La compleja crisis que repercute en las escuelas e involucra a las familias

La compleja crisis que repercute en las escuelas e involucra a las familias

Los conflictos que se manifiestan en el plano escolar no son más que la manifestación de las situaciones que se viven en el interior de los hogares. La crisis vincular que se profundizó con la pandemia llevó a que miles de niños y niñas manifiesten signos de soledad y falta de limites.

Zulema Usach

Zulema Usach

La crisis social que atraviesa todas las esferas de la vida cotidiana no deja de manifestarse en el escenario escolar, donde las situaciones de maltrato siguen siendo la señal de alarma para comenzar a establecer cambios y procesos de reflexión profundos. Agresiones entre pares, hechos de violencia por parte de docentes hacia alumnos y de padres contra educadores de diferentes niveles, dan cuenta de la escalada de situaciones que merecen un análisis que excede los límites físicos de las instituciones educativas. 

El debate toma mayor fuerza luego de la toma en el colegio Nacional de Buenos Aires, que fue organizada por los alumnos del centro de estudiantes. En líneas generales los alumnos expusieron los hechos de maltrato y abuso cometidos por personal de la institución años atrás. El pedido para que se aparte a los empleados de la escuela secundaria vuelve a poner de relieve un tema controversial: la violencia, las carencias afectivas y vinculares y la dramática superposición de roles que se agravó con la cruenta “nueva realidad” que plantó la pandemia se agravaron. Así lo destacan los especialistas dedicados a investigar las aristas que marcan el pulso de los actuales y futuros desafíos de la educación den Argentina. 

Escuela, el escenario donde se manifiestan todos los problemas 

Mónica Coronado es psicopedagoga y directora de la Diplomatura de Posgrado Emociones en Educación de la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Cuyo. Durante años ha investigado la complejidad de los desafíos en los que están inmersas las instituciones educativas. Desde su mirada, Argentina (y Mendoza en particular), no quedó exenta de las problemáticas que la pandemia de covid-19 profundizó y generó para las sociedades en todos los niveles. Los cambios abruptos que vivenciaron las familias y la sobrecarga en la que quedaron inmersas no deja de pasar una pesada factura que es pagada por instituciones y docentes muchas veces desbordados y desorientados respecto de cómo abordar y contener los episodios que manifiestan los estudiantes de todos los niveles. 

Hoy, explica Coronado, la educación es concebida para muchos como una mercancía y no como un derecho. En el interior de las escuelas se vive una crisis de liderazgo donde la figura docente queda algo desdibujada frente a padres que no escatiman manifestar actitudes amenazantes, agresivas o de exposición hacia los docentes.  

Los límites difusos y una delgada línea entre aquello que se considera como una forma de imponer límites y los hechos de maltrato concreto y real, se entremezclan.

“Hoy vivimos con un profundo alejamiento entre la familia y la escuela. Los chicos no tienen límites claros y los docentes muchas veces se ven expuestos frente a los padres que se acostumbraron en los últimos años a buscar formas de digitar qué es lo que pasa en la escuela”, analiza Coronado. 

Maltrato vs límites sanos 

La profesional se aleja del tono “condenatorio” hacia los docentes. Detalla que es necesario diferenciar un hecho de maltrato hacia los alumnos (gritos, insultos, frases descalificadoras, golpes, amenazas) de aquellas situaciones en que es necesario marcar los límites y enseñar reglas a los estudiantes. Detalla Coronado que en todos los casos, es necesario que haya una jerarquía dentro de las escuelas y que son los mandos directivos quienes deben evaluar cada situación y convocar a reuniones de padres de manera que sea posible mediar en los hechos de indisciplina. “En la actualidad se nota mucho que hay un descrédito hacia los docentes como figura de autoridad”, analiza la profesional. 

La crisis vincular por la atraviesa la sociedad actual no pasa inadvertida por la infancia que en muchas ocasiones sufre de soledad dentro de su propio hogar. “Los niños están tristes, les falta afecto, contención y límites claros y eso no deja de repercutir en el día a día de las escuelas. Al mismo tiempo, el contexto social actual deslegitima al maestro; se necesita más diálogo en los hogares y también en las instituciones”, recalca la psicopedagoga y recomienda que en todos los casos, el abordaje de las situaciones que incluyen entredichos entre padres y docentes es fundamental la intervención de los equipos directivos.  

“Los padres deben ser escuchados y tratados con amabilidad. Todas las voces deben estar para resolver los conflictos sin descalificar la figura del/la docente, siempre y cuando lo acontecido no incluya hechos de maltrato o violencia”, aclara Coronado y destaca que en esos casos la institución debe contar con un protocolo de acción. Por su parte, las familias deben comprender que el niño o niña debe incorporar que “mientras que en la escuela es uno entre muchos pares, en su hogar es único y debe recibir el afecto y la atención adecuados”. 

 

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