. La única forma de reconquistar los barrios es centrarse en un abordaje interdisciplinario. 

  • ¿Aportes? ¿Otra perspectiva? Puede escribir a fgarcia@mdzol.com
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