El derecho al aborto en América Latina a la luz del fin de Roe vs Wade

El derecho al aborto en América Latina a la luz del fin de Roe vs Wade

Nuevos debates se abrieron en el mundo a partir de que la Corte de Estados Unidos pusiera fin al aborto como un derecho legal. El fallo puede tener importantes consecuencias en América Latina y, particularmente, en Argentina.

José Sáenz Crespo y Macarena Fehleisen

El pasado mes de junio la Corte Suprema de Estados Unidos, en su fallo Dobbs v. Jackson, puso fin al acceso al aborto como un derecho constitucional en los Estados Unidos, revirtiendo casi 50 años de una doctrina, a todas luces, equivocada, moral y jurídicamente. Con su decisión, la Corte terminó uno de los regímenes de aborto más extremos del mundo y ha sacado a Estados Unidos del selecto grupo de países, China y Corea del Norte incluidos, en los que el aborto a demanda es legal. En su opinión mayoritaria (6 a 3), la Corte estableció que la Constitución no confiere un derecho al aborto y que, por lo tanto, los antecedentes de los casos Roe y Casey deben ser anulados, y que la autoridad para regular el aborto debe ser devuelta al pueblo y a sus representantes elegidos, es decir, a las legislaturas de cada Estado.

Las consecuencias directas e indirectas de este fallo son múltiples y se extienden más allá de las fronteras de los Estados Unidos. Sin embargo, en estas latitudes, hay que prestar especial atención a dos consecuencias del fin del reconocimiento del derecho al aborto en la constitución estadounidense.

La primera consecuencia es el golpe a las finanzas que ya están recibiendo organizaciones dedicadas a la promoción del aborto y del control de natalidad, particularmente Planned Parenthood y su subsidiaria The International Planned Parenthood Federation (IPPF) y en influjo que ese dinero tiene en la promoción del aborto en América Latina.

Según Elyssa Koren, directora de Comunicaciones Legales para ADF International, Estados Unidos es el mayor exportador internacional de la agenda del aborto, y sostiene que muchos países en desarrollo han sido objeto de presiones coercitivas, vinculadas a la financiación estadounidense, que han dado lugar directamente a la liberalización no deseada de sus leyes sobre el aborto. El fin del reconocimiento al aborto cómo un derecho constitucional, limita en algunos aspectos al gobierno federal de los Estados Unidos, a financiar a través de sus agencias gubernamentales la promoción del aborto en su país, pero sobre todo en el exterior.

A modo de ejemplo, según datos de la Oficina de Fiscalización de Gobierno del Congreso de los Estados Unidos (GAO en inglés) Planned Parenthood destinó alrededor de 325 millones dólares de dinero público entre el 2010 y el 2012. En este mismo período, Planned Parenthood recibió 1,2 billones de dólares adicionales a través de reembolsos de programas de salud pública del gobierno federal y de gobiernos estatales. En 2022, el gobierno de Joe Biden aumentó su presupuesto anual para servicios internacionales de "salud y derechos sexuales y reproductivos" en un 9%, sumando un total de 597 millones de dólares en asignaciones de programas en todo el mundo.

Adicionalmente, el fin del reconocimiento del aborto cómo derecho constitucional, ha habilitado a al menos 13 estados con "leyes de activación" prohibir inmediatamente el aborto, lo que ha significado que más de una cuarta parte de las casi 800 clínicas en estos estados cerrarán, según un reporte de Axios.  Varios de estos estados y algunos otros que tenían restricciones parciales al aborto, podrán restringir de manera total esta práctica, dando un golpe directo al negocio del aborto a nivel local y a las finanzas de las organizaciones que lo promueven. Esto se suma a la prohibición del uso de fondos públicos para financiar estas prácticas, que ya existía en al menos 16 estados.

Para tener una mejor dimensión de lo que esto significa, en un centro de Planned Parenthood, un aborto puede costar entre $435 y $955 dólares dependiendo el grado de avance del embarazo. Según el Instituto Guttmacher, en 2020 en Estados Unidos se realizaron 930.160 abortos, lo que, a un costo promedio, representa un negocio de más de 600 millones de dólares anuales, sólo de la práctica de abortos, sin contar los negocios relacionados cómo son la venta de tejido humano para experimentación.

La segunda consecuencia del fallo Dobbs vs Jackson, es el mensaje político, jurídico y cultural que esta decisión de la Corte trae consigo. Por décadas, el reconocimiento del derecho constitucional al aborto en los Estados Unidos ha “inspirado” el avance de legislaciones similares en toda América Latina y el resto del mundo y, cómo se explicó más arriba, ha posibilitado el financiamiento transnacional de esta agenda. Pero más allá del dinero, la influencia política y jurídica que se ha ejercido desde Estados Unidos hacia nuestra región ha permeado sobre las elites latinoamericanas. Particularmente en Argentina, esta agenda ha sido adoptada por todo el arco político, sin grietas ni distinción partidaria.

Al mostrar que el debate sobre el aborto está cambiando drásticamente en Estados Unidos, se abren nuevas oportunidades para quienes defendemos la vida en América Latina.

Es tiempo de exigir políticas de salud, políticas laborales, políticas educativas, políticas sociales que pongan a la familia y a la paternidad en el centro de la reflexión

Por un lado, es de esperar que la decisión de Dobbs reduzca la influencia agresiva de Estados Unidos y de las organizaciones a quienes financian, en la promoción del aborto en nuestra región. Por el otro, el renovado debate en torno del aborto ha significado un nuevo impulso para las organizaciones sociales y políticas que defienden la dignidad de la vida humana desde la concepción.

El fallo Dobbs, es el resultado de una lucha sostenida durante décadas por los movimientos provida, y su ejemplo, es digno de imitar, inspirando un trabajo expansivo y cooperativo, demostrando que hay un camino por seguir para revertir la legalización del aborto, pero sobre todo para avanzar hacia la construcción de una cultura de defensa de la vida de manera integral.

La renovada esperanza de que se puede enfrentar a la cultura del descarte y de la muerte, también debe movernos a reconocer que el aborto, cómo cuestión social, es un fracaso de toda la comunidad y que, para erradicarlo, debemos asumir un mayor compromiso, y trabajar con mayor creatividad y constancia, de manera organizada.

En Argentina, seguimos teniendo una oportunidad única para tomar conciencia de la importancia de acompañar una realidad tan compleja y sensible como es la maternidad vulnerable. Es tiempo de reconocer que como comunidad debemos hacernos cargo del que sufre y está solo con iniciativas proactivas y creativas, en un nuevo contexto legal que nos enfrenta al aborto como política extendida y aceptada por casi todo el espectro político.

Es tiempo de volver a "primerear", llegar antes, conocer mejor. Es tiempo de exigir políticas de salud, políticas laborales, políticas educativas, políticas sociales que pongan a la familia y a la paternidad en el centro de la reflexión.

En este sentido, desde la comisión de Dignidad Humana de Fundación Contemporánea, estamos comprometidos, desde las ideas y la acción, a la construcción de una cultura que defienda la dignidad humana desde la concepción hasta su muerte natural. En este esfuerzo, el próximo martes 9 de agosto a las 19 horas, hemos convocado a expertos de toda la región para reflexionar juntos, acerca del camino por delante, a la luz del fin de Roe v. Wade.

Mick Mulvaney, exjefe de Gabinete del presidente Donald Trump, ofrecerá su perspectiva sobre las consecuencias que la decisión de la Corte traerá a Estados Unidos. Neydy Castillas, del Global Center for Human Rights nos ofrecerá su visión sobre el trabajo que nos espera en la región, para lograr erradicar el aborto y sus consecuencias. Desde una perspectiva local, contaremos con la participación de Liliana Negre de Alonso, exsenadora Nacional, Pablo De la Torre, exsecretario de Infancia y Familia de la Municipalidad de San Miguel, para reflexionar acerca del camino por delante que tenemos en la Argentina para garantizar la defensa de la vida, la libertad y la familia. Para más información y seguir la charla en vivo se puede acceder a este link

 

Macarena Fehleisen y José Sáenz Crespo son politólogos y miembros de Fundación Contemporánea

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