Aceite de cannabis, del tabú al “boom” del cultivo y la comercialización

Aceite de cannabis, del tabú al “boom” del cultivo y la comercialización

En los últimos años, hubo avances para potenciar las investigaciones en el país respecto de la producción de las cualidades de la planta para extraer el productos derivados de diferentes combinaciones de sus componentes. Al menos 100 mil personas inscriptas para cultivar la planta bajo supervisión.

Zulema Usach

Zulema Usach

Hace seis años, el procedimiento para poder complementar un tratamiento relacionado a un problema de salud mediante la administración del aceite de cannabis (bajo una estricta supervisión médica) requería de extensos trámites en la Justicia para luego contar con el aval de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).

Fue de hecho, en junio de 2016, cuando se conoció el primer caso en Mendoza: un papá logró  administrar el producto con fines terapéuticos a su pequeña de seis años con epilepsia refractaria; una severa afección neurológica que genera numerosas convulsiones en breves lapsos de tiempo. Claro, que el desafío que la familia afrontó para abrir una ventana a la esperanza no fue menor, puesto que además necesitaron aguardar la llegada del aceite desde Colorado, Estados Unidos, a un valor de 350 dólares; el equivalente actual a unos 70 mil pesos (considerando el valor del dólar blue). Aparte, debieron afrontar los altos costos del envío y otros trámites.

Desde aquél entonces hasta hoy, el contexto cambió. Las investigaciones sobre la temática avanzaron al mismo ritmo en que el uso del aceite de cannabis con fines terapéuticos dejó de ser un “tabú” desde el punto de vista social, científico, técnico y comercial. Un dato muestra esta tendencia que da cuenta del interés actual en todos los ámbitos para desentrañar los beneficios para la salud que podría tener la planta de cannabis. En todo el país, al menos 100 mil personas se encuentran inscriptas a través de la aplicación Mi Argentina en el Registro Nacional de Personas Autorizadas al Cultivo Controlado de Cannabis con Fines Medicinales y/o Terapéuticos, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación.

Lo cierto es que en ningún caso se trata de un producto “milagroso” y genérico. Muy lejos de eso, cada preparado de aceite de cannabis debe estar estrictamente ajustado a las necesidades específicas de cada paciente y el cuadro o dolencia que se busque paliar. Por eso, el seguimiento médico en cada caso es clave antes de evaluar la posibilidad de consumir el aceite que se administra en forma de gotas.

Hoy, a nivel internacional se conmemora el Día de la Marihuana, como una forma de visibilizar el extenso debate que ha girado en torno del uso de esta planta para consumo a lo largo de varias décadas. Argentina no ha quedado fuera de ese marco. En seis años hubo avances en materia de legislación a nivel Nacional y local con el fin de delinear marcos específicos basados en la investigación permanente respecto de las propiedades de la planta de marihuana y la posibilidad de utilizar sus componentes en diferentes combinaciones, concentraciones y cantidades específicas para producir el aceite.

En abril de 2017 el Congreso aprobó la Ley N° 27.350 que establece la Investigación Médica y Científica de Cannabis, destinada a regular el cultivo de la planta de marihuana con fines terapéuticos y avanzar en el descubrimiento de sus propiedades en relación a la salud de las personas. Mendoza, por su parte, cuenta con su reciente Ley destinada a la investigación científica (la N° 8962), pero además, desde julio del año pasado, el Gobierno provincial, a través del Ministerio de Economía y Energía autorizó la producción y el cultivo de la planta con fines terapéuticos, bajo un estricto protocolo de seguimiento, registro y fiscalización por parte del Iscamen y el Ministerio de Seguridad. 

La tendencia al autocultivo

En 2016, Valeria Salech fundó “Mamá cultiva”, una de las organizaciones pioneras junto con Cameda (Cannabis medicinal Argentina) al momento de indagar en las características y composición de las propiedades del cannabis. Sus trabajos también han estado focalizados a asesorar y acompañar a familias de todo el país interesadas en cultivar la planta de marihuana para fabricar el aceite y administrarlo, según cada caso y en cantidades y combinaciones de compuestos específicos. Pero además, ella ha sido una de las referentes que más insistió para que la temática del aceite de cannabis con fines terapéuticos llegara al Congreso.

Explica Salech que si bien la ley nacional ha significado un importante avance para visibilizar y propiciar espacios de investigación respecto de los posibles beneficios de la planta de cannabis, la realidad es que aquellas personas que quieren comprar el aceite ya fabricado (es decir, sin apelar al autocultivo, con el necesario asesoramiento y seguimiento), aún se ven sometidas a engorrosos trámites y recursos de amparo que son presentados a la Justicia para poder importarlo.

De todas maneras, Salech considera que a diferencia de años atrás, los avances son notorios en este sentido. “La ley ha servido para que se hable del tema. En poco tiempo el consenso social creció a contramarcha de la ley que data de los ’80 y que incluye al cannabis dentro de las drogas factibles de una penalización. En ese marco, nos reunimos con investigadores del Conicet y de diferentes áreas y se logró una nueva reglamentación que salió en 2020 pese a la pandemia, la 883 para crear el actual registro de personas que cultivan”, explica Salech.

La Asociación "Mamá Cultiva" trabaja desde hace años en materia de investigación de cannabis de uso terapéutico

De la estigmatización a la investigación

Salech destaca que en la actualidad existe un amplio consenso social para poder avanzar en la fabricación del aceite de cannabis de manera “casera” con adecuado seguimiento. Salech considera además que “poco a poco la estigmatización y el miedo a hablar de la marihuana y sus propiedades van cayendo”. Expresa además, que valora el reciente anuncio del ministro de Ciencia y Técnica Daniel Filmus para invertir 250 millones de pesos para destinarlos a proyectos de investigación para el uso y cultivo de cannabis con fines terapéuticos.

La media sanción lograda el año pasado, de una norma que habilitaría a la producción del aceite de cannabis en el país y permitiría regular la actividad, significó un paso más, según Salech. “Hay intenciones políticas de seguir avanzando en este tema. Las organizaciones sociales hemos promovido los descubrimientos, espacios de divulgación e información. Hace seis años que damos cursos y talleres, articulamos con universidades y profesionales de la salud. Todos los años cada vez más personas se interesan para lograr tener su propio cultivo”, aclara Salech, quien considera que “en todo el mundo hay un cambio de paradigma, que incluye también a los profesionales de la salud”.

Por otro lado, destaca Salech que “la gente hoy tiene menos miedo de comentar que consume aceite de cannabis”. De hecho, solo en Buenos Aires ya hay más de cien organizaciones que asesoran a personas que hoy necesitan encontrar un alivio para modular el dolor, controlar trastornos del sueño o encontrar paliativos a padecimientos crónicos. Otros usos, como la fabricación de cremas, ungüentos o inclusive óvulos o labiales, están siendo incluidos entre los productos basados en compuestos específicos de la planta, utilizados siempre con las adecuadas cantidades. Por ahora, repite, la única manera de acceder a esta posibilidad en Argentina es el autocultivo y el seguimiento específico de cada caso, con el acompañamiento científico necesario. “El boca en boca ha sido irreversible”, recalca Salech.

La flor inalterable

Pilar Sayavedra es la fundadora de Concannabis, una entidad que desde el 2017 trabaja en Mendoza para asesorar, guiar y brindar acompañamiento a todas aquellas personas que se interesan por el uso del aceite de cannabis con fines terapéuticos. “En Mendoza es posible hacer cultivos industriales desde el sector privado.

En ese sentido ya hay un proyecto vigente y que en poco tiempo se va a poner en marcha. Es importante que las personas sepan que para hacer esto se debe cumplir un estricto protocolo”, aclara Sayavedra y detalla que en su caso, a través de la página web  https://www.concannabis.ar, como así también a través de los talleres, charlas y expo que organiza sobre la temática, recibe al menos diez consultas diarias por parte de personas interesadas en asesorarse y acceder al aceite de cannabis, que por ahora se puede comprar fuera de la provincia. Los pedidos se realizan de manera virtual y son entregados en el domicilio de la persona.

“Previamente siempre se realiza un seguimiento médico para saber con exactitud qué combinaciones, nivel de concentraciones y cantidad se debe administrar según cada caso en particular”, aclara Sayavedra. El precio de cada aceite, que en este caso se importa desde Uruguay, no es menor a los dos mil pesos por cada unidad de 5 mililitros.

El aceite puro se fabrica con la flor de la planta

“Los aceites que cuestan menos de ese precio no son confiables; en esto hay que tener mucho cuidado porque siempre es necesario el seguimiento y el asesoramiento médico adecuado antes de administrarlo”, recalca la joven y describe que el aceite de cannabis puro es el que se produce con la flor de la planta de marihuana y se deben fabricar de manera muy cuidada y orgánica, es decir, sin el uso de agroquímicos ni componentes que pudieran alterar sus propiedades naturales.

Más de 800 propiedades a seguir investigando

Luis Bruno Blanch es doctor en Ciencias Químicas y cuenta con formación post doctoral en diseño de fármacos. Es uno de los expertos que más ha dedicado sus investigaciones en plantas medicinales. Además, es el co- fundador del magíster en plantas medicinales de la Universidad de La Plata. Desde su experiencia, aclara que es un error mencionar el concepto de “cannabis medicinal” debido a que la planta de marihuana cuenta con al menos 800 compuestos, por lo que no es posible generalizar su uso para todas las afecciones, sino que más bien, cada preparación de aceite de cannabis debe estar ajustada exactamente a los requerimientos, cuadros y necesidades de cada persona en particular.

“No se trata de un medicamento, sino que es una mezcla compleja con el aceite de cannabis. Por eso, si hablamos de medicina, es muy necesario que esto sea con todos los cuidados necesarios al momento de fabricarlo y administrarlo”, destaca y hace hincapié en la necesidad de continuar potenciando la mejoras en la investigación respecto de la utilización de la planta de marihuana para fines terapéuticos. Desde este punto de vista, tanto la investigación respecto de cada componente del aceite como así también la evolución clínica de cada paciente en particular, deberán contar con un pormenorizado seguimiento para que las dosis sean las adecuadas en cada caso.

 

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