Días de cambios y tensión por la titularización de miles de docentes

Días de cambios y tensión por la titularización de miles de docentes

La semana cerró con una gran cantidad de vivencias que pesaron en educadores, directivos y alumnos. La balanza se movió entre la tristeza y preocupación de los que dejaron su cargo suplente y el dilema moral que dicen haber vivido quienes accedieron a su cargo tras muchos años de espera.

Zulema Usach

Zulema Usach

Como un mundo aparte en un mismo universo donde se respira un clima enrarecido por la decepción. Así fue la semana en que Mendoza, después de ocho años, concretó la titularización de miles de docentes en el nivel secundario que desde hacía mucho tiempo aguardaban con esperanza el llamado a concurso por parte de gobierno escolar. Lo cierto es que si bien el nombramiento de horas frente a las aulas de manera fija y en blanco implicó un avance para quienes accedieron a este cambio tan esperado, para una buena parte la titularización docente, significó la pérdida de horas y por lo tanto, menores ingresos a fin de mes. 

De hecho, en algunos casos más extremos, hay profesores/as que se quedaron casi sin horas a cubrir en escuelas donde habían dado clase durante más de una década. Y en el contexto actual, la noticia cayó como un balde a agua fría que no tardó en generar preocupación e incertidumbre. Por eso, el lunes pasado -cuando los colegios secundarios de la provincia no tuvieron clases en el marco del nombramiento de los nuevos cargos- una gran cantidad de profesoras y profesores de diferentes materias y en distintos años, no tuvieron otra opción de que "darse por despedidos" en las escuelas donde estaban dando clases con cargo suplente y en consecuencia, deben volver a reacomodarse a la actual oferta de vacantes.

Según el testimonio de los propios docentes y directivos. este cambio fue profundo y vertiginoso. Cuestionan, por ejemplo, que se haya realizado justo a mediados de año, en un contexto complejo y de tensión creciente en el marco de la falta de un acuerdo entre los gremios y el Gobierno de Rodolfo Suarez. Por eso, las titularizaciones fueron vividas en las escuelas secundarias de la provincia, con "sentimientos encontrados, que variaron entre la tristeza por los que tuvieron que irse de la escuela y la alegría por los que lograron su objetivo de ser titulares en su materia". Y en el medio de ese proceso, los/as estudiantes que a pesar de haber logrado establecer un vínculo previo con sus educadores (aquellos que cumplían sus funciones como suplentes) ahora deben adecuarse a un nuevo cambio.

Desde el otro lado, quienes accedieron el nombramiento -que entre otros aspectos implica el ingreso formal al sistema educativo- aseguran sentir cierto alivio, aunque también hay casos en que esa nueva situación laboral les requerirá ajustar horarios y renunciar a horas cátedra. "Me representa mucha tranquilidad poder haber titularizado en tres cargos después de diez años de trabajar como docente. Un docente que es suplente vive con mucha intranquilidad desde lo laboral porque por ejemplo, cada vez que nos enfermamos nos pueden dar de baja después de un tiempo determinado", cuenta Laura, una docente que da clases en más de cuatro instituciones. Para ella, el proceso de acceder a la titularización implicó un dilema moral al ver a colegas que se quedaron sin su fuente laboral de una manera tan drástica. "Muchos son sostén de familia y se quedaron sin esas horas; ahora necesitan resolver su situación de manera desesperada. Fue un momento muy difícil para los que somos solidarios con los compañeros", aseguró Laura.

Quedarse sin trabajo en un contexto complejo

En la vereda de enfrente están quienes tuvieron que despedirse de las escuelas donde dieron clases por mucho tiempo. Para esa parte de la población docente, la situación fue por demás difícil. "Es muy duro, como docente haber vivido esta situación. Al igual que yo, muchos/as docentes se han quedado sin su fuente laboral de un día para el otro", confió un educador que prefirió resguardar su identidad. Desde su punto de vista, este proceso guarda en sí la intencionalidad oficial de "efectuar un despido masivo". "Esta es una prueba más de todas las falencias que hoy tiene el sistema educativo. Si bien era muy necesario que se realizaran las titularizaciones, el modo en que se ha encarado el proceso ha dejado a muchas personas fuera", destacó el educador de larga trayectoria. En su caso, por ejemplo, la situación es por demás compleja: alquila la vivienda y es sostén de familia.

La tristeza de "ver llorar a un adulto"

Desde el punto de vista de los docentes que accedieron al nombramiento, la distribución de las horas no se realizó de manera equitativa, puesto que hubo áreas donde no había suficientes horas a cubrir dentro de la oferta educativa planteada por la Dirección General de Escuelas (DGE). Entre los cuestionamientos resaltó el hecho de que las titularizaciones se hayan concretado a esta altura del año, después de ocho años en que no se realizaba un llamado a concurso. Al destacar si esta situación afectó a no a los aprendizajes y a los vínculos entre estudiantes y docentes que ya se habían establecido en las aulas, un profesor citó que en realidad, "lo ideal es que si un docentes empieza un proceso, lo pueda terminar". En ese sentido, las opiniones de directivos y docentes fueron diferentes: otro tanto destacó que los/las adolescentes se mostraron permeables al cambio con un nivel de adaptación óptimo.

Eliana Moreira, directora de la escuela José Dávila, destacó que en algunos casos la situación se vivió con algo de tristeza pero a la vez con mucho entusiasmo por parte de los que pudieron titularizar. "Los docentes mostraron mucha predisposición; muchas ganas de formar parte de la institución", destacó Moreira y aclaró que previamente se trabajó en la escuela desde el punto de vista pedagógico para informar y preparar a los/las adolescentes sobre el cambio de docentes en materias puntuales. "En nuestro caso los chicos los han recibido muy bien", aclaró la directora.

Esa situación es distinta a la vivenciada en otros colegios secundarios donde los directivos catalogaron el cambio como "caótico". "Muchos de los docentes que titularizaron tuvieron que reubicarse y emocionalmente fueron días muy complejos para todos. Es muy triste ver llorar a un adulto que se quedó sin trabajo de un día al otro. Son docentes que con todo su compromiso han estado diez, doce años frente al aula", expresaron desde una escuela secundaria donde la recepción por parte de los estudiantes hacia los/as educadores/as que se incorporaron, fue muy buena.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?