Los mitos que aún pesan sobre un proceso clave para madres y bebés

Los mitos que aún pesan sobre un proceso clave para madres y bebés

La lactancia materna es una de las etapas más importantes para la mamá y el bebé recién nacido. Sus beneficios redundan en materia de nutrición y salud, pero además favorece el vínculo madre e hijo/a. Una especialista en puericultura explica los puntos que van en detrimento de esta práctica.

Zulema Usach

Zulema Usach

Se trata de un proceso que se vivencia de manera única y particular desde la unicidad de cada mamá y su bebé. Es que lejos de cualquier generalización o regla única que se debe seguir, la lactancia materna encierra en sí misma un universo de cambios que se inician desde el momento mismo de la concepción y que persistirán a lo largo del tiempo en un camino de aprendizajes, satisfacciones y renuncias que matizarán la inconmensurable vivencia de maternar. Este lunes 1 de agosto se inicia la semana de concientización sobre esta práctica que redunda en beneficios para el recién nacido y su madre. El lema elegido este año es justamente, "Impulsemos la lactancia materna: apoyando y educando".

Romina Cappanera, es puericultora y hace diez años fundó Espacio Nanay (que significa "apapachar en quecha"), una de las principales escuelas del país que forma a futuras profesionales de casi todas las provincias (incluida Mendoza), que luego seguirán con su tarea de guiar, aconsejar desde el conocimiento y apoyar a las mujeres que requieren de este abordaje para alimentar a sus bebés. La especialista -que además de licenciada en administración de empresas- confiesa que un nuevo mundo se le abrió al incursionar en el campo de la puericultura. A lo largo de los años en que, confiesa, su vida también cambió, pudo notar las necesidades que desde todos los rincones del país se planteaban en relación con el proceso de amamantamiento. Y es que, desde su punto de vista, aún son numerosos los factores que obstaculizan y complejizan el proceso fisiológico primario que une a las mamás con sus bebés recién nacidos.

Romina en su consultorio de Buenos Aires.

Aclarado el punto de que no siempre es posible llevar adelante la lactancia materna y que ello no reviste diferencias desde el punto de vista de la calidad en que se lleva adelante el rol materno, Cappanera explica que pese a los avances logrados en los últimos años en materia de información, aún queda mucho camino por andar para que el sistema sea en verdad amigable con la posibilidad de llevar adelante una lactancia respetuosa, tranquila y libre de presiones.

Los mitos de una práctica saludable

Las exigencias que prevalecen en el campo laboral en períodos complejos de aprendizaje y crecimiento tanto para la madre como para el/la bebé, se suman a factores de índole social y cultural que no siempre tienden a conformar redes de apoyo destinadas a promover el acompañamiento necesario en estos casos. "El apoyo a la lactancia materna involucra a muchos actores y niveles. Las mujeres necesitan el apoyo de los servicios de salud, los centros de trabajo y la comunidad para amamantar de forma óptima, pasando de un nivel a otro", detalla Cappanera al citar los objetivos que la Organización Panamericana de la Salud ha antepuesto para esta semana de la Lactancia Materna.

Bajo esa perspectiva, la especialista comparte algunos aspectos relacionados a los mitos que aún pesan sobre esta etapa clave del desarrollo del recién nacido y su adecuada nutrición: 

- Si la mamá está embarazada de un nuevo hijo, debe cortar con su lactancia: "Esto es falso, siempre y cuando no haya indicación médica por cursar un embarazo de riesgo no tiene por que destetar a su hijo", aclara Cappanera.

- "Tu leche no lo llena": La especialista detalla que este es otro mito muy escuchado que aún persiste. En realidad, destaca Cappanera, "la leche de mamá siempre será adecuada y perfecta. La leche siempre es buena. Pueden ser otras las cuestiones que están ahí jugando un rol por ejemplo en el no adecuado o esperado crecimiento del bebé. Puede suceder que el bebé presente por ejemplo, una alergia a la proteína de la vaca, intolerancia a la lactosa o cualquier otro diagnóstico asociado, pero nunca será por la leche su mamá", afirma la fundadora de Espacio Nanay, que cuenta con más de un centenar y medio de estudiantes de puericultura de todo el país.

- "Si le das a demanda lo estás malcriando": En realidad, explica la puericultora que ya es una referente en el tema a nivel nacional, el lugar donde debe estar un bebé es en los brazos y el pecho de su mamá. "Los bebés no se malcrían si son sostenidos en los brazos y pecho de mamá, al contrario se cubren sus necesidades básicas", explica Cappanera.

- "El bebé debe tener un horario para ser amamantado": La especialista recomienda que en el caso de los bebés recién nacidos la lactancia debe ser a libre demanda, al menos hasta el mes y medio de vida. Esto significa que se lo debe amamantar todas las veces que así lo requiera. Esto puede suceder cada una hora y media o cada tres horas, según cada caso. "Luego de ese período, los tiempos entre toma y toma se van alargando", dice la puericultora y detalla que lo más importante que una madre debe saber, inclusive ya desde la etapa del embarazo y si su elección será la lactancia materna, es que se puede lograr.

- Mis pechos son pequeños y por eso no voy a tener leche: Ese es otro mito que va en detrimento de la lactancia materna -aclara Cappanera- porque en realidad la producción de leche no depende de ese aspecto, sino de un complejo proceso hormonal y fisiológico que comienza en el momento mismo de la concepción.

- Las mujeres de mi familia no tuvieron leche para amamantar y por eso yo no voy a tener leche: Esa es otra creencia falsa, recalca la especialista y desliza que la lactancia materna es posible con apoyo e información.

"La ecuación perfecta para tener una lactancia exitosa es la estimulación de nuestro bebé. A mayor estimulación (prendida al pecho) mayor producción. La estimulación aumenta la hormona llamada prolactina encargada de producir la leche y libera la hormona llamada oxitocina. Ambas hormonas son las protagonistas en este mundo de la lactancia", explica Cappanera.

Así, "la oxitocina, también llamada "hormona del amor", es la que se segrega en el parto, luego al ver al bebé al sentirlo cerca, respirar su olorcito, su calor", profundiza.

La importancia del acompañamiento

Debido a que la lactancia materna involucra una serie de situaciones que pueden ser más o menos complejas según cada caso, Cappanera destaca la importancia de que la mamá cuenta con un entorno de sostén y apoyo para lograr vivenciar esta etapa de la manera más saludable, en todos los aspectos, para ella y su bebé. "Es fundamental que el entorno sostenga y favorezca a que esto suceda. Es preciso ayudar y colaborar en todos los aspectos cotidianos de manera que sea posible cuidar ese binomio "mamá-bebé", explica la profesional. Fuera del espacio íntimo de cada hogar, es fundamental que prime la armonía, el apoyo y respeto por parte de las personas convivientes. Pero además es clave la concientización respecto de las cargas compartidas en los casos en que la mamá esté en pareja.

Espacio Nanay (Buenos Aires) brinda formación profesional a futuras puericultoras de todo el país. 

Una mayor difusión donde se potencie la necesidad de priorizar y acompañar la lactancia, como así también garantizar la atención en los establecimientos de salud y sumar lactarios dentro de los espacios de trabajo son solo una parte de las deudas pendientes que aún persisten. "Es fundamental que una mamá que tiene que volver a trabajar pueda tranquilamente extraerse su leche para su niño y no sentirse culpable ni ver coartada su lactancia por el deber. Que puedan convivir ambas situaciones, laboral y maternal es un derecho de la mujer y es un derecho del niño#, puntualiza Cappanera.

El alimento por excelencia

Además de contener numerosos beneficios nutricionales, la leche materna tiene que ver con el apego, la crianza, la confianza que genera el bebé. Justamente, este alimento por excelencia es el mejor para el lactante durante los primeros meses de vida. En ese sentido, la puericultora detalla que la leche materna es la que cubre las necesidades nutricionales del bebé para su adecuado crecimiento y desarrollo físico. Desde el punto de vista emocional le asegura el establecimiento de un buen vínculo madre-hijo y una saludable relación de apego con su madre; ambos aspectos esenciales para un correcto desarrollo. 

"Parte de los efectos beneficiosos que la lactancia materna ejerce sobre el desarrollo psicomotor del bebé no están relacionados directamente con la composición de la leche sino con el acto de amamantar que conlleva una proximidad y contacto estrecho y frecuente madre-hijo: el intercambio de miradas, el bebé se siente abrazado, la succión directa del pecho materno que provoca en la madre la síntesis de hormonas como la oxitocina y la prolactina", explica la especialista y detalla que la recomendación, en el caso de que sea posible, es que la alimentación exclusiva del pecho materno se cumpla durante los primeros 6 meses de vida del bebé. Luego es preciso continuar con el amamantamiento junto con otros alimentos que complementen la alimentación hasta los dos años o más, mientras madre e hijo así lo deseen.

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