El grave problema que perdura en las escuelas a poco de terminar el año lectivo
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El grave problema que perdura en las escuelas a poco de terminar el año lectivo

La falta de mobiliario en las instituciones se hace sentir pese al pedido reiterado de las autoridades de los establecimientos. Aseguran que la escasez de sillas y mesas genera que se pierda tiempo de calidad en las clases y hay docentes que no tienen dónde sentarse. Licitación millonaria.

Zulema Usach

Zulema Usach

Este miércoles, quedó confirmado el llamado a licitación que se realizará desde la Unidad Coordinadora de Programas y Proyectos de la Dirección General de Escuelas (DGE) para la adquisición de mobiliario que se destinará a las escuelas con un presupuesto de 377 millones 315 mil pesos. La fecha de apertura de los sobres, tal como fue publicado en el Boletín Oficial de Mendoza, será el 18 de octubre próximo a las 11 horas, en tanto que el plazo de entrega del material será de 30 días corridos y el financiamiento lo realizará el Ministerio de Educación de la Nación. 

Desde la DGE brindaron detalles de esta compra y las necesidades que se buscará resolver de ahora en adelante. Explicaron que la actual licitación se enmarca en la compra con vistas a 2023 de mobiliario escolar, de manera que sea posible evitar la problemática de este año, cuando el principal problema fue la falta de stock en las fábricas. A esto se sumaron otras dificultades administrativas, entre las que figura la inflación. "Con esta inversión de 377 millones se van a comprar 3.800 conjuntos bipersonales (cada kit tiene un pupitre y dos sillas); 1.800 sillas 1er grado, 300 mesas 1er grado, 150 pizarrones, 150 armarios, 150 escritorios docente y 250 sillas para los docentes", explicaron y detallaron que en marzo, con fondos provinciales fueron adquiridas 3.700 unidades, entre sillas y pupitres bipersonales.

"Además de esa compra, durante lo que va del año han sido reparadas cerca de 2.000 sillas, las que han tenido una inversión aproximada de un millón de pesos en materiales, entre los que se cuentan placas de mdf, pintura, remaches, electrodos y regatones", detallaron al dar cuenta de la actual gestión para lograr responder a la solicitud de las escuelas. Agregaron que además, se repararon más de 700 bancos realizados en los talleres de escuelas técnicas. "Desde junio pasado se espera la llegada de mobiliario por parte de Nación", indicaron en este sentido.

Desafíos por resolver

A dos meses y medio de terminar el año lectivo 2022, una deuda aún está pendiente por resolver en buena parte de las escuelas de Mendoza: faltan sillas, mesas y escritorios en las aulas pese a que desde las direcciones de los diferentes establecimientos -aseguran las autoridades- se han realizado con tiempo los correspondientes pedidos a la Dirección General de Escuelas (DGE). El panorama, en algunos casos se completa con vidrios rotos y remendados o paredes rayadas. O todo en su conjunto, al punto que hay educadores que aseguran que los/las estudiantes siguen asistiendo a la escuela sin contar con las mínimas condiciones para atender a las clases en un ambiente adecuado.

Los estudiantes no siempre cuentan con sillas y mesas acordes para recibir las clases

No es un hecho que pase desapercibido para docentes y directivos, que -según sostienen- hacen todo lo posible para recuperar mobiliario deteriorado, reciclar materiales para "fabricar" los que pueden y ante todo, priorizar el bienestar de los/las alumnos. Hay clases que deben ser interrumpidas por la necesidad de trasladar sillas y mesas de un aula a la otra; profesores/as que no tienen en qué sentarse porque cedieron su silla al/la alumno/a que no tenía y chicos que toman clases de talleres con sillas que no coinciden con la altura y dimensiones de la mesa. En los testimonios de educadores y autoridades de los colegios consultados por MDZ, la escasez de mobiliario es una realidad compartida.

Pedido reiterado

"El mobiliario que hay es viejo y está muy deteriorado en las escuelas donde trabajo. Esta sigue siendo una carencia en las escuelas pero no es la única", asegura un profesor que dicta clases en siete escuelas secundarias de la provincia. Prefiere resguardar su identidad y detalla incluso, que en las aulas el estudiantado y los docentes no solo deben adaptarse a la falta de sillas o mesas, sino que aún siguen faltando, entre otros detalles no menores, ventanas con vidrios que no estén rotos y, de cara a los meses de mayor calor, hay escasez de ventiladores. "Hay aulas que son un desastre, tienen paredes rayadas y ventanas con vidrios rotos. Ese ambiente no es el propicio para dar clases", asegura el mismo docente. 

La escuela N°4-024 Bellas Artes, es un ejemplo de esta situación. Su directora, Fabiana Riera, destaca que en diciembre del 2018, se realizó el pedido a la DGE, de cien sillas. "En febrero del 2019 nos entregaron diez y después no nos entregaron más nada", explica Riera y detalla que el establecimiento no tiene sillas ni mesas rotas pero que sí carece del mobiliario suficiente para hacer frente a la matrícula de 520 estudiantes.

La falta de mesas y sillas es una realidad en numerosas escuelas de Mendoza.

"Nos faltan ochenta sillas. La mayoría de los días, de lunes a viernes tenemos veinte cursos y los chicos están permanentemente buscando dónde sentarse", describe y aclara que a lo largo del año han sido reiteradas las oportunidades en que se volvió a realizar el reclamo por parte de la institución ante el área educativa.  

Solo por mencionar una de las consecuencias que genera la escasez de sillas y mesas en esta escuela, hay que decir que los estudiantes suelen perder entre quince y veinte minutos antes de ingresar a la clase porque están buscando sillas en otras aulas para trasladarlas a la suya. "Se pierde tiempo y calidad a la hora de tomar las clases", afirma Riera.

Ceder la silla para que los alumnos se sienten

Laura Cortés es docente de la escuela N°- 4-064 intendente Juan Kairúz desde hace 22 años. Asegura que allí, las necesidades en relación con el mobiliario son muy profundas. Faltan sillas para los estudiantes y también para los docentes. "Hay muchos docentes que prefieren ceder su silla al o la alumno/a que no la tiene y dictar su clase parados.

La mayoría tampoco tenemos un escritorio y si es que sobra usa algún banco para dejar sus pertenencias", detalla la educadora y aclara que en el marco de los proyectos de la institución figura el taller en el cual los chicos a fin de año reparan y sueldan las sillas y las mesas dañadas. "Dentro de este proyecto los chicos arreglan las sillas rotas y después las pintan. La escuela compra los materiales que se vayan necesitando pero en realidad la escuela no ha recibido desde hace mucho tiempo una partida de mobiliario", aclara Cortés.

Sillas y mesas que nunca más volvieron

Desde la escuela Eliana Molineli (N° N°4-219), ya en varias oportunidades se realizó un pedido para que los alumnos contaran con veinte sillas y 10 mesas. Como la matrícula de estudiantes no es muy elevada (235 alumnos en total) los encargos que se efectúan ante la DGE no son muy grandes. "No hemos recibido nada. Desde hace mucho tiempo que la escuela no cuenta con mobiliario nuevo. Lo único que se nos pidió fue que entregáramos diez sillas y diez mesas para que las repararan", asegura la directora, Fernanda Herrera. Ese mobiliario fue retirado del colegio. Pero nunca más regresó. "Estamos a la espera de las respuestas porque nunca recibimos ni lo que habíamos solicitado ni tampoco lo que fue entregado para reparación", aclara Herrera.

A principios del 2021, cuando el sistema educativo aplicó la modalidad de burbujas para avanzar hacia la presencialidad plena de los estudiantes tras los peores momentos de la pandemia de covid, la directora de la escuela El Algarrobal, Sandra Mirábile, había observado que el mobiliario disponible iba a ser insuficiente y por eso, tras un relevamiento efectuado desde el área de supervisión, se llevó adelante el pedido de sillas y mesas.

"Nos dijeron que a principio de este año llegaría pero hasta la fecha no nos han enviado nada", destaca Mirábile y aclara luego de los insistentes pedidos, desde la DGE acudieron a buscar veinte sillas y ocho mesas que requerían de reparación. Pero en este caso, el mobiliario nunca fue retornado al colegio. "El movimiento de estudiantes corriendo bancos de un lado al otro es habitual en esta escuela. El celador hizo algunos bancos por propia iniciativa hace poco para colaborar, pero esto alcanza solo para cuatro o cinco chicos", destaca Mirábile.

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