Cómo la asistencia de un perro les cambió la vida a estas familias: "Hay que vivirlo para darse cuenta"

Cómo la asistencia de un perro les cambió la vida a estas familias: "Hay que vivirlo para darse cuenta"

Cada una de estas familias necesitaba urgentemente la ayuda de alguien, pero no sabían bien a quién recurrir hasta que un día apareció el perro indicado.

Candela Orrego

La Semana Internacional del Perro de Asistencia fue establecida por Assistance Dogs International (ADI) para reconocer a todos los compañeros de vida que ayudan a sus usuarios a mitigar las barreras que encuentran dentro de su vida cotidiana producto de una enfermedad  o discapacidad.

Bocalán Argentina fue la primera asociación de Argentina y segunda de Latinoamérica en recibir la acreditación ADI por sus estándares internacionales en el entrenamiento y entrega de perros de asistencia. Los perros de asistencia no solo transforman la vida de los usuarios sino también la de las familias permitiéndoles volver a tener una vida social activa.

Las tareas de los perros van desde recoger llaves, billeteras y teléfonos celulares hasta evitar posibles fugas, calmar la ansiedad y ayudar a conciliar el sueño. En esta línea, las familias coinciden en que el perro de asistencia es -además de un integrante más- una "herramienta" sumamente útil. Bocalán Argentina ya lleva entregados más de 40 perros de asistencia a niños con condiciones del espectro autista (CEA) y personas con movilidad reducida.

Juan Francisco y Harley en el shopping. Foto: Bocalán Argentina

Juan Francisco Seif tiene 7 años, convive con CEA y hace 3 años recibió a Harley, una perra labradora. Maximiliano, papá del pequeño, cuenta que cuando estaban en un cumpleaños notaron que su hijo prefería irse al jardín y jugar con el perro en lugar de estar adentro con los demás chicos. En ese momento, alguien les sugirió contactarse con Bocalán

Seif afirma que Harley les cambió la vida. Habían muchísimas cosas que no podían hacer en familia, como ir a un lugar público con mucho ruido, ir al supermercado o inclusive a un lugar abierto, porque siempre estaba el riesgo de fuga. Juan Francisco necesitaba que le hicieran upa o directamente se dormía para aislarse del ruido. En cambio, después de recibir a Harley todo cambió.

"Primero que Juan empezó a tolerar muchas más cosas de las que toleraba habitualmente. Él cambió su mirada hacia el exterior, le permitió poder estar tranquilo, prestar atención a su entorno, conectar con un montón de cosas que antes pasaban no solo inadvertidas, sino que le molestaban y todo era invasivo", relata Seif. Y agrega que ahora pueden ir en familia a todos lados.

 

Cuando salen, Juan Francisco y Harley van "enganchados" por una correa, lo que evita que el menor salga corriendo. Seif cuenta entre risas que desde que recibieron a la perra, cuando van a salir hacen tres mochilas, la de Juan, la de su hermana melliza y la de Harley. 

Con respecto a la entrada a los locales comerciales, por ley los perros de asistencia deben entrar acompañando a su usuario pero en algunos lugares que desconocen la ley, impiden el acceso de las personas. Seif remarca que ellos llevan consigo los papeles que demuestran esto y además, los papeles de Harley, pero siempre optan por llamar antes al restaurante u hotel para avisar del animal

Por su parte, Valeria, mamá de Julián, coincide en que llevan los papeles del perro a todos lados. Julián tiene síndrome de Angelman, es un trastorno genético del cromosoma 15 que causa un retraso en el desarrollo, problemas del habla y el equilibrio, discapacidad intelectual y, a veces, convulsiones.

Valeria relata que estuvo mucho tiempo buscando una ayuda como la de Bocalán Argentina. Su familia es la primera de Mendoza en recibir un perro de la organización; ellos viajaron para capital y estuvieron un mes buscando el perro ideal para Julián. Así es como dieron con Atún.

Cuenta que antes de tener al perro, tenían que estar atentos a todo, puertas, ventanas inclusive la heladera la tenían con candado (al día de hoy continúa así), porque Julián podía "salir disparando" para cualquier lado. Igualmente, aunque Atún es de gran ayuda, es como una "herramienta terapéutica" y a través de él llegan a Julián, Valeria remarca que eso no significa que descuiden al adolescente y que recaiga todo en el perro.

Por el contrario, Atún ha podido llegar a Julián como ellos no podían; ahora cuando el menor no puede conciliar el sueño, se despierta y abraza al perro, mientras que antes eso se convertía en varias horas tratando de que vuelva a dormirse. También evita los riesgos de fuga, ya que al ir el adolescente unido a Atún por la correa, con un simple tirón del perro se evita la huida. 

Situaciones que antes eran complejas, como la extracción de una muela -donde tendrían que usar anestesia general- ahora se han vuelto tan mundanas como para el resto de las personas. Con el permiso del dentista, Julián pudo ingresar al consultorio y estar completamente calmado, mientras que sin Atún hubiese sido imposible.

"Así que hermoso, una muy buena experiencia, la verdad que muy buena. De hecho estoy en agradecimiento total, toda una cosa que realmente nos cambió la vida, nos cambió la vida familiar", afirma Valeria, quien comenta feliz que desde que llegó hace tres años van a todos lados en familia.

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