Tras los cambios en el secundario, ¿cuándo repetirán los alumnos?

Tras los cambios en el secundario, ¿cuándo repetirán los alumnos?

A partir de ahora, los docentes deberán realizar una evaluación continua de las trayectorias de sus alumnos en cada materia. En la nota final de ponderarán aspectos ligados al desempeño de los chicos dentro del aula y su capacidad para trabajar en equipo, entre otros. La matrícula, en aumento.

Zulema Usach

Zulema Usach

Mientras que el calendario poco a poco se aproxima al receso de invierno, en las escuelas de Mendoza previsto para el 11 de julio, la provincia afronta un cambio en la forma de evaluar a los más de 70 mil estudiantes del nivel secundario (técnico y orientado) para lograr potenciar la permanencia educativa de primero a quinto año. Se trata de una reforma que –según las autoridades- tuvo como precuela la experiencia “obligada” que dejó el encierro como consecuencia de la cuarentena y que hizo reconfigurar el sistema de evaluaciones, de manera que fuera posible contemplar la situación especial por la que estaban atravesando miles de adolescentes y sus familias.

Luego de que se diera a conocer la modificación del Anexo N°5 de la Resolución 558 que establece el régimen de evaluación, acreditación y promoción de los estudiantes a los niveles superiores, desde la Dirección General de Escuelas (DGE) explicaron que estos cambios estarán vigentes desde ahora; un desafío no menor para los docentes quienes tendrán la responsabilidad de aplicar las metodologías necesarias para lograr que el sistema de evaluación continua a lo largo de todo el año esté ajustado al nivel real de aprendizaje de los chicos.

Ocurre que a partir de ahora, las materias o espacios curriculares no se evaluarán por cuatrimestre; es decir, que no habrá una nota en la libreta al final de cada período (a mitad de año y al final de éste), sino que cada asignatura tendrá una sola nota final que estará sujeta a las ponderaciones del proceso de aprendizaje de cada alumno que haga cada docente.

Los trabajos prácticos, el desempeño dentro del aula, la apertura para el aprendizaje y las notas alcanzadas en cada una de las instancias que se evalúen a lo largo del año, serán los elementos con los que los docentes contarán para lograr el seguimiento deseado y considerar si el estudiante ha logrado incorporar los saberes fundamentales de cada materia.

De este modo, el ciclo que estaba conformado por dos grandes “bloques” y cuyas notas luego se promediaban, hoy es uno solo y con una metodología centrada en la evaluación continua. Así, mientras que antes se presentaban dos informes; en junio y en noviembre y de allí se sacaba el promedio para saber si el chico debía recuperar saberes, hoy eso cambia.

Evaluación continua

Las notas no serán promediables, sino que los contenidos que requieran ser reforzados, se trabajarán a lo largo del año con diferentes metodologías que tendrán que ser presentadas por los docentes dentro de su plan de trabajo; que a su vez estará controlado por las diferentes áreas de supervisión. “El objetivo es que el chico siga trabajando dentro del aula y que a los contenidos que no aprendió, los pueda aprobar más adelante. Luego el docente debe hacer una ponderación de la trayectoria”, explica Emilio Moreno, director de Educación Secundaria de la Dirección General de Escuelas. El sistema actual incluye además, el compromiso de los/las educadores/as de las diferente escuelas para efectuar informes en los que se detalle la evolución y el seguimiento de cada alumno/a. Las familias de este modo, deberán ser informadas de manera periódica sobre la situación educativa de sus hijos.

Moreno agrega que además de los contenidos que serán evaluados en forma permanente por los docentes, se tendrán en cuenta otros aspectos integrales de cada estudiante y que no se limitarán a las notas específicas logradas en relación con éstos. La predisposición para trabajar en equipo o el cumplimiento de las normas serían aspectos clave a la hora de poner el foco en esa ponderación de los educadores.

El puntaje de las evaluaciones continuas (trabajos prácticos, exposiciones en el aula, pruebas orales o escritas) se pondera del 1 al 10 y cada asignatura se aprueba con 7, que es el equivalente al 70% de los contenidos. En tanto que para calificar la totalidad del trayecto logrado por cada adolescente según la materia, el cierre se realiza en función de 50 centésimos; es decir, que una nota puede quedar por ejemplo en 8,50 puntos.

El sistema de promociones al año siguiente retorna a partir ahora al sistema que regía desde antes de la pandemia: los alumnos pueden pasar al año siguiente sin aprobar dos asignaturas. En el caso de que no alcancen los objetivos de una asignatura más durante el año que esté cursando, entonces deberá repetir. Por ejemplo; si un alumno/a de segundo año adeuda dos materias de ese ciclo, pasa a tercero. “Aquellos alumnos que promocionan hasta cinco espacios curriculares -materias- tienen hasta marzo para recuperar los saberes a contraturno”, explicó Moreno.

¿Cuándo se repite?

Si al finalizar tercer año, el/la estudiante tiene una tercera materia adeudada, no podrá pasar a cuarto año. Una de las consecuencias que los docentes podrían vivenciar en el corto plazo, tiene que ver con un “efecto en cadena” que haga arrastrar a miles de chicos a niveles superiores sin haber terminado de aprender los contenidos de los años anteriores. Para Moreno, en realidad, esta política está apuntada a la igualdad de posibilidades y la mejora continua de los aprendizajes dentro de las aulas. “Con este sistema hemos logrado que los chicos de tercero a quinto año persistan en el sistema”, reconoce el funcionario.

El incremento de las promociones, se ha visto reflejado en el aumento de la matrícula de estudiantes que llegan a cuarto y quinto año. Una de las consecuencias que comenzó a notarse desde el año pasado, cuando los alumnos regresaron a la presencialidad plena, tiene que ver con una sensación de que las escuelas quedaron chicas en relación a la cantidad de estudiantes de los niveles superiores.

Esa situación quedó reflejada meses atrás con los diferentes reclamos planteados por padres y docentes en relación al mobiliario, las condiciones edilicias y la capacidad de respuesta de las escuelas. Inclusive ha habido casos en los que ha sido necesario sumar aulas de manera improvisada (por ejemplo, construyendo paredes con durlock) para dar respuesta a los alumnos/as. En otros casos, los docentes temen por la calidad de la educación y de hecho, algunos se preguntan acerca del nivel real de aprendizaje con el cual llegan los chicos a los últimos años de la secundaria.

En números

De acuerdo a los datos de la Dirección de Educación Secundaria de la DGE, la evolución de la matrícula desde el 2017 hasta 2022 se incrementó de manera significativa. Mientras que en 2017 la matrícula total de alumnos en el nivel secundario fue de 62.687 estudiantes, el año siguiente esa cantidad trepó a 63.805 y al año siguiente a 65.354. En tanto que en 2020 la cantidad de alumnos/as de nivel medio ascendió a 67.376; en 2021 subió a 72.920 y en la actualidad a 74.866.

Las estadísticas de la DGE también muestran que mientas el descenso en los números en relación a la cantidad de adolescentes que no lograron la promoción: mientras que en 2017 el total fue de 17.797, en 2021 esa cantidad descendió a 13.261 alumnos/as que no llegaron a aprobar todos los saberes, es decir repitieron alguno de los años se la secundaria.

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