Alarma por la ola de médicos que emigran y el avance de la "medicina blue"

Alarma por la ola de médicos que emigran y el avance de la "medicina blue"

La crisis económica y la aceleración inflacionaria golpea de lleno al sistema de salud privado. Por los bajos salarios, los médicos están emigrando y los sanatorios no logran cubrir las vacantes de profesionales. A esto se suma que, pese a tener una prepaga, hay que abonar aranceles de forma privada

Horacio Alonso

Horacio Alonso

El sistema de salud privado está al borde del colapso. Ya se han abordado los serios problemas que enfrenta este sector por la suba de costos con ingresos que no llegan a compensar esos aumentos.

La realidad de clínicas, sanatorios y prepagas es crítica y eso impacta en el campo laboral con salarios bajos que expulsa a profesionales de todos los niveles. La situación llegó a un punto extremo: la dificultad de los establecimientos de salud para conseguir médicos.

“Hoy tenemos un problema muy serio para conseguir médicos de cualquier especialidad. Incluso es difícil cubrir posiciones de enfermería. Estamos ante un hecho nunca visto”, dijo el director de un sanatorio porteño de primer nivel.

Si bien el motivo principal es el mismo – los bajos niveles de remuneración – la salida de personal se produce por distintas formas.

Una de las causas que está teniendo mayor preponderancia es el de la emigración.

MDZ consultó distintos centros de salud y la conclusión es la misma: todo profesional que tiene la oportunidad de irse del país, está emigrando.

“Muchos médicos se están yendo del país. Si bien la emigración de argentinos es un fenómeno general, en este sector es muy marcada porque hay demanda en muchos países. La diferencia salarial es abismal”, explicó el responsable del área de cardiología de un instituto privado.

En base a un relevamiento realizado por MDZ, un médico  especializado en cirugía cardíaca, en relación de dependencia, gana unos $600.000 por mes. Al cambio “blue”, equivalen a u$s3.000 mensuales o u$s36.000 al año.

En Estados Unidos, por la misma especialidad los ingresos anuales están por arriba de u$s400.000. La misma relación se produce en todas las especialidades.

En Canadá, donde el sistema de salud es público, también los ingresos de un médico especializado parten de u$s300.000 anuales. La carga impositiva es del 50%, pero los impuestos que se pagan se perciben con salud y educación gratuita de alto nivel.

En ambos casos, los ingresos pueden llegar a u$s1.000.000.

“Siempre recibí consultas de colegas argentinos para venir a radicarse, pero en los últimos tiempos aumentó muchísimo la cantidad. Canadá no es el país más fácil para un médico para emigrar, pero hay muchas consultas. Conozco el caso de tres residentes argentinos que vinieron, recientemente, a aprender la especialidad de tratamiento de arritmias cardíacas. Los tres se quedaron acá. No quisieron volver” explicó Mariano, un médico argentino radicado en Quebec desde 2007.

La comparación salarial es meramente ilustrativa porque hay muchas variables que definen el ingreso. Los estados o provincias donde están radicados, las horas trabajadas, la especialidad y demás.

En enfermería, la relación es similar. En la Argentina, el salario básico es de $90.000, unos 450 dólares “billete”. En Estados Unidos, el ingreso mensual promedio es de u$s6.000. Es por eso que, en la Argentina, se está profundizando un fenómeno que no es nuevo, pero que crece: el de la medicina “blue”. Ante los bajos ingresos que pueden pagar en sanatorios y clínicas privadas, los médicos cobran honorarios por fuera del sistema. Es cada vez más frecuente que el afiliado a una prepaga, más allá de la cuota que paga por mes, deba acordar un desembolso extra si quiere ser atendido por determinado profesional.

Lo aranceles que pagan en el sistema son muy bajos y los médicos compensan esa situación con un cobro adicional. Obviamente, esto no es avalado por los establecimientos privados. Se trata de un acuerdo entre el paciente y su médico elegido. Es una práctica que se da desde una consulta clínica, pero, especialmente, en intervenciones de cierta complejidad.

MDZ conoció dos casos en los que se tuvo que pagar “por afuera” para ser atendido por el médico elegido. En un parto, el arancel fue de $30.000 y de u$s4.000 para una cirugía de corazón.

“Es una modalidad cada vez más común. No está bien, pero sucede. Eso pasa si uno quiere ser atendido por un médico en especial. Por ejemplo, un obstetra que acompañó todo el embarazo, puede pedir un arancel privado para atender un parto. Si no se accede, la paciente es atendida por el equipo de ese médico o elige otro. Es una situación difícil porque uno se va a querer atender por el profesional que confía. Es un tema delicado” explicó un médico consultado.

El problema es que los aranceles que pagan las prepagas a los profesionales son muy bajos y hace que los médicos abandonen el sistema o decidan seguir trabajando bajo ese régimen, pero cobrando determinada atención de forma privada, en acuerdo de partes.

La falta de médicos que se registra en este sistema, muestra que muchos están saliendo del mismo por la baja remuneración.

“También hay mucha falta de profesionales para guardia o atención de consultorio. Muchos de esos puestos se cubrían con extranjeros que venían a estudiar y se quedaban en el país. Ahora se están yendo. Un caso claro es el de los médicos venezolanos” explicó el director del sanatorio privado.

El sistema de salud privado viene arrastrando desde hace años una frágil situación financiera. La pandemia fue un golpe muy duro que agravó el panorama, pero ahora el escenario es crítico. La causa de este estado terminal tiene que ver, ahora, con el aumento de los salarios de los trabajadores del sector.

La aceleración inflacionaria genera una brecha muy grande entre los que piden los gremios y lo que pueden pagar las empresas.

El miércoles pasado se realizó la primera reunión entre la Federación Argentina de Prestadores de Salud (FAPS) y los dirigentes de la Federación de Trabajadores de la Sanidad  en el Ministerio de Trabajo. El problema es que el encuentro no tenía como objetivo hablar, exclusivamente, sobre la recomposición salarial para adelante sino de definir la forma de compensación del poder adquisitivo perdido por la suba mayor del costo de vida en los últimos meses.

El último acuerdo se había establecido a partir de julio del 2021, con duración hasta junio próximo. Para ese tramo se convino un incremento salarial escalonado que sumó 54%. Ante la inflación desbordada, los representantes de los trabajadores reclaman un incremento adicional. Lo que plantearon en esa mesa de negociación fue un ajuste de 45%, desglosado en un 25% para abril y un 20% para julio. Para agosto, se propuso una revisión de estos porcentajes en función de los niveles de inflación que haya ese mes.

Desde las empresas prestadoras alertan que esa cifra es imposible de pagar en estas condiciones. Hay que remarcar que el 54% acordado en 2021, por 12 meses, tendría una vigencia de sólo nueve, ya que el nuevo ajuste tendría que hacerse en junio próximo. Sin embargo, el reclamo sindical es adelantar a abril el nuevo incremento.

De esta manera, para el período de un año, al 54% hay que sumarle el 25% de abril. Fuentes empresarias consultadas por MDZ explicaron que como los ajustes se fueron haciendo de forma escalonada, en la práctica, lo que se propone significaría una suba salarial acumulada de 92% en un año en base al salario de junio del 2021.

MDZ consultó a distintas empresas de salud privadas y el promedio de aumento de los ingresos, en el último año, ronda el 40%. “Depende el financiador, nos aumentaron de forma muy irregular. En algunos casos, fue un 25%; en otros, el 60%. Pero el balance global da un número de 40% o poco más. Eso ya no cubre el 54% de aumento que ya dimos. Si hay que sumarle un 25% más, la situación es insostenible” explicó el director de una sanatorio privado.

En el sector de prestadores de salud alertan que, si no hay un incremento proporcional de los precios de los servicios, las empresas no van a poder afrontar este ajuste salarial y habría una ola de quiebras.

FAPS planteó que, ante esta situación económica y financiera de las empresas prestadoras de salud, para poder continuar con la discusión paritaria iniciada  -y entendiendo las necesidades de los trabajadores de la salud- será condición necesaria tener garantizado el financiamiento correspondiente a través del sector financiador, lograr implementar el paquete de alivio fiscal para el sector prestador y actualizar el programa REPRO para los trabajadores de la salud. Todas las medidas anteriormente citadas deben permitir no sólo afrontar los incrementos salariales futuros sino también todos los aumentos de insumos médicos y no médicos, a la vez que brinde a las empresas del sector los recursos para realizar las inversiones necesarias para poder seguir garantizando una prestación de salud de calidad".

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