Mantener el cerebro en forma

Mantener el cerebro en forma

Recientes estudios revelan que la longevidad cognitiva es posible si se logra tener un cerebro resistente a la enfermedad antes de que se tengan problemas de memoria.

Carlos Gustavo Motta

Carlos Gustavo Motta

En su conferencia TED, ¿Qué hace que la vida sea feliz?, el doctor Robert Waldinger esgrime algunos argumentos relacionados con la longevidad cognitiva. El autor, que dirigió el Hospital General de Massachusetts y fue catedrático de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de Harvard, es citado por Sanjay Gupta, autor de “El cerebro en forma”.

La salud y la felicidad no proceden de la riqueza, de la fama o del esfuerzo en el trabajo sino de tener relaciones de calidad. Parece que no hay otra cuestión. Las relaciones sociales son muy buenas para nosotros y la soledad, en cambio, resulta muy perjudicial. Las personas que se encuentran más conectadas con la familia, con amigos y con su comunidad en general, gozan de buena salud. Las personas que se aíslan llegan de modo más rápido a deteriorar las funciones cerebrales.

El estudio de la universidad de Harvard sobre el desarrollo de los adultos pone el descubierto que no se trata de tener muchas amistades ni tampoco que nos comprometamos a una relación necesariamente, sino que apunta a la calidad de nuestras relaciones más íntimas. Estar en relación con alguien parece que es el factor de protección mayor que tiene el cerebro. Es contar con el otro y que en tiempos de necesidad eso mismo logra mantener una memoria más viva y longeva.

Lo que sucede con naturalidad a medida que envejecemos es que perdemos el contacto con nuestros conocidos o porque mueren o porque nuestra movilidad queda reducida o por causas geográficas entre tantas otras. Nuestras redes sociales se pueden encontrar más limitadas y sin embargo buscar nuevas relaciones puede contrarrestar esta tendencia.

Este compromiso social puede ser especialmente válido en adultos mayores quienes viven en lugares alejados o son incapaces de desplazarse por sí mismo. Favorecer las comunicaciones y las conexiones virtuales pueden llegar a compensar las pérdidas y ofrecen una posibilidad de evadirse de circunstancias estresantes. Implicarse en el mundo digital permite comunicarse más fácilmente con los demás, expresar sentimientos y tener una sensación de confianza mayor.

El estudio tiene en cuenta comunidades enteras que no tienen acceso a las modernas tecnologías pero para la inmensa mayoría quienes vivimos en el mundo desarrollado no hay nada como estar conectado y continuar adquiriendo habilidades informáticas. Adultos mayores que han logrado aprender a recurrir a las herramientas que brinda Internet obtienen efectos cognitivos importantes y mejoran sus comunicaciones intrapersonales. Puede ser resistida esta información pero tampoco se trata del uso de la computadora sino lo que se encuentra alrededor de la misma.

Mantener el cerebro en forma implica varios niveles de entendimiento en relación a este estudio: centrarse en las relaciones que más nos gustan provoca un interés en común. Solicitar ayuda a los demás, eliminan barreras que nos impiden relacionarnos socialmente. Plantearnos como objetivo mantener el contacto periódico con la familia, amigos y vecinos es importante porque nos relaciona con los otros. A veces, y sólo como ejemplo, podemos presentarnos como voluntarios para colaborar con fundaciones, escuelas o centros de encuentro.

Tener una nueva relación afectiva, practicar nuevas actividades, encontrar situaciones cotidianas que permitan conocer a otras personas e interactuar con ellas son actitudes viables y que se encuentran a nuestro alcance.

Ahora, si uno se siente aislado y todo lo sugerido se lo desestima porque efectivamente pensamos que no formamos parte de estas cuestiones o todo se transforma en una dificultad, alojar nuestra palabra en el encuentro con un profesional y comentarle nuestros obstáculos será el camino inicial para comenzar a depositar con regularidad algo que poco a poco generará confianza principalmente en nosotros mismos. Asegurarse el lazo social afirma la salud de nuestro órgano, uno de los más privilegiados por nosotros y que merece el mayor de los cuidados pero también mantiene activa la conjunción mente-cuerpo, que tantas veces se la piensa de modo separado.

*Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta.

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