¿Cómo hacer para que los jóvenes emprendan en el país?

¿Cómo hacer para que los jóvenes emprendan en el país?

El alejamiento de los jóvenes de los sectores productivos del país, no sólo en el caso del agro sino de las empresas, es algo que se ha acelerado después de la pandemia.

Damián Fernández Pedemonte

Damián Fernández Pedemonte

La edición 30 del Congreso de Aapresid que tuvo lugar el 10 y 12 de agosto en Rosario constituyó una impresionante muestra de vitalidad y vigencia del agro en este contexto crítico de la economía nacional. Más de 100 conferencias, presentaciones y paneles, con más de 300 expositores del sector productivo, científico y público de Argentina y el mundo, con la sustentabilidad como eje central de preocupación. Cambio climático, salud del suelo, bioenergías, agtechs sustentables, innovación biotecnológica, producción carbono-neutral, control del impacto ambiental fueron los temas que más aparecieron.

Participé de un panel titulado "¿Cómo lograr que las generaciones futuras apuesten a la Argentina?" junto con Cristian Kleine de Aapresid, Esteban Wolf de Chocorísimo, Jorgelina Reynoso de Conservando nuestra identidad, moderados por la periodista Jorgelina Traut. Presenté algunos de los resultados de la investigación sobre la percepción de los jóvenes urbanos argentinos sobre el agro, llevada adelante por la Escuela de Posgrados en Comunicación y el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral el año pasado. Contrastando con el ambiente verde y tecno que sobresalía en el congreso, los centennials sin experiencia directa del mundo del agro, lo perciben como escasamente preocupados por el medio ambiente, por el cuidado animal y por la seguridad alimentaria. Temas como la sobreexplotación del suelo, el impacto nocivo de la aplicación de agroquímicos son nodales es su valoración de la actividad agropecuaria.

Atravesados por las agendas del veganismo, del especismo, del ambientalismo, no siempre pensadas en primera persona y no siempre contrastadas con la experiencia directa de las prácticas actuales del agro, lo cierto es que estos jóvenes se sienten profesionalmente alejados del campo. El alejamiento de los jóvenes de los sectores productivos del país, no sólo en el caso del agro sino de las empresas, es algo que se ha acelerado después de la pandemia. Una publicidad del portal de trabajo Bumeran muestra a dos jóvenes de mirada desafiante con el título "Renuncio a un trabajo que no se adapte a mi vida".

Hubo coincidencia entre los panelistas sobre las oportunidades que presenta la Argentina para los emprendedores, más allá de las coyunturas económicas repetidamente adversas. En el sector del agro, de hecho, hay cantidad de emprendimientos que vinculan tecnologías, sustentabilidad y negocios en un ambiente que no es el clásico corporativo (por ejemplo, en la inversión en agro-tokens o en bonos de carbono).

Esteban Wolf aportó su testimonio como "emprendedor serial": su decisión de apostar por una pequeña empresa productora de helados luego de vender una importante droguería. Hoy Chocorísimo vende helados de gran calidad en 300 locales de Argentina, Chile y Uruguay y puede exportar a cualquier país del mundo al cumplir con los estándares de calidad internacional. Es una pyme tecnológica y sustentable, con una fábrica abastecida por energía solar, que no usa gas y no desperdicia una gota de agua.

Hace un mes tuvo fuerte presencia en los medios después de su conmovedor testimonio en el Senado de la Nación, en una jornada sobre Pymes, sobre por qué no quiere irse del país, a pesar de "sufrir a la Argentina" desde los 15 años, cuando empezó a trabajar. Detalló las dificultades diarias de las Pymes que generan el 65% de los puestos de trabajo del país. “Cada vez que tengo que exportar un helado tengo que pedirle permiso a Senasa, tengo que hacer aproximadamente 17 trámites para exportar”, dijo, por ejemplo.

Entonces, ¿cómo hacer para que los jóvenes apuesten por el país, en este contexto económicamente imprevisible y con su franco rechazo a un mundo de los negocios que no pegue con sus causas y con sus motivaciones? Wolf enmendó su auto presentación, dijo que él era un "fracasador serial". Quizás lo que más distancie a los jóvenes que quieren irse del país a la primera de cambio con los emprendedores reunidos en este foro (sólo como ejemplo de otros muchos sectores con igual capacidad de emprender), sea la escasa tolerancia al fracaso.

"Prueba otra vez, fracasa otra vez, fracasa mejor" dijo el escritor inglés Samuel Becket. La frase fue dada vuelta por el optimismo de mercado: el fracaso sería sólo la antesala del éxito. Más allá de que Becket nunca debe haber querido escribir un eslogan motivacional, hay una aplicación posible de la frase a los jóvenes "sanamente" ambiciosos.

Y se refiere a la sabia prueba del tiempo: la paciencia, la perseverancia, volver a intentarlo, hacerlo mejor, aprender, recomenzar. El que nunca pierde a nada, el que tiene éxito a la primera -sea asesor en fintech, influencer, o gamer-, no es un buen inspirador para estos jóvenes. Todo triunfo es transitorio: ¡pobres los winners!, decía un amigo mío. Lo que vale cuesta, y mientras se fracasa en un proyecto circunstancial quizás se está construyendo éxito en otro más importante existencialmente. El éxito a cualquier costo es relativamente fácil de alcanzar. Lo difícil es insistir con versiones mejoradas de una innovación sustentable, que genere empleo, que aporte valor, que contenga un propósito por el que valga la pena gastar tiempo, dinero y tranquilidad. He ahí un mensaje que las organizaciones deberían ver cómo comunicar.

*Damián Fernández Pedemonte (Director de la Escuela de Posgrados en Comunicación)

Temas

¿Querés recibir notificaciones de alertas?