Huertas hogareñas, del "boom" por necesidad a la búsqueda de lo sano

Huertas hogareñas, del "boom" por necesidad a la búsqueda de lo sano

En tiempos de crisis como los actuales, las familias tienden a generar espacios en sus hogares para cultivar frutas y verduras. Este recurso también ha ganado terreno al punto de ser una tendencia entre quienes optan por la alimentación basada en productos orgánicos. Tips para cuidarla.

Zulema Usach

Zulema Usach

Surgieron los '90 como un modo de paliar la grave crisis económica que puso en jaque a miles de familias en Argentina. Con el pasar del tiempo, las huertas urbanas comenzaron a ocupar espacios dentro de los hogares a tal punto que se transformaron en uno de los recursos más efectivos a la hora de sumar experiencias relacionadas a la sustentabilidad: la idea de aprovechar pequeños tramos de tierra para cultivar frutos y vegetales de estación dejó de ser una modalidad aplicada solo por por la urgencia del hambre, sino que comenzó a transformarse en una tendencia, donde los productos orgánicos recobraron un mayor protagonismo en el universo del consumo.

Hoy, en un contexto de crisis económica y frente al incremento desmesurado de los precios de frutas y verduras, vuelve a surgir con mayor fuerza el interés de miles de personas en Mendoza que han decidido producir sus propios cultivos de cara a una nueva temporada de primavera-verano. Laura Lafallla Manzano es ingeniera agrónoma y asistente regional del Programa Pro Huerta del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Detalla que desde que esta área comenzó a trabajar en 1990 en un proyecto conjunto entre la INTA y el Ministerio de Desarrollo Social, miles de familias lograron crear su huerta, contando o no con un tramo de tierra en su vivienda. Explica que este programa comenzó, de hecho, como un "recurso para fortalecer nutricionalmente a las familias que en los '90 no podían acceder al alimento". Hoy, detalla, la demanda de asesoramiento para aprender a crear este espacio verde sustentable y cuidarlo para plantar y luego cosechar alimentos, ha vuelto a ser notoria, asegura Lafalla Manzano.

Del "boom" por necesidad a la búsqueda por lo sano

En los últimos años, se combinaron nuevos factores que explican el "boom" de las huertas agroecológicas: "La demanda de semillas también subió como una consecuencia de la necesidad de la gente de comer de manera más saludable. Si lo plantás, sabés qué es lo que llevás a tu mesa luego y en qué condiciones creció ese fruto o ese vegetal", explicó la ingeniera agrónoma al dar cuenta de este interés de la población por dar una utilidad más concreta a canteros y jardines.

Hace dos años, en los momentos más crudos del encierro obligado por la pandemia, el interés de familias (en situación vulnerable o no) por ver crecer semillas en su propio "pedacito" de tierra creció aún más. "Fue un momento en que recibíamos muchas consultas porque además hubo muchas personas que encontraron en esta actividad una sana distracción y que al mismo tiempo les aportaría algo, por poco que fuera, a la economía familiar", recuerda la encargada del programa en la región de Cuyo.

La lechuga es un vegetal que puede cultivarse todo el año. 

Las ferias orgánicas y agroecológicas hoy, representan una nueva modalidad de consumo que se vino a instalar en la provincia como un modo de completar el circuito de producción de frutas y verduras a escalas pequeñas. La base de esa apertura, justamente estuvo en el fomento de las huertas posibles de crear inclusive, en balcones y ambientes pequeños.  Pero esto no es todo: otro concepto asociado a esta búsqueda por el aprendizaje sobre el cuidado de huertas hogareñas, es nada menos que el de reciclaje de materiales, puesto que para realizar almácigos y generar pequeños sitios donde la tierra abrigará nuevas semillas que luego se transformarán en frutas y verduras de estación, es posible utilizar, por ejemplo, desde botellas plásticas o vasos descartables hasta contenedores, tachos de plástico, cubiertas de vehículos e incluso, carretillas, lavarropas o bañaderas en desuso.

En lugares pequeños se busca hacer lugar a la plantación de cultivos utilizando materiales de soporte de distinto origen. 

"Las familias se interesan mucho también en estos meses. Siempre que hay picos de desempleo comienza a acrecentarse la cantidad de llamados para conseguir asesoramiento", destaca Lafalla Manzano. Justamente, en lo que va de este año, 16 mil familias en Mendoza recibieron una colección de semillas. El consejo, en todos los casos, es obtener el adecuado asesoramiento que brinda el INTA. Días atrás justamente, el programa dedicado a esta tarea cumplió 32 años. La generación de pequeños espacios productivos -además de los hogares particulares- también ha ganado terreno en escuelas, centros de día y penales.

El momento "mágico" de conectar con la naturaleza

Es que además de la generación de productos orgánicos de estación, el espíritu de las huertas tiene un trasfondo educativo y recreativo. Adultos mayores, niños y niñas como así también adultos de todas las edades, suelen encontrar en este espacio, un momento de paz, aprendizaje y conexión con la naturaleza. Para muchas personas, como Beatríz (73), el momento de plantar semillas, preparar la tierra y quitar malezas, para luego cosechar, es un momento sagrado. "Es fascinante todo lo que se aprende al cultivar las semillas dentro del hogar; es un momento único, en el que la mente se distiende y se disfruta de todo lo que la tierra tiene para regalarnos", expresa la mujer que desde hace años aprovecha una parte del terreno en el patio de su casa, para cuidar su pequeña huerta.

Preparar el compost y fertilizar la tierra, conocer la cantidad de semillas que se pueden plantar según el volumen del vegetal o la fruta son aspectos clave antes de proyectar una huerta hogareña. También se debe tener en cuenta la cantidad de luz solar requerida, los volúmenes de agua a utilizar y la temperatura que requiere cada fruta, fruto u hortaliza. Justamente, por estos días en los que el frío comienza a ceder para dar paso a la primavera, el calendario de siembra dado a conocer por el INTA  indica que es el momento de plantar albahaca, batata, berenjena, calabaza, maíz dulce, papa, pimiento y tomate, entre otras especies que se suman a las que se pueden cultivar todo el año, como la lechuga, la rúcula, la acelga y el apio.

Secretos para lograr cultivos de calidad

De acuerdo a la información que detalla el INTA, es fundamental tener en cuenta los siguientes aspectos al momento de planificar una huerta hogareña. 

- Sol: la luz solar es fundamental para nuestras plantas, ya que les aporta la energía básica para que puedan crecer. Las hortalizas de fruto y las de raíz deben contar con, al menos, cinco horas diarias de sol, mientras que las de hoja requieren tres horas de exposición. A la hora de producir en áreas urbanas, el sol constituye un recurso clave para la producción de alimentos y, junto con la tierra, son los recursos limitantes más frecuentes. La escasez de luz directa provocará que las plantas crezcan despacio, débiles y que tengan poco rendimiento y muchas enfermedades.

- Agua: se recomienda disponer de fuentes de agua (canillas, mangueras) que estén ubicadas cerca de la huerta. Es importante no regar con agua servida o que provenga de ríos o arroyos ubicados en zonas industriales. Puede existir en estos casos contaminación con bacterias peligrosas, residuos metálicos e hidrocarburos que pueden perjudicar la salud.

- Semillas y plantines: para realizar la siembra se necesitan semillas y plantines de especies hortícolas, aromáticas o florales. Algunos frutales como los cítricos –limoneros y quinotos, especialmente– y, en menor medida, los ciruelos y las higueras pueden cultivarse en macetas y contenedores.

- Cercos, barreras verdes y sombras: si la huerta está ubicada en una terraza, es recomendable construir barreras con plantas altas (como cañas verdes o secas) que atenúen los vientos fuertes del invierno y eviten el excesivo calor del verano. También, puede utilizarse una tela o media sobra para disminuir el impacto de las temperaturas elevadas. En cambio, si la huerta está en contacto con calles o avenidas muy transitadas, se debe colocar una barrera verde en el frente del cultivo para retener el humo y el polvo ambiental. El polvo ambiental o smog, rico en hollín y en otras sustancias contaminantes, se adhiere a las hojas de la barrera y la huerta queda al resguardo. En el caso de haber perros o gatos en el predio, se debe generar un cerco para evitar la deposición de excrementos en el lugar del cultivo, ya que eso puede transmitir serias enfermedades. 

- Tierra: En las ciudades, los suelos suelen estar deteriorados. Por eso, es necesario utilizar diversas técnicas agroecológicas que permitan mejorar y enriquecer la tierra. La regla básica dice que cuanto mejor sea el suelo, mejores plantas tendremos. Se debe evitar producir alimentos en lugares que reciban inundaciones y desbordes de cursos de agua contaminados con aceites, productos químicos, baterías o donde haya habido basurales. Estos espacios se pueden aprovechar para tener plantas ornamentales.

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