La triste realidad de la tercera edad en Mendoza: desde hambre y soledad hasta robos y maltratos

La triste realidad de la tercera edad en Mendoza: desde hambre y soledad hasta robos y maltratos

El actual contexto de inflación y pobreza llevó a miles de personas que dependen de la jubilación mínima al extremo de la vulnerabilidad. No les alcanza para comprar los alimentos básicos y las posibilidades de mejorar su calidad de vida se desvanecen. El abandono y la inseguridad suman tristeza.

Zulema Usach

Zulema Usach

En cada una de las etapas de la vida de Isabel Díaz (79), el patrón común es el sacrificio. De joven, fue de esas mujeres que luchó con fuerza contra todas las dificultades. Crió casi en soledad a sus cinco hijos, se ocupó de darles apoyo, amor y contención, pero además fue la que trabajó de manera incansable para que nada les faltara. Fue a limpiar casas, amasó pan para vender entre su barriada y tuvo un kiosco.

Cuenta de aquellos años en que el tiempo se le escurría en resolver el día a día, que no faltó un minuto en que el esfuerzo no estuviera presente. "Mi esposo trabajaba fuera de la provincia; entonces tenía que irse por veinte o treinta días", siempre había muchos problemas por resolver", comparte "Isa", como todos le dicen en el barrio. Tiene la respiración entrecortada. En 2020, el covid la dejó por días en los que dice que "se perdió" hasta que despertó en una cama del Hospital Privado conectada a un respirador. Por eso, hoy sus pasos son aletargados, le lleva esfuerzo caminar desde la habitación hasta la cocina. Hoy en la casa ya no se escuchan las voces de esos niños que crecieron y con el tiempo se fueron del nido.

Jubilación que se escurre como agua

Isabel ya no tiene fuerzas. Ya no se la ve barriendo su vereda y sacando brillo a las baldosas con el lampazo. Desde hace años, su principal entrada de dinero para subsistir es la jubilación. Cobra la mínima, que con el último aumento, llegará a 35.535 pesos esta vez; un monto que en el marco de la inflación registrada en Mendoza (que una vez más superó a la Nacional) la sigue dejando en condiciones de pobreza. "Apenas tengo el dinero pago los impuestos, compro la mercadería para el mes y con lo que queda compro remedios y dejo el resto para vivir a lo largo del mes", cuenta con Isa y valora que a diferencia de muchas personas de su generación, no debe pagar un alquiler. 

Lo cierto es que a medida que los días pasan, la heladera y las alacenas se van quedando vacías. Ya antes de mediados de mes, ella va estirando el dinero como puede. No sale, pero tampoco puede comprarse el calmante para aplacar el dolor de los tobillos (una de las secuelas que le dejó la enfermedad). En su heladera no hay leche, ni queso, ni yogurth. Mucho menos carne, huevos, frutas o verduras. "Voy comiendo lo que se pueda; está todo muy caro". Su frase da cuenta de la realidad que viven miles de adultos mayores que a diario sufren el deterioro de su calidad alimentaria, nada menos que en los años en que todo debería funcionar para el pleno disfrute.

Más años y peor calidad de vida

La realidad de Isabel es un ejemplo que representa a miles de personas de la tercera edad en Mendoza y la prueba de aquello que es analizado en números: la personas en Argentina cada vez viven más años, pero eso no se traduce en calidad de vida. La sobrecarga de esfuerzo en los años de juventud y la escasez de cuidados ligados a la salud general, devolvieron al presente a personas que en función de las actuales expectativas a nivel mundial (cuando ya se habla de la cuarta edad, con un promedio de vida que supera los 80 años) deberían atravesar por una etapa de pleno goce y cumplimiento de sueños que quedaron pendientes con el devenir de los años. Pero nada más lejos que eso.

El aislamiento y la soledad que se profundizaron con la pandemia parecen haberse hecho ya patrones comunes para las personas que como Isabel ya no pueden salir de su casa. Recibe visitas de sus hijos y también cuenta con el apoyo de una hija que apenas tiene un tiempo entre sus obligaciones higieniza la casa de su mamá. Pero el resto de los días, Isabel está sola. De hecho, asegura que hace cuatro años que no sale de la casa. Las horas se le pasan tejiendo alguna prenda para sus nietos o algún abrigo para sus hijos. "Me entretengo mucho con eso y mis plantas, es que camino media cuadra y me agito y a la casa, cuando puedo, limpio de poquito, pero mucho ya no puedo hacer", confiesa Isabel.

Soledad que duele "hasta los huesos"

Nora del Valle (68) es una de las mujeres más activas en el Centro de Jubilados de la Sanidad, uno de los primeras entidades de este tipo en Mendoza. Desde las diferentes experiencias que ella trabaja junto a las personas que han superado los 70 en la provincia, una de las problemáticas más dolorosas y profundas que viven miles de adultos mayores, es la soledad. Detalla Nora que en la actualidad hay una gran cantidad de personas que se quedaron completamente solas y en un estado de vulnerabilidad extremos en todos los sentidos. Agrega que muchas veces no tienen quien se haga cargo su cuidado, padecen de enfermedades muy limitantes y no les alcanza para pagar un hogar privado porque las cuotas superan el total del valor de la jubilación.

"Lo que le pasa a la gran mayoría que ha tenido hijos es que ellos no tienen tiempo porque están todo el día trabajando y ocupándose de su familia. Casi ninguno de los jubilados más pobres puede acceder a pagar a alguien que los acompañe, que les haga los trámites, que los ayude a higienizarse o limpiar la casa", detalla Nora. La tristeza y los cuadros de depresión se suman a la ola de problemáticas en las que hoy está sumida la tercera edad en Mendoza.

Más complicadas aún, destaca Nora, están aquellas personas mayores que a causa de diferentes afecciones crónicas requieren de medicamentos extra a los que cubre el PAMI. Acceder a la entrega de los pañales para adultos, muchas veces también se transforma en una odisea. "Ni hablar de los que necesitan lentes y no los pueden tener o aquellos que deben hacer un tratamiento para mejorar su salud bucal", profundiza Nora al referirse a todas aquellas necesidades que parecieran "invisibles" frente a la sociedad.

Blanco de robos y malos tratos

Nora explica que en las últimas reuniones con personas jubiladas elaboraron una lista de necesidades que en breve quieren hacer llegar a la Legislatura Provincial.

"Los derechos de los adultos mayores parecieran no existir. Desde el cartel que falta en una caja hasta las mil vueltas que ellos deben dar para realizar un trámite son trabas impuestas y que deben ser revertidas", recalca y enfatiza que esas situaciones se sumas las relacionadas al maltrato frecuente (social e institucional) que reciben las personas mayores y más vulnerables. 

Realizar trámites básicos o hacer compras, suele ser también un plan imposible para miles. Una de las últimas vivencias relacionadas a las dificultades que plantea el sistema, tuvo que ver con los últimos cambios establecidos por Anses para cobrar la jubilación. Sin embargo, la peor parte se la llevan aquellas personas mayores que han sido víctimas de robos o estafas. "Hay casos en que los han golpeado para robarles; nosotros desde el centro de jubilados estamos muy preocupados por estas situaciones y necesitamos que todo el sistema comience a cambiar, porque hay muchas personas que sufren todo este abandono, la pobreza y la inseguridad", destaca Nora en la voz de cientos de mendocinos/as. 

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