Kuky, la maestra jubilada que encontró en la actuación la felicidad plena

Kuky, la maestra jubilada que encontró en la actuación la felicidad plena

Tiene 75 años y hace once descubrió el amor por el teatro de la mano de un elenco formado por adultos mayores principalmente. Asegura que gracias a la actuación es feliz y que es su ancla para salir adelante a pesar de cualquier problema. "Lo que más me gusta es que el público ría", dice.

Zulema Usach

Zulema Usach

Otilia Ester Baldón tiene 75 años y una sonrisa que mantiene casi la mayor parte del día. Su tono es amable, descontracturado y entre sus charlas siempre hay alguna linda palabra para no dejar caer el ánimo y mantener el ceño relajado. Su fórmula no ha sido sacada de libros, ni tampoco ha llevado un manual bajo el brazo para vivir su vida. Más bien, aclara, es de esas personas que a lo largo del camino han sabido saborear cada buen momento junto a seres queridos y con amigos, encontrando la belleza en cada una de las metas que se propuso. Cuando se desempeñó como maestra rural, allí en la zona de El Zapallar (Las Heras) asegura que fue completamente feliz, educando y aprendiendo a cada instante frente al aula.

Dos décadas separan hoy a Kuky -como es su apodo desde que nació- de aquellos años como maestra de grado. Ni bien se jubiló, comenzó a encontrar en las actividades que siempre deseó un nuevo rumbo. Aprendió danza folclórica, se dedicó a disfrutar del hogar, de sus hijos y nietos. "Fueron momentos de nuevos descubrimientos porque no quería quedarme solo en casa", recuerda del proceso personal que atravesó luego de tener que dejar las aulas, ese espacio que desde los 17 años había sentido como una parte suya. Fue un día, de primavera, precisamente el 15 de octubre de 2011, cuando junto a un grupo de amigas del barrio, que estaban transitando situaciones similares, decidió acercarse a la Fundación Hijos del Corazón de María (cuya sede está ubicada en el barrio Pellicier de Las Heras).

La actuación es una de las pasiones de Kuky

Fue el primer sábado de todos los que desde hace once años hasta hoy, Kuky no dejó de disfrutar de cada aprendizaje, de cada nueva vivencia construida junto a su profesor, Carlos Pedrosa y sus pares del elenco Sagrada Familia. "Carlos nos explicó de qué se trataba, hicimos ejercicios vocales y de respiración", recuerda de esos momentos que asegura, no borrará más de su corazón. De allí en más, los momentos junto al elenco formado por adultos mayores, han sido para esta actriz mendocina, tan importantes como el propio oxígeno que respira. Kuky asegura que ha sido y es una persona feliz y que mucha de esa alegría por la vida la ha logrado gracias a todas las herramientas que logró incorporar y desarrollar desde el teatro. Tanto es así, que antes que autodefinirse como una actriz, la imagen que el espejo le devuelve es la de una mujer valiente, que logró descubrir los nuevos talentos que había mantenido latentes por años.

Brillar sobre las tablas

Descubrir dentro de sí el talento para encarnar diversos papeles, aprender los guiones y luego, expresarse frente al público sobre las tablas, significó la Kuky algo así como descubrir un tesoro que durante años se mantuvo intacto. Para ella, interpretar a una mamá, a una abuela con Alzheimer, a una mujer con asma o personificar con su potente voz a un gaucho, son desafíos que jamás vivió con pesar. Y si hay algo de lo que sin dudas disfruta, es de ver cómo el público logra reír a través de su puesta en escena en cada una de las obras que ha presentado junto al elenco.

Aquí junto al elenco Sagrada Familia.

Por estos días, Kuky se prepara para una nueva presentación que fue denominada por su autor y director -Carlos Pedrosa- "Parusía, somos almas". Por eso, de aquí al próximo jueves 27 de octubre, cuando las luces se apaguen para que el elenco de adultos mayores brille sobre el escenario, Kuky se preparará con amor y dedicación. La presentación será en la sala Tejada Gómez del espacio Cultural Julio Le Parc (Mitre y Godoy Cruz) a las 21.30.

"El teatro me ha ayudado mucho en la vida; ha habido muchas situaciones que nos han marcado, muchas personas que se han ido y de alguna manera esta es una forma de poder expresar los miedos, deseos y sobre todo, ayudarnos a socializar y desdramatizar las situaciones", destaca Otilia. 

Una de las experiencias que jamás se borrará de su memoria, fue la que vivió junto al elenco un tiempo antes de que comenzara la pandemia de covid-19. Fue el momento de actuar en el Teatro Independencia en el marco de la semana del Teatro del Adulto Mayor. "Lo que más me impacta es ver cómo el público atiende a lo que ve en escena e interactúa. Hoy, lo más difícil de lograr es que las personas se rían y yo siento una gran satisfacción cuando lo logro", dice la actriz que entre las rutinas diarias ha incorporado la práctica de respirar, realizar ejercicios gestuales, respetar los tiempos.

Su esposo, con quien lleva 54 años de casada, es quien muchas veces la ayuda a memorizar los guiones que son escritos de manera íntegra por Pedrosa. "Carlos -el profesor- es quien desde hace once años nos ha enseñado todo esto. Aprendimos mucho con él y lo seguimos haciendo. Él es quien escribe las historias y se encarga de todos los detalles para que las obras queden bien plasmadas en el escenario", destaca a modo de agradecimiento Kuky. 

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