Bomberos: esa pasión por servir al prójimo

Bomberos: esa pasión por servir al prójimo

Tres mil doscientos hombres y mujeres se unieron en Corrientes en la lucha contra el feroz avance del fuego. Historias de abnegación y heroísmo frente a la adversidad.

José Luis Jacobo

José Luis Jacobo

Entre voluntarios y agentes pertenecientes a cuerpos provinciales, además de los enviados por Brasil, tres mil doscientos bomberos fueron a Corrientes, trabajando codo a codo como hermanos en la lucha feroz contra los inmensos incendios en dicha provincia. Entre los enviados por la provincia de Buenos Aires, hubo un grupo de bomberos marplatenses. Pablo Polarolo, jefe del cuartel central de Bomberos de Mar del Plata, contó en una entrevista para la FM 99.9 su experiencia, la cual reproducimos en exclusiva para MDZ.

Al respecto de esta tremenda experiencia vivida, en donde se mezcla la pasión y una tarea social de implicancias enormes, por lo que se pone en juego en cada incendio entre vidas y bienes tanto privados como públicos, Polarolo dijo: «Estuvimos trabajando a 8 kilómetros de Santo Tomé, había bomberos de Santiago del Estero y otras provincias, nos encontramos en el lugar con bomberos de Santa Clara, Balcarce y Sierra de los Padres".

Los incendios eran realmente de dimensiones impresionantes, lo que implicó que los bomberos que se llegaron hasta Corrientes tuvieran que ser destinados al trabajo en distintas localidades: "Las ciudades principales donde estaban los focos más grandes eran Santo Tomé, Concepción, Alvear, Mercedes y el Parque Nacional de Esteros del Iberá. Sólo en Santo Tomé había unos 120 bomberos, eran incendios muy grandes, uno en un lugar llamado El Triunfo había un flanco de incendio superior a 20 kilómetros".

El bombero marplatense de enorme experiencia indicó que, uno de los puntos clave, es el impacto meteorológico, ya que las condiciones que se prestaban eran ideales para la propagación del fuego: "Se notaba la meteorología, es normal que haya 40 grados con mínimas de 26 o 24 grados. La humedad era muy baja, del 14%, y esas condiciones generan que los incendios tengan un comportamiento más extremo. La gente de la zona nos indicaba que desde el 15 de diciembre que no llovía y toda la vegetación tenía un estrés hídrico importante. Había incendios por todos lados y de extensiones larguísimas".

Su relato —en tono muy sencillo— revela que uno de los puntos más complejos para trabajar era la Ruta 14, ya que esta tiene un contacto directo con Brasil y, por eso, un tráfico muy intenso: "Muchas veces hubo que cortarla por los incendios, incluso varias veces al día", dijo Polarolo. Luego agregó: "Es una zona donde hay muchas plantaciones de Pino y Eucaliptos que generaban incendios muy fuertes. Había que esperar alguna ventana del incendio para trabajarlo y se tenía que sacar a los autos. En un momento quedamos atrapados entre dos incendios y nos habían quedado unos 10 kilómetros de vehículo para evacuar".

No es fácil combatir incendios de la magnitud de los que se vieron en Corrientes, y que el clima incluso a veces termina potenciando: "Cuando vamos a incendios forestales tomamos tres puntos de referencia. Primero el tipo de vegetación que se va a quemar porque no todo quema igual, la topografía de la zona y sus particularidades y algo fundamental que es la meteorología. Antes de ir al incendio, vamos viendo cómo se puede comportar. Los incendios muy grandes suelen tener un microclima por la cantidad de calor que emanan".

Lo cierto es que la partida de todos los cuerpos fue apoteósica y llevó a que se vivieran situaciones tales como que, en cada parada, la gente les comprara gaseosas o, como ocurrió en algún caso, que en distintos puntos de ruta les brindaran almuerzo o cena sin costo, a cargo de los establecimientos.

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