Los medios de comunicación y la voz de los pobres en la crisis

Los medios de comunicación y la voz de los pobres en la crisis

Hay algo seguro sobre la crisis: la sufrirán más quienes viven en situación de pobreza. 

Damián Fernández Pedemonte

El Gobierno no puede detener el tornado que lo surca. Y el tornado puede transformarse en huracán si la falta de coordinación social y de confianza en el gobierno se agrava. De momento, el Presidente parece paralizado por las corrientes que lo fustigan de arriba y de abajo. Tendemos a estar más pendientes de la reacción de arriba: la suba del dólar por la crisis de expectativas sobre la política económica de los sectores productivos que requieren de dólares y que comercian con dólares. Sin embargo, lo más preocupante es el profundo descontento de los movimientos sociales, piqueteros, trabajadores precarizados, pequeños comerciantes. Hay algo seguro sobre la crisis: la sufrirán más quienes viven en situación de pobreza. 

El consultor de comunicación política Durán Barba vaticinó hace unos días, no sin prejuicios en su formulación, que la gente que vive subsidiada está cada vez peor económicamente por la inflación. “Creo que va a darse una rebelión interna de los piqueteros, de los planeros, de todas las bases que ahora viven del Estado”. “Por ahí va a abrirse un frente que es más grave que el político, y se va a armar un lío espantoso”. Desde la otra vereda, Juan Grabois le da la razón, al desafiar al Presidente: “No nos salgas a decir que hay que calmar a los mercados: vení y calmanos a nosotros, porque hay algunos gauchos y gauchas acá que estamos dispuestos a dejar nuestra sangre en la calle para que no siga habiendo esta hambre en la Argentina”. Su aclaración posterior no fue nada tranquilizadora: “Prefiero decir estas cosas ahora y no lamentarme cuando empiecen los saqueos".

Los mensajes de los medios de comunicación y su vertiginosa circulación por las redes sociales pueden contribuir a mitigar o agravar la virulencia en los reclamos, la crispación social. Un caso de análisis puede servir para ilustrar esta participación de los medios en la visión que unos sectores tienen de otros con los que están enfrentados, en la atribución de responsabilidades en la crisis y en la comprensión de las demandas sociales y de su nivel de urgencia. 

El jueves 14 de agosto la periodista de TN Sandra Borghi entrevistó a Soledad una joven de 28 años, madre de tres niños, que participaba de una marcha piquetera. En las redes se viralizó un segmento de la entrevista en la que decía que sería injusto que mandaran a trabajar a los beneficiarios de los planes sociales. Al comparar el fragmento escogido con la totalidad de la entrevista muchos miembros de la audiencia, la misma periodista y su entrevistada reclamaron. Era evidente que las palabras habían sido sacadas de contexto y puestas en circulación con efectos estigmatizadores. 

Los mismos medios que primero difundieron las palabras generaron después notas para corregir esa primera versión. Así la periodista de TN publicó un artículo contando el impacto personal que le había producido la entrevista y volvió a visitar a la entrevistada para disculparse y darle la oportunidad de explicarse mejor. Cuando se mira completa la entrevista se advierte el esfuerzo de empatía de Sandra Borghi. Sin embargo, TN la emitió con este título: "Nos quieren mandar a trabajar y eso no es justo": la queja de una beneficiaria de un plan social. Otro medio que encuadró la nota de forma prejuiciosa fue La Nación pero luego se corrigió: "De los 7 minutos de una entrevista, se viralizó un recorte desafortunado de unos pocos segundos que alimenta o agita una idea fuertemente instalada en nuestra sociedad: que los planes sociales conspiran contra la cultura del trabajo", consignó en una interesante nota donde discute justamente ese prejuicio. La Nación había titulado también: "Nos quieren mandar a trabajar y eso no es justo: el reclamo viral de una beneficiaria de un plan social contra el Gobierno". 

Justamente desde los titulares, que luego se transforman en tuits, y son lo único que les llega a grandes porciones de la audiencia, se propone un enfoque de un conflicto y se propalan representaciones de los actores involucrados en él. Los medios son de los enunciadores que tienen más capacidad de establecer un marco de comprensión para los problemas público, por la difusión que tiene su discurso y porque su llegada a los actores sociales. En realidad, diversos sectores se disputan el acceso a los medios de comunicación para difundir sus versiones. El frame de los medios suele apuntalar el modelo interpretativo de alguno de esos sectores, que suele ser el de mayor acceso al propio mundo de los medios. 

Con evidente dificultad de expresión, la joven piquetera en la entrevista intentó explicar que se resiste a trabajar en la calle todo el día por el mismo valor del plan, que en su mirada ya implica una contraprestación, en la organización en la que milita. La periodista le pide precisiones y ella dice: "subsistimos a la gente (SIC) haciendo ollas populares", "ahora estamos con el roperito, a veces recibimos donaciones". La periodista también busca aclarar cuando Soledad dice: "Nunca quise trabajar en blanco porque no tengo un secundario completo". "¿No querés o no conseguiste? ¿Te gustaría terminar el secundario y tener un trabajo en blanco?". "Me gustaría, obvio". Y vuelve a insistir después: "Obvio que la gente quiere jubilarse, quiere estar mejor, quiere que sus hijos vayan a una escuela privada". 

El video colgado en YouTube recibió gran cantidad de comentarios. Para muchos la entrevista completa refuerza el prejuicio de que los pobres no quieren trabajar. Otros en cambio no solo empatizan con la entrevistada, sino que critican el encuadre de los medios y los prejuicios de otros usuarios. "Presentan la historia como que se trata de una persona que no quiere trabajar y prefiere un plan. Y, precisamente, no es lo que la mujer quiso decir. Así es como se produce odio sobre los sectores más vulnerables". "Muchos repitieron en otros medios el 'no quiero trabajar' de la señora, pero viendo la nota completa es todo mucho peor y más profundo todo lo que cuenta".

La misma piquetera se ocupó de hacer su evaluación y reivindicar su dignidad personal en un tuit: “Yo sé quién soy, primero. Yo sé que soy una piba que labura. Y sé que fue malintencionado [el recorte] y no sé por qué lo hicieron. Yo quiero estar mejor y siempre lucho por tener un mango y por estar bien. Todo lo que tengo me cuesta, como a todos” (…) “Que nos den un trabajo genuino para cubrir la canasta básica. Entonces, la gente no necesitaría de los planes y de las asignaciones. Mientras el trabajo sea digno, yo lo agarro, más vale”.

De acuerdo con la definición relacional de las situaciones de pobreza de la socióloga argentina Irene Vasilachis, quien ha contrastado abundantemente en su investigación la representación social de los pobres en los medios con su propia expresión de su identidad: las personas pobres están sometidas a un entramado de relaciones de privación de bienes materiales, simbólicos, espirituales, de trascendencia imprescindibles para el desarrollo de su identidad. 

Al no dejar escuchar su voz o estigmatizar sus acciones, los medios pueden alimentar esta trama de privación de la identidad (así como los dirigentes políticos y sociales, por supuesto, y cada uno de nosotros en su relación con las personas pobres). En cambio, en momento de crisis económica y protesta social sería deseable que contribuyeran a la comprensión de los reclamos de los diversos sectores y su nivel de prioridad.

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